... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Peripecia telefónica

13 de abril de 2009

Peripecia telefónica

13 de abril de 2009
Impresionante vivencia que les brindo yo desde la experiencia directa de la propia vivencia en sí misma. Altruista que es uno. Ya verán que sólo con un teléfono, unas instituciones públicas escogidas al azar y un espíritu templado pueden hacer que sus carnes tiemblen a golpe de adrenalina. Y todo desde casa, cómodamente apoltronados y bebiéndose hasta un jugo de coconut, si gustan. ¡Disfruten de toda la adrenalina del Dragon Khan sin renunciar al confort de su sofá o chess-lounge!
LLAMADA NÚMERO UNO, al Centro de Salud de calle Monovar, Madrid. 11:00 de la mañana.


SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?
RUBÉN –Hola, señora, buenos días. Me gustaría saber qué documentos tengo que llevar para inscribirme en su centro de salud.
Esto de llamar a los sitios antes de ir para preguntar qué hay que llevar es una costumbre que no por poco masculina, amén de manifiestamente antiespañola, dejo yo de practicar porque soy un firme entusiasta del Gilipollismo Utópico –que es una corriente de pensamiento de la que también soy ideólogo; desde aquí les animo a que se unan– y tengo la teoría de que las instituciones del Estado piden la misma documentación con independencia del señor que te atienda. Alma de cántaro, pensarán ustedes. Te faltan muchos Danonino.

Rebobinemos; estábamos en que yo le decía a la señorita:
RUBÉN –Hola, señora, buenos días. Me gustaría saber qué documentos tengo que llevar para inscribirme en su centro de salud.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Pues mire, ¿está usted empadronado en Madrid?

RUBÉN –Si señora.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Tiene copia del certificado del padrón?

RUBÉN –Si, me dieron dos.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Bueno, pues necesitamos que nos dé una. También una fotocopia del DNI y un papel de la seguridad social.
Esto lo dijo así: un papel de la seguridad social.

RUBÉN –¿Un papel de la seguridad social?

SEÑORITA TELEFÓNICA –Si, un papel de la seguridad social.

RUBÉN –Pero qué papel.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Uno en el que pone su nombre y su número de afiliación.

RUBÉN –Ah. ¿Vale con una nómina del trabajo? Ahí sale.

SEÑORITA TELEFÓNICA –No no no, tiene que ser uno especial que le expiden a usted en la propia Seguridad Social. Antes daban un cartón, y ahora dan un papel.

RUBÉN –Ya. ¿Pero cómo se llama, en sí mismo, este documento? Porque no voy a ir a la seguridad y social a decirles: hola, expídanme un papel.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Usted pregunte en la seguridad social, que ellos saben de lo que se trata.

Ya, pero yo no –pienso. Pero como no quiero entrar en polémicas, sentencio–:

RUBÉN –Muy bien, gracias.
LLAMADA NÚMERO DOS, al Cuartel General Maligno de la Seguridad Social. 11:15 de la mañana.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –Hola, ¿es la Seguridad Social?

SEÑORITA TELEFÓNICA –La misma.

RUBÉN –Hola, qué tal. Mire, necesito que me expidan un papel.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Un papel?
Ya sabía yo que esto no iba a funcionar.

RUBÉN –Si, un papel en el que ponga mi nombre y mi número de la seguridad social.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Un Certificado de Afiliación?

RUBÉN –Por ejemplo; no sé, me han dicho qué ustedes sabrían de qué les estaba hablando.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Pues no sé. ¿Para qué es?

RUBÉN –Para inscribirme en un centro de salud.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Entonces necesita un Certificado de Afiliación a la Seguridad Social.

RUBÉN –Bueno, pues muy bien, quiero uno de esos. Me lo expida, por favor.

SEÑORITA TELEFÓNICA –El trámite es presencial. Tiene que ir usted a las dependencias de la Seguridad Social, coger ticket o preguntar, en su defecto, que quién da la vez, y pedirlo en ventanilla.

RUBÉN –¿Y no lo puedo solicitar por internet, o por teléfono?

SEÑORITA TELEFÓNICA –Por teléfono, en el 010.

RUBÉN –Gracias.
LLAMADA NÚMERO TRES, al 010. 11:45 de la mañana.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –Hola, ¿es el 010?
Pregunto yo, como si no lo acabara de marcar. Es lo que tiene ser un obseso.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Si señor.

RUBÉN –Quiero solicitar un Certificado de Afiliación a la Seguridad Social.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Le transfiero a la Seguridad Social, no cuelgue.

RUBÉN –Oiga, acabo de llamar a la seguridad social y me han remitido a su…
MUSIQUITA ABSURDA NÚMERO UNO. LAS CUATRO ESTACIONES DE VIVALDI. TRES MINUTOS.
SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –¿Es la Seguridad Social?

SEÑORITA TELEFÓNICA –La misma.

RUBÉN –¿Acabo de estar hablando con usted, verdad?

