... El porqué de una mosca encerrada en un bote: El Libro Viajero

25 de junio de 2009

El Libro Viajero

25 de junio de 2009
En la imagen: la fórmula de la creatividad según Ruth Noller, de la Buffalo State College. Sabe Dios.

Les transcribo una escena que presencié el otro día entre una madre y su hijo Íñigo, que tuvo lugar cuando el hijo volvió del colegio y se disponía a hacer los deberes mientras su madre preparaba la cena. En riguroso literal diferido y sin que sirva de precedente. No me invento ni una coma, aunque eso sí: la madre del talento desea figurar en el economato y que le emborrone la cara si pongo una foto. No hay foto, no hay emborrone. Figure aquí con el siempre agradecido nombre artístico de madre.

ÍÑIGO –Mamá, ¿me ayudas a escribir mi capítulo del Libro Viajero?

MADRE –¿Qué es eso del libro viajero, hijo?

ÍÑIGO –Es un libro que estamos escribiendo los niños de mi clase. Cada día se lo lleva uno a casa y escribe un capítulo nuevo.

MADRE –Ah.

ÍÑIGO –Y hoy me toca a mí.

MADRE –Ah, muy bien.

ÍÑIGO –Lo que pasa es que es difícil.

MADRE –¿Y por qué va a ser difícil, hijo?

ÍÑIGO –Porque la historia empezaba muy bien. Era sobre unos niños y unas niñas que les robaban el tiempo y tenían que recuperarlo.

MADRE –Ah, qué buena idea.

ÍÑIGO –Sí. Es que el primer capítulo lo escribió la profesora. Y tenían un perro súper listo, los niños. Y una máquina. Se llamaba Turrón.

MADRE –¿La máquina?

ÍÑIGO –No, mamá, el perro. Las máquinas no tienen nombre.

MADRE –Ya, claro. ¿Y qué capítulo te toca a ti ahora, cariño?

ÍÑIGO –El diecisiete. Los niños ya no están. Se murieron, creo.

MADRE –Ah.

ÍÑIGO –Sí. Ahora el protagonista del cuento es Peter Holmes, que es un primo de Sherlock Holmes. Sherlock Holmes vino para investigar la desaparición de los niños, pero también se murió. Así que vino su primo Peter Holmes para investigar la muerte de Sherlock Holmes y descubrió que se lo había comido el perro Turrón. A los niños también se los comió Turrón.

MADRE –Anda.

ÍÑIGO –Sí. Y está acompañado por Merlín.

MADRE –¿El mago?

ÍÑIGO –Sí. Y su primo.

MADRE –¿El primo de Sherlock?

ÍÑIGO –No. El primo del mago. Se llama Emerius.

MADRE –Ah.

ÍÑIGO –Que también es mago.

MADRE –Ya.

ÍÑIGO –Y un extraterrestre que se llama Bon. Ja-Bon.  

MADRE –¿Y también es mago?

ÍÑIGO –No, mamá, es extraterrestre. Acabo de decírtelo.

MADRE –Ya. Y óyeme una cosa, ¿tienes idea de cómo vas a continuar la historia?

ÍÑIGO –Sí. Para eso quería que me ayudaras. A ver qué te parece. Lo primero que voy a hacer es que Emerius se muera.

MADRE –Vaya por Dios.

ÍÑIGO –Es que dos magos me parece demasiado para un cuento que dice la profesora que tiene que ser realista.

MADRE –Sí, ahí estoy de acuerdo con ella.

ÍÑIGO –Pero no se muere porque se lo coma Turrón.

MADRE –¿No?

ÍÑIGO –No. Se muere aplastado por la nave extraterrestre de Ja-Bon.

MADRE –¿Ah sí?

ÍÑIGO –Sí. Es que se la roba Peter Holmes, ¿sabes? Porque Ja-Bon se queda dormido mientras ve Mira Quién Baila.

MADRE –Aha.

ÍÑIGO –Entontes Peter Holmes le roba la nave y cuando Ja-Bon se despierta, se da cuenta de que le han robado la nave y sale a buscarla, pero antes tiene que ir al Corte Inglés.

MADRE –¿Al Corte Inglés?

ÍÑIGO – Sí. A comprarse ropa. Porque estaba desnudo.

MADRE –¿Y por qué?

ÍÑIGO –Pues, no sé. Porque sí.

MADRE –Ah.

ÍÑIGO –Entontes va al Corte Inglés, pero en la radio del taxi oye que una nave extraterrestre se ha estrellado en Parla.

MADRE –Claro.

ÍÑIGO –Con Peter Holmes. Y cuando se estrella, aplasta al Emerius, que estaba debajo. Y los dos se mueren.

MADRE –¿Y qué hacía Emerius en Parla?

ÍÑIGO –Magia, mamá. Porque es mago.

MADRE –Lógico. ¿Y después?

ÍÑIGO –Después Ja-Bon vuelve a su planeta, que es el planeta del jabón, y todos los que viven allí son patos.

MADRE –¿No eran extraterrestres?

ÍÑIGO –Patos extraterrestres, mamá.

MADRE –Ah.

ÍÑIGO –Como el Pato WC.

MADRE –Ah.

ÍÑIGO –El pato ese que limpia los váteres, mamá.

MADRE –Sí sí, sé quién es. Una cosa… ¿Y Merlín?

ÍÑIGO –Merlín también vuelve a su planeta.

MADRE –¿También es extraterrestre?

ÍÑIGO –No, mamá. Es mago.

MADRE –Bueno, pero si vive en otro planeta, será extraterrestre, ¿no?

ÍÑIGO –No. Se iba allí de vacaciones porque tenía una casa.

MADRE –Ya. Por curiosidad, ¿cómo se llama el planeta de Merlín?

ÍÑIGO –Leroy.

MADRE –Me lo imaginaba.

7 comentarios en el bote:

Sr. Silencio dijo...

grande no, enormísimo, sr. Melquiades. No he podido parar de reir.

Rubén dijo...

Gracias, Sr. Silencio, pero la autoría de la faena debemos agradecérsela a Íñigo; ¡qué grandes talentos del guión se está perdiendo el cine español por elevar a otros a los ministerios!

F. Gordon dijo...

Lo mejor es lo de que Merlín venga de Leroy, lógica aplastante.
Jajajajajaj!!

Sir Di dijo...

Yo he hecho lo mismo con mis alumnos, pero en inglés. Por lo que imagínate, lo que salía de ahí.

Saludos guapo

ruben dijo...

Amigo F. Gordon: ¿De dónde iba a venir, si no?

Amigo Di: no se le ve a usted el pelo en los últimos tiempos. ¿Cuándo piensa usted recuperar su blog?

Sir Di dijo...

he decidido retomar el blog. Gracias por recordarme que yo me lo pasaba bien escribiendo sobre Carlos y Camilo.

ruben dijo...

¡MIEEEEEEEEEEEEN! Tres hurras por Sir Di!

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