... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Valdría más criar conejos

9 de julio de 2009

Valdría más criar conejos

9 de julio de 2009
Esto lo decía mi abuelo. También es una conclusión a la que llego un jueves cualquiera de mi vida, pongamos que éste, después de meterme en una camisa con más varas de las que puedo abarcar. Pongamos que once.

Para que no cunda en sus espíritus la natural frustración que anima el hecho de no saber de lo que hablo, les comentaré que yo tampoco tengo mucha idea, no se crean. La única conclusión razonable a la que puedo llegar, después de meditarlo a conciencia e incluso agotar en ello mi más poderoso recurso potenciador de pensamientos concienzudos –que consiste en dormir la siesta con mi gato: pruébenlo, pero utilicen para ello su propio mamífero doméstico–, la única conclusión a la que llego tras mucho exprimirme el cerebro, les decía, es que no logro explicarme algunos de porqués de algunas cosas. Por más vueltas que les dé y por más sonoramente que ronronee el gato, oye, es que no hay manera. Escapan a mi entendimiento, y creo que tendré que asumirlo. Sin embargo, ocurre que mantengo con las incógnitas la misma relación que tienen con ellas los científicos que estudian el porqué del Big-Bang, el origen de la vida o límites del universo: que asumo, pero no resigno. Esta clara actitud de dale Perico al torno, también conocida como de vuelta la burra al río, me ha sacado, no se crean, de enconadas encrucijadas existenciales. No ahora, sin embargo, que lo que les digo: no hay manera. Abandonado al desconsuelo, decido desistir de momento, ponerle al gato su bien merecida cucharadita de wiskas omega-3 con sabor a atún –mi gato tiene a estas alturas un nivel de omega-3 que para sí lo quisiera Susana Grisso– y venir aquí a teclearles a ustedes estas cosas tan herméticas que no las entiende nadie. Ni yo mismo, insisto. Y no vean lo que me jode.



Hay quien me ha dicho que, en pos de un blog más comercial y con más gancho, debería ahorrame y ahorrarles a ustedes este tipo de entradas, en las que se invierten de parrafadas enteras sin hablar de nada en concreto y que parece que hay que estar descifrando oscuras referencias jeroglíficas finamente insertadas entre los renglones para entender de qué va la mandanga del día. Hay quien ha leído El Código Da Vinci con demasiado entusiasmo. Para las restantes personas que no creen que la vida es un perpetuo capítulo de El Internado, les anuncio; ahórrense aplicar aquí piedra de Rosetta alguna. No se puede sacar de donde no hay. No me siento con el especial funfún como para ponerme a insertar enrevesados avisos a navegantes, amén de por lo complicado, porque no va a servir para nada.

Como soy tonto, me consuelo con los males de muchos, y pienso que en fin, los riachuelos fluyen, los pájaros cantan, las nubes se levantan, toda esa mierda. Y para alivio de la congoja existencial tomo conciencia de que oye, estoy en Cantabria, en mi casa: mis perspectivas a corto plazo no van más allá de ir a la playa a tostarme al sol a intervalos regulares durante todo el fin de semana, leerme todos los Mortadelos de mi casa por enésima vez, disfrutar a papo lleno de los célebres boquerones en vinagre de mi madre, tomarme tantos copazos me vengan en gana y echarme apoteósicas siestas en compañía de mi gato. No es compañía humana, muy a mi pesar, pero a cambio sólo exige una cucharadita de wiskas con omega-3 sabor a atún. Menos da una piedra –compañía ésta, la de la piedra, a la que tendré que recurrir cuando el gato se canse de mí, cosa que ocurrirá tarde o temprano: una piedra no es una gran compañía, pero siempre puedo pintarle ojos y boca, y es lo que me ahorraré en wiskas–. Y concluyo ahora, tras tan impresionante muestra de mi poderosa capacidad para verle a las cosas el lado bueno –éste es un superpoder recientemente adquirido, aún no lo controlo muy bien– que a fin de cuentas es posible que la vida no de tanto asco. Qué coño.

Dicho lo cual; tras su inesperado éxito, se prorroga el concurso Rebauticemos Este Blog. Les animo a que piensen y piensen, hasta que les estallen las venillas del cerebro si es preciso, en lo que dure la convocatoria –hasta el siguiente post, en el que haremos inventario y entraremos en fase de votación–. Sus aportaciones, como tantas otras cosas suyas en la vida, se agradecen muy sentidamente desde esta humilde palestra.

Disfruten de lo que queda de jueves y confecciónense una tabla de Excel que pormenorice cuántos placeres menores les depara la vida este fin de semana. Y si no los hubiera, improvísenlos. De algo nos tiene que haber servido haber visto Ameliè. Les veo en el post.

6 comentarios en el bote:

S. dijo...

no te ha valido ninguno????
jajajjajajaj que hombre.
A ver...
"5"(Por el culo te la ...)
"desvaríos varios"
"Zzzzz zzzzz"
"Ahora vengo,voy a por tabaco"

S. dijo...

"Piquislavi"

Anónimo dijo...

"Bloguea.. que no es poco"

Juan Ignacio and company dijo...

A mi el nombre del blog me gusta como está, pero si hay que votar se vota y si hay que cambiarlo, se cambia.

Yo ni siquiera tengo un ser vivo al que aferrarme para dormir la siesta. Ni canto rodado al que pintar una cara.De momento me voy a Barcelona 5 días a olvidarme de todo un poco, de todo un mucho.

Sir Di

S. dijo...

"no tengo nombre"

Sir Di dijo...

"Lalo Cura"
"El blog de Lalo Cura"

Lalo Cura es el personaje de un libro, que estoy leyendo y he pensado que podría venir bien.

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