SEÑORITA TELEFÓNICA –Creo que sí. ¿Usted quería un Certificado de Afiliación, verdad?

RUBÉN –Si.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Muy bien, se lo mandaremos a su casa en una semana.

RUBÉN –Pero si me acaba de decir que tenía que ir a la oficina de la seguridad social.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Si, pero ahora viene usted transferido del 010, que es un servicio directo. Un segundo, que curso la orden.
Literal. No me invento ni una coma.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Disculpe, ¿sigue usted ahí?

RUBÉN –Si, perdone. Estaba destrozando el cojín a furiosas dentelladas.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Ya está. Se lo enviamos a su dirección de calle Bárcena sin número, Ruiloba, Cantabria.

RUBÉN –No, disculpe, es que ésa ya no es mi dirección, ahora vivo en Madrid. Por eso me voy a inscribir en otro centro de salud.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Ah pues mire usted, yo sólo se lo puedo enviar a la dirección que consta en nuestros ficheros.

RUBÉN –Pero yo lo necesito ya. Además, que ya no vivo allí, ni vive nadie.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Lo siento. Tendrá usted que cambiar antes la dirección postal en el Registro General de la Seguridad Social.

RUBÉN –Muy bien. ¿Me puede usted transferir?

SEÑORITA TELEFÓNICA –No, lo siento. Llame al 010.

RUBÉN –Vaya por Dios. Pero si me acaban de transferir del 010.

SEÑORITA TELEFÓNICA –La llamada al 010 es gratuita, caballero.

RUBÉN –Me da igual. Transfiérame.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Lo siento, adiós.
Y cuelga.

RUBÉN –¡Le exijo que me transfiera, puta telefónica!
Esto se lo grité yo al auricular vacío, porque ya me había colgado.

LLAMADA NÚMERO CUATRO, al Registro General de la Seguridad Social. 12:00 de la mañana.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –Melón.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Disculpe?

RUBÉN –Nada, que quería cambiar mi dirección en el registro de la seguridad social.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Le transfiero, no cuelgue.

RUBÉN –No pensaba.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Perdón?

RUBÉN –Nada nada, proceda.
MUSIQUITA ABSURDA NÚMERO DOS. CUMBIA TRADICIONAL COLOMBIANA. DOS MINUTOS.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –¿Es el registro de la seguridad social?

SEÑORITA TELEFÓNICA –El mismo.

RUBÉN –Quiero cambiar mi dirección postal.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Necesito una fotocopia del DNI y una copia del certificado de empadronamiento.

RUBÉN –¿¡Y cómo se lo mando!? ¿¡Lo incrusto en los agujeritos del teléfono!?

SEÑORITA TELEFÓNICA –No. Tiene usted que entregarlos en una oficina de la seguridad social. El trámite es presencial.

RUBÉN –Señorita, sólo tengo una copia del certificado de empadronamiento, y la necesito para inscribirme en el centro de salud.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Tendrá que pedir otra en el Padrón.
LLAMADA NÚMERO CINCO, al Padrón de la Junta Municipal de Hortaleza, Madrid. 12:15 de la mañana.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –¿Encarna?

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Disculpe?

RUBÉN –¡¡Br-lllllll!!

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Oiga?

RUBÉN –¿Es la Junta del Padrón de Hortaleza?

SEÑORITA TELEFÓNICA –La misma.

RUBÉN –Quería solicitar una copia del certificado del padrón.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Tiene que pedir hora y personarse usted en la Junta del Padrón de Hortaleza.

RUBÉN –No señora –afirmo, clavando las uñas en el auricular del teléfono–, no tengo que hacer eso, cuando me hicieron el padrón me dijeron que la copia se podía solicitar telefónicamente.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Si. En el 010.
RUBEN - Me transfiero. No cuelgue.
LLAMADA NÚMERO SEIS, al 010. 12:30 de la mañana.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –¿Es el 010?

SEÑORITA TELEFÓNICA –El mismo. Yo a usted le conozco.

RUBÉN –Si. Soy Toñi, de las Azúcar Moreno.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Ah si?

RUBÉN –Ni idea. Qué le iba a decir; quiero solicitar una copia de mi certificado de empadronamiento.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Dónde está usted empadronado?

RUBÉN –En el distrito de Hortaleza.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Le paso con la Junta del Padrón de Hortaleza, no cuelgue.
MUSIQUITA ABURDA NÚMERO TRES. SINTONÍA MIDI INIDENTIFICABLE. TRES MINUTOS.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –Transfiérame.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Perdón?

RUBÉN –Que me transfiera.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿A dónde, señor?

RUBÉN –Ah no sé, usted verá.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Si quiere le paso a mi compañera.

RUBÉN –Pues usted misma. ¿Cómo se llama?

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Yo? Concha, para servirle.

RUBÉN –No, su compañera.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Ah. Tere.

RUBÉN –Transfiérame a Tere.
TRANSFERENCIA A TERE.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Digamelón?

