... El porqué de una mosca encerrada en un bote: La lluvia en Sevilla

27 de julio de 2009

La lluvia en Sevilla

27 de julio de 2009
Existe un principio lógico que ha llevado a mucha gente a concluir que la lluvia en Sevilla es una maravilla, tanto a lo largo de la tradición del pensamiento lógico y racional como a lo largo de la tradición, antagónica a ésta en sus principios más fundamentales, del folclore andaluz. Y por mucho que me empeñe en lo contrario, es este principio el que me lleva a mí a concluir, con similar propiedad en el campo de la lógica pero con notable menos propiedad en el campo del arte, el duende, el arsa y el tocotó, que la lluvia en Cantabria no sólo no es una maravilla, sino que es una absoluta mierda.
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Cosa que no me explico, oiga, el porqué de no poder asumir un enfoque más andaluz sobre los objetos del mundo. Un enfoque caracterizado por su perspectiva lerele, un enfoque en donde todo se resuelve con un fino y unos pescaítos, qué coño, arsa mi arma que arte tienes, un enfoque, en resumen, con el que da gusto ir por la vida. Y más en este país preñado de autonomías donde todos somos iguales en nuestra disparidad. Pues no hay manera. Existe alguna diferencia fundamental que marca la diferencia, oiga. Es por esto que no hay eminente orador en el planeta, así sea un filósofo sofista griego, capaz de sacar a un andaluz moderado de su proverbial erre que erre con que Andalucía es, de entrada, lo más mejor que hay en el mundo. Ya no digamos sacar a un andaluz integrista –ergo probablemente sevillano– de su empecine con que Sevilla es lo más grande jamás habido sobre la superficie del planeta, por encima no sólo de la rueda, la penicilina o la Ilustración, o incluso por encima de Rocío Jurado, y cuya única excepción a la grandeza de Sevilla es, por una cuestión de grado, Triana. Triana no sólo tiene, como Sevilla, un color especial; con Triana es que ya te cagas, directamente. Triana es el epicentro del universo conocido, el origen de la civilización y quién sabe si de la vida misma.

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Y uno, en su arranque regionalista, lo que les digo, quisiera observar con tan encendido entusiasmo las bondades de su natal tierra que es, como sabrán, Cantabria. Cosa bien fácil si pudiera asumir perspectivas andaluzas en mis modos intelectuales, que no creo que sea tan difícil, coño, y además tengo familia andaluza y algo se pegará, digo yo. Pues no. Por más que lo intento, la lluvia en Sevilla sea quizás una maravilla, pero en Cantabria me sigue pareciendo una mierda. Sospecho que es una cuestión más local que otra cosa: al andaluz se le muere el chovinismo cual pajarito en jaula una vez trasciende las fronteras de Andalucía. A partir de ese momento, todo empieza a parecerle una mierda a mayor grado –de mierdez– cuanto más se aleje de Andalucía. Esta teoría explicaría no sólo el por qué de que la lluvia sea una maravilla en Sevilla y una mierda en Santander, si no que ampararía, en sentido lógico, la célebre flema británica, los toscos modales escoceses, el altísimo índice de suicidios de los países escandinavos y el porqué el Ártico está directamente despoblado. Claro que, según este enfoque, partimos del supuesto de que todo ser humano, hasta el último danés de la última isla de Danasia, es andaluz de nacimiento pero huérfano en su corazón porque vive lejos de España, Andalucía, Sevilla y Triana –en orden espiral hacia adentro o centrípeto–, y corrobora la tesis, insinuada sutilmente en no pocas tonadas de María del Monte, de que Triana es, como decíamos, algo así como el origen y fin del universo. Como pueden comprobar, cuanto antes les mentaba yo al filósofo sofista griego me estaba refiriendo a mí mismo.
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Perdónenme este festival del tópico –amén del onanismo mental profundo–, pero es que llueve en Cantabria como si no hubiera mañana. Llueve con tanta reiteración beben los peces en el río. Llueve, llueve y vuelve a llover. Llueve en la playa, llueve en la montaña, llueve aquí, llueve allá y llueve acullá. Cristo Dios, exclamo, cómo llueve. Y claro; estando de vacaciones, con la playa a diez minutos, con el ocio rebosándoseme por las tres dimensiones de mi cuerpo, comprenderán que también llueve en mi corazón. Y no digamos en mi cerebro. Para muestra, un botón.
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Les dejo; mañana, si todo va bien, les hablaré de mi gato –grandes temas universales del ser humano, los de este blog; no me explico por qué no me han dado todavía el Nadal–. Hoy nos espera café, DVD y pizza de mentira para cenar. A los muchos de ustedes que no estén en Cantabria en estas aciagas y empantanadas fechas, mi más sincera enhorabuena, disfruten de sus sudores; a los que estén, les remito al antiguo proverbio chino que dice que con paciencia y saliva, se la metió un oso a una hormiga –los chinos eran muy sabios pero también muy ordinarios–. Tanto por la paciencia como por el meter; ambas son muy recomendables cuando no se puede salir de casa. Disfruten de las virtudes de una meteorología diversa y no olviden los chalecos. Feliz lunes.

15 comentarios en el bote:

Sir Di dijo...

