... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Los monólogos de la Vageena VII

25 de julio de 2009

Los monólogos de la Vageena VII

25 de julio de 2009
La mujer incógnita que guarda anonimato tras la máscara de Vageena Davis ha sido tocada por la varita de algún hado benefactor. La metáfora de esta frase no es lo de tocar vageenas con varitas, que podría ser. Es lo de la máscara y la mujer. Lo aclaro, principalmente, porque hay una persona que me ha insinuado si la tal Vageena Davis no seré yo mismo trasuntado en este personaje femenino , dado que por lo visto, me aseguró esta persona, tengo un historial de drag-queenismo literario bastante surtido –citando esta persona a Omaíta, la Chica del Futuro de Neutrex o Maria Antonia Iglesias, entre otros ejemplos– y que además –insistió la misma persona, una persona que no se calla ni debajo del agua–, Lacan decía que todos los hombres encontramos placer en hacernos pasar por mujeres. Y no pregunten qué más, porque en ese momento pagué la cuenta y me fui. Tengo el firme dogma de no escuchar juicios psicoanalistas sobre mi persona desde el día que otra persona –ya ven que estoy rodeado de personas– me dijo que se me notaba a la legua mi deseo primario de fagocitar genitales, y añadió la misma persona que no en el sentido cunnilingüístico, si no que más bien en la acepción caníbal de la expresión. Se conoce que añadió esto para tranquilizarme.


Es evidente que no soy Vageena, principalmente porque el otro día fui con ella de compras a la periferia de Madrid y, o somos dos seres humanos diferentes, o entonces yo tengo un problema de desdoblamiento de personalidad que ni en El Club de la Lucha. Fuimos porque Vageena se ha echado un novio inglés, y Vageena encuentra muy gracioso atentar contra la británica flema de su británico pichón comprándole calcetines de Hello Kitty y mandándoselos por correo. Para domesticarle, aseguró ella mientras correteaba frenéticamente entre los estantes de la sección de niños del Bershka, estallando en carcajadas ella sola.

Bueno, ¿y cómo estás? –le pregunté cuando nos sentamos en la terraza del Starbucks–.

–¿Yo? –respondió–. Tengo un ligue británico, guapísimo modelo, exitoso boxeador y avezado estudiante en un máster sobre inteligencia artificial, materia en la cual es poco menos que la gran promesa europea. ¿Cómo crees que estoy?

Encantada de la vida.

Pues eso.
Pues eso. Que a Vageena la ha tocado el hado con la varita que les decía antes, clin, y disfruta de una existencia pletórica entre fornidos efebos de perfil apolíneo y sensual acento londinense, redacciones de moda y calcetines de Hello Kitty. La vida es bella, asegura ella. Nos ha jodido, añado yo.

El otro día estaba pensando (jajaja… perdonad, es que creo que es la primera vez en mi vida que digo esta frase, ¡soy rubia!) acerca de los hombres que han pasado por mi vida. Y cuando digo vida digo entrepierna, porque únicamente sé el apellido de un par, y eso ha sido una de las consecuencias de la era facebook. Tenía más gracia la era fotolog o myspace (“me he liado con Enchilada mancillada” “¿Sí? Yo con matuko_trabuco”), en la que sabías su nick y poco más. Y es que yo, en cuanto conozco el apellido de un macho que me atrae, no puedo evitar pensar cómo quedarían nuestros apellidos a nuestros hijos. Y claro, tenía más gracia tener un “pablito Trabuco” que un “pablito Fernández”. Afortunadamente, mi caprichosa e inexistente memoria y capacidad de apego han hecho que, aun sabiendo sus nombres (ahora no, pero supongo que en su momento los supe), yo sólo los puedo recordar por los apodos que les ponía: “el alemán”, “el pollón”, “opción D”, “el padre de mis hijos”, “el cantante de éxito moderado”… y así hasta completar mi biografía no autorizada: Los 300

Claro que luego te pones nostálgica y te acuerdas de “El soso”, ese dulce pero aburrido chico que tenía un crucifijo en su habitación con una foto tuya a su lado. La mayor paradoja de la historia desde que ví el documental sobre Michael Jackson, en el que hablaba de “nosotros, los negros”. Daniel El Kum, celebridad fallecida días antes, era mucho más negro que MJ (y no hablo de Marc Jacobs, que también).


Más tarde, la nostalgia se vuelve odio cuando te acuerdas del que te rompió el corazón (si tuviera de eso, claro), cuando te encontrabas horquillas ajenas en su cama y rezabas para que la explicación fuera que era drag queen, y no que tenía más vida sexual que la mano derecha de Michael Douglas.

También recuerdas frases míticas que te han dicho “tu frialdad es un desfase”, “me gustabas más cuando creía que eras tonta”, o, tras conocerte de hace más de un año, decirte "Oye, Marta..." "me llamo Maryta" "ah"… ah no, que esas me las dijo el mismo. El que, cuando me enamoré del chicholino de las horquillas, me preguntaba “¿Te ha dado patada ya?”. Pues mira, me la dio.

Podría enumerar a mis novios gays, a los que tenían novia, a los que les fallaba el riego cerebral, a los desequilibrados, a los “eres la mujer más bella y maravillosa del mundo, pero no quiero nada serio”… pero creo que voy a dar el tema por zanjado y me voy a centrar en el de ahora. Que, por cierto, todavía no ha dado ninguna señal de tener taras. Seguro que es etarra (de momento, hago como que no veo las granadas explosivas en la cesta de la fruta).

6 comentarios en el bote:

Sir Di dijo...

Los novios British son geniales, normal que Vageena esté encantada de la vida. Un día de estos me vuelvo a las islas Británicas donde me querían más que la España cañí.

El Señor de las Moscas dijo...

Y usted que lo oiga, Sir Di. Y máxime en este caso; dan ganas de alcanzar la costa britáica a nado.

S. dijo...

ehhhh????lo peor:no puedo estar contigo porque somos hermanos!

loquemeahorro dijo...

¿De verdad M. Jackson dijo "nosotros los negros"? (lo pregunto en serio)
Qué sentido del humor, tenía el difunto, no?

Por cierto ¿sus "hijos" no son total y absolutamente blancos? ¿o me lo parece a mí? Hasta el de mentira, vamos...

El Señor de las Moscas dijo...

Yep, Loquemeahorro; es que el pequeño encima es rubio con ojos azules, vamos. Creo que ha sido el primer niño de la historia de la humanidad nacido, en efecto, de un repollo. Como los bebés de Anne Geedes.

loquemeahorro dijo...

¿Esa es la de esas fotos de power point con las que te atacaban hace años y ponían a prueba tu amistad y buen gusto?

Realmente a esa mujer se le puede decir, con todo el sentido, aquello de "eres más cursi que un repollo (con lazo)"

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