RUBÉN –Hola, ¿es Tere?

SEÑORITA TELEFÓNICA –La misma.

RUBÉN –Hola, Tere, quiero una copia del certificado del padrón.

SEÑORITA TELEFÓNICA –Muy bien, ¿para qué lo necesita? Necesito apuntarlo en la estadística.

RUBÉN –Pues mire, no me acuerdo.

SEÑORITA TELEFÓNICA –¿Disculpe?

RUBÉN –A ver, déjeme que haga memoria. Necesito el padrón para ir a la seguridad social, cambiar mi dirección, llamar a que me manden el certificado de afiliación, que me lo envíen, y con ello ir al centro de salud a inscribirme. Si, eso es.

SEÑORITA TELEFÓNICA – Pues yo se lo mando en un minutito. Dígame su DNI.
Lo dicho; sin necesidad de Dragón Khan. Por cierto que acto seguido, y presa de un misterioso tic, acudí a mi centro de salud sin mi certificado de empadronamiento. Nunca me llegó a casa, y en el centro nunca me lo pidieron. Feliz lunes.

9 comentarios en el bote:

Anónimo dijo...

Me parto y me mondo. ¿Por qué en la Biblia no se habla de la octava plaga, en la que Dios castigó al mundo mandándonos hordas de administrativos armados con melodías polifónicas y tampones oficiales? No debió de quedar en ningún Registro de la época. Se traspapeló o algo así.
Yo también he sido víctima de la incompetencia en un centro de salud; al parecer los trabajadores de este sector pasan por un proceso de selección especial con oscuros objetivos. Me dirigí a mi centro de salud a pedir que me mandaran el carnet de la seguridad social (de esto hace ya un año largo) porque se me había perdido. Me dieron un papelillo sustitutivo con validez de 3 meses. El carnet nunca llegó.
Hace poco fuí a pedirlo de nuevo y, esta vez -para mi sorpresa- la amable e inexpresiva señorita me dijo que tenía que ponerme de beneficiaria con algún familiar.-¿Por qué, si ya he trabajado y estoy dada de alta en la Seguridad Social? -¿Está usted cobrando el paro? -No (Silencio) -Entonces tiene usted que ponerse de beneficiaria de algún familiar -¿Pero por qué, si ya estoy dada de alta? - ¿Está usted cobrando el paro? -No -Entonces tiene que... -Vale vale, eso ya lo ha dicho. -(¿y si no tengo familiares con los que ponerme de beneficiaria?, ¿no tengo derecho a la sanidad pública, que es universal y gratuita y a la que tienen acceso todos los inmigrantes irregulares?) todo esto lo pensé para mis adentros, no fuera a colapsar a la señorita con cuestiones tan complejas.

Crispi

ruben dijo...

Amada Crispi, musa mia, mi inspiración:

A agree. Por añadidura, el absurdo de la sanidad pública nacional alzanza en la Villa y Corte su clímax, en cotas que sólo me atrevo a calificar de marianoozorescas. Te recomiendo paciencia, joven flor de loto, hasta que fundemos nuestro partido político o hasta que huyamos a la frontera tu y yo, solos tú y yo.

¿Cenamos mañana?

Anónimo dijo...

Qué risa, lako.....

S. dijo...

Hola!jajaja es horrible te comprendo perfectamente!

Mr.Incógnito dijo...

La culpa, en todos los casos, las tiene el usuario, porque pretende tramitar unos asuntos dificilísimos.

Seguro que son afiliados a un contuberniojudeomasónico ( así todo junto ) que pretenden desestabilizar las instituciones. Como si hiciera falta...

El Perro Lunar dijo...

Me parece admirable su valor y determinación a la hora de llevar adelante un reto así durante una hora y media.

Lo de "ah, pero es que ahora viene desde el 010", me parece glorioso. Y lo peor es que no me cuesta nada creérmelo.

Caliope dijo...

jajajajajaja, qué grande Rubén!, admito que te tengo abandonado (a pesar de tenerte en mis favoritos :P), pero siempre siempre me arrancas carcajadas :D

gracias por pasarte por mi blog! grata sorpresa! :D

remuas!

Sini dijo...

Otra entrada fantabulosa y chiripitifláutica!! De hecho me cuesta escribir entre los lagrimones que inundan mi teclado, la frase "Me transfiero. No cuelgue." me ha llegado al alma. Pero ya sabía usted a lo que venía; dudo yo mucho que no haya visionado "Las Doce Pruebas de Astérix" en algún momento de su tierna infancia. Un saludo y, por favor; queremos más "Diálogos Imposibles"!!!!

El Señor de las Moscas dijo...

Amigo Sini; ´No lo sabe usted bien. 'Las Doce Pruebas de Astérix' figura en el panteón de las obras maestras del séptimo arte, por encima incluso de 'Ciudadano Kane' y '2001 Odisea en el Espacio', justo un puesto antes de 'Karate a muerte en Torremolinos'.

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