La lluvia en Escocia, es una caca de vaca. A mi me tocó pasar un otoño-invierno en el que llovió durante 36 días seguidos. Ya tenía hasta moho en el sobaco.Es entonces cuando comprendí porqué los escoceses beben tanto. VAn al pub, y cuando van a salir está lloviendo y dicen: "va, pues otra vez para dentro que luego nos mojamos". Obviamente acaban empapados tanto por dentro, como por fuera.

Y los escoceses son toscos, pero al ser británicos (aunque menos), seguiríamos teniendo éxito entre el público.

El Señor de las Moscas dijo...

Amigo Di;

Me ha encantado el concepto del moho en el sobado. Cómo me gusta usted cuando se pone ordinario.

Y en otro orden, ¿tenemos éxito entre la parroquia británica? Usted no me extraña, luce bien bello en su última foto-de-perfil-de-tuenti, que le acabo de ver. Pero yo, primera noticia, oiga. ¿Qué estamos haciendo aquí entonces?, le pregunto. ¿Cuando dice que cogemos el ferry a Plymouth?

El Señor de las Moscas dijo...

Nota: quería decir el sobaco, no el sobado. Los sobados no existen.

F. Gordon dijo...

Me ha encantado la espiral centrípeta, jajaja!

Aun a riesgo de padecer la ira divina de la Virhen del Rossío, he de confesar que Cantabria me gusta más que Andalucía.
Será porque vivo en tierra de secano, con 40º a la sombra, sin contar el viento infernal. A mí todo lo que sea paisajes verdes y agua me parece maravilloso.

El Señor de las Moscas dijo...

Amiga F. Gordon; desconozco cuales son los superpoderes de la Virgen del Rocío, pero puede estar segura que una mierda comparada con los de la del Pilar. Encomiéndese a ella y no sufra.

Anónimo dijo...

Ay Leocadia!!! qué disgusto más grande!!Ahora que estaba haciendo la maleta, me toca sacar las sandalias, los triquinis, los vestidos de enseñar el hombro que me he comprao en las rebajas....

El Señor de las Moscas dijo...

No hay mal que cien años dure, Leocadia; pásese por la tierruca usted, seguro que por pura estadística le acaba toncando un dia al menos nublado y vera usted como puede ir a la playa a estar en camiseta.

S. dijo...

es una maravilla porque ayer estabamos a 45 grados jajajjajaja
es horroroso!!!
así que si estaás harto de lluvia vente pa bajo,a 1 hora está la playa y las cervezonas jajja

Isi dijo...

No querría Ud estar mejor en León, que además de no tener playa, los dos únicos días que pensé en ir a la piscina tuve que desistir debido nada más a los vientos huracanados que se hubieran llevado la toalla, el bocata y, en un descuido, seguramente a mi novio...

Pero aún así preferiría Cantabria a Sevilla (Andalucía, Triana...) dado que el clima es más similar al mío y, ya se sabe, más vale lo malo conocido... que un exceso de sudodación.

El Señor de las Moscas dijo...

Respondemos debidamente;

S.; en efecto, debemos la maravillosa condición a lo tórrido de la capital hispalense, bonito lugar por todo lo demás y muy apetecible, aunque no en estas fechas. Repítame la invitación en enero, y me lo pensaré detenidamente.

Isi; León, bonito lugar. Yo estuve una vez allí e inluso me compré un Ecu, de cuando el Ecu iba a ser la moneda oficial europea entrante -aún estábamos con las antiguas-pesetas, que por aquella época eran contemporáneas-pesetas-. No le guardo rencor a este rincon de nuestra geografía por haberme tangado con el Ecu, creo que fué muy representativo de lo que acabó ocurriendo con el Euro.

Sir Di dijo...

Confirmo que en tierras británicas gusta lo Spanish, ya sea de Cantabria, SAlamanca, Triana o El Puerto de Santa María; total no saben situarnos en el mapa.

Yo me apunto a coger el Ferry, dímelo. QUe tengo hasta libras y todo.

F. Gordon dijo...

¡Yo también tengo un Ecu! Me lo dieron en un estuchito todo mono por quedar en 4º lugar en un concurso de dibujo cuya temática era, en consonancia con el premio, la moneda única europea.

El Señor de las Moscas dijo...

Amigo Di: Done. Podemos vestirnos de faralaes, para darnos más importancia étnico-folclórica.

Amiga F. Gordon; ¿verdad que los ecus eran mil veces más bonitos, dónde va a parar, que los horrendos euros?

sangreybesos dijo...

Que digo yo que el adaptador de diálogos de My Fair Lady tuvo que ser un sevillano con ganas de barrer para casa, sin lugar a dudas; que el original rezaba "The rain in Spain stays mainly in the plain", es decir, "La lluvia en España permanece principalmente en el llano", frase que a efectos meramente informativos puede estar bien pero que sin duda no ostenta mucho valor logopédico, así que al final lo dejaron en "La lluvia en Sevilla es una pura maravilla", que ya se sabe que los ingleses tienen dificultades para pronunciar el fonema"ll".

Y todo esto no sé a lo que venía, pero considérese añadido a lista de cronopios de mi blogarito, pero no se preocupe que no le van a mirar raro por la calle ni nada. Un sitio estupendo, pardiez.

El Señor de las Moscas dijo...

Amigo Sangreybesos; gracias por el apunte, no está de más una acotación con sentido en este maremagnum de gilipollismo desatado.

Encantados de linkearnos.

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