Mi amigo Ángel y yo nos vamos a ir a vivir a Sudamérica en una caravana-rulot voladora que viaja en el tiempo. Y ahora yo les pregunto, ¿cómo se han quedado? Muertos, dirán algunos. Con el culo torcido, exclamarán otros.
Les adjunto una interpretación artística en la que asistimos al momento en el que la caravana voladora surca el tiempo a través de un agujero de gusano. Dice Ángel que si cuento la historia en el blog que cuente también que él va a ser el piloto, y como hay gente por ahí que dice que siempre cuento lo que me da la gana y que mis informaciones más veraces tienen, como poco, unos sesgos gordísimos, yo lo cuento sólo para callarles la boca: Ángel va a ser el piloto. Porque asegura que no se fía de mis aptitudes aeronáuticas, y añade que pero ni un pelo. Pues bueno, pues vale. Pide también que mande un saludo a su madre. Luisa, un saludo.
Nos vamos a ir a Sudamérica en una rulot voladora que viaja en el tiempo uno, porque así nos evitamos volar con Iberia, que sabemos todos que es una experiencia a evitar, y dos, para huir de la mediocridad que embarga nuestras vidas. Y por qué a Sudamérica, se preguntarán ustedes. Bueno, pues porque vamos a ser los clásicos intelectuales que pasan su juventud experimentando y metiéndose todo lo que pillan, tipo grupo de Bloomsbury, y como tal pensamos renegar de la atmósfera victoriana que constriñe el ambiente moral de Europa y emigrar a climas morales más laxos donde poder hacer lo que se te pase por el arco de Trajano sin que los victorianos te juzguen con su moral convencional pequeño-burguesa ni te critiquen en sus cafés-tertulia.
Pero si Europa ya no es victoriana, dirán ustedes. El victorianismo cayó hace como ciento cincuenta años. Bueno, es que para eso llevamos una rulot que viaja en el tiempo, que todo hay que explicarlo. Y de qué pensáis vivir, almas de cántaro, dirán ustedes, que a veces son un poco pequeño-burgueses y un poco victorianos. Bueno, pues viviremos en la pauperrimez, que es como viven los intelectuales bohemios genuinos del siglo XIX que pensamos ser, sumidos en la pauperrimez pero felices porque nos alimentaremos de nuestra propia libertad creativa. Y en dónde, insistirán ustedes, que mira que son ustedes pesados, porque con la pauperrimez no se puede pagar es que ni siquiera la clásica buhardilla bohemia. Pues en la rulot, que para eso es una rulot, para vivir dentro de ella, que están en la inopia. Si es que está todo pensado.
Viviremos allí unos años, publicaremos nuestra obra artística pero nuestros coetáneos nos dirán que vaya mierda de obra artística y seremos pobres en vida pero célebres en la posteridad posterior. Al final uno de los dos no soportará el fracaso y se le pirará la pinza y se cortará una oreja o algo así. Ya le he dicho a Ángel que, siguiendo el ejemplo de Gaugin y Van Gogh, yo pienso ser el Gaugin, esto es, el que al final se cansa de tanto hacer el imbécil y se pira sin decir ni un triste ahí te quedas, vuelve a Europa y se integra en el clima victoriano del que tanto renegó mientras el otro se queda unos años más sin levantar cabeza. Le he dicho que espero esto de él pero que el suicidio final se lo puede ahorrar, vamos, le digo poniéndole ojitos, que yo a un chico tan guapo y tan talentoso no le pido que se suicide, puedes autolesionarte, como mucho, pero por favor no en la cara.
Como no pilla los piropos, acto seguido ha sugerido que también puede intentar matarme. Como Rimbaud, dice todo entusiasmado, que le pegó un tiro en una mano a Verlaine cuando ya no podía ni verle. Ya le he dicho que como me pegue un tiro, vamos. Es que le vuelvo la cara de una hostia –las amenazas las pilla mejor–.
No le acaba de gustar la idea de que tenga que ser él al que se le vaya la cabeza, pero ya le he dicho que el pirado es inexcusablemente el genio, porque está atormentado y los genios es como tienen que ser, atormentados, si no no eres un genio, eres Ray Loriga. Y luego son los más recordados en la posteridad posterior. Y con esto parece que se ha quedado más tranquilo. Es que, lo que yo le he dicho, che che che, Ángel, si hacemos la performance, hacemos el paquete bohemio completo, con su peyote y sus burdeles y sus triángulos amorosos y su ida de pinza final, Ángel, a mí medias tintas es que ni media, nunca mejor dicho.
Y como medida de presión, le tengo amenazado con que siempre he sido una persona muy independiente y muy hombre de acción y que lo mismo me voy a Sudamérica, pero yo solito en una churrería ambulante a propulsión a chorro –o a churro–. Y para que vean que no me tiro el moco, adjunto imagen del prototipo que actualmente se ensaya en Cabo Cañaveral.
Y como medida de presión, le tengo amenazado con que siempre he sido una persona muy independiente y muy hombre de acción y que lo mismo me voy a Sudamérica, pero yo solito en una churrería ambulante a propulsión a chorro –o a churro–. Y para que vean que no me tiro el moco, adjunto imagen del prototipo que actualmente se ensaya en Cabo Cañaveral.
Imagen del despegue de un prototipo de Churrería a Propulsión a Churro. La tecnología FCT –Flying Churrería Technology– ha sido desarrollada por la NASA, la ESA, la OTRA y la Asociación de Churreros Ambulantes.







Publicado por
El Señor de las Moscas



4 comentarios en el bote:
Bueno, fuera de Madrid todo es mucho más barato, estoy harta de oirlo, así que no será difícil.
Si vais a ser bohemios, avisadme para que cambie esta entrada
http://loqueahorroenpsicoanalisis.blogspot.com/2008/09/bohemios.html
Haces bien en escoger Gaugain, que tampoco lo pasaría mal del todo en las islas, digo yo.
Ah! que si la opción está entre matarse y ser Ray Loriga... no sé yo, eh?
Amiga Loquemeahorro; excelente entrada la suya de los bohemios, en efecto, todos tenían unas vistas excelentes de París. Yo pienso tenerlas iguales. Y eso que voy a vivir en Buenos Aires. Da igual, pondré un forillo en la ventana. Y Gaugin, completamente cierto, debió pasárselo teta en las islas, porque por lo visto le gustaba mucho el tema-nativas y el tema-llevarse-a-las-nativas-a-la-era... No se me ocurre una manera mejor de invertir tu jubilación.
Me reafirmo en mi ejemplo de Ray Loriga.
uf, yo me voy con vosotros.
Ana.
Amiga Ana: dudo un poco sobre qué Ana eres, pero anyway: vente.
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