... El porqué de una mosca encerrada en un bote: La vida en Technicolor (I)

27 de octubre de 2009

La vida en Technicolor (I)

27 de octubre de 2009
Me encontraba yo el otro día navegando por los procelosos mares de internet cuando, voi-là, me encuentro con la siguiente afoto. Presten atención.





En ella se nos invita a comprobar nuestra inteligencia adivinando el número que hay en el interior. De lo que deduzco yo que si lo adivinas –me razoné mentalmente a mí mismo mientras observaba el chisme–, entonces es que eres inteligente. Aunque –me seguí razonando a mí mismo– del hecho de que lo que tienes que resolver es una imagen del test del daltonismo y no el teorema fundamental del álgebra, por ejemplo, deduzco yo que si lo resuelves no es que seas inteligente; es que sencillamente no eres daltónico. Deduzco yo, vamos. Que me pongo ahí a deducir alegremente. Sin ton ni son. Claro que lo mismo estoy yo aquí lanzando deducciones, deduciendo cosas como un descosido, como quien dice, cuando a lo mejor no soy nada inteligente y lo mismo mis deducciones no valen nada. Oh no, exclamo alarmado. Decido hacer el test para corroborar mi inteligencia: veamos, veamos –farfullo mirando fijamente la imagen–, es un… mmmmmh… veintiuno. Voy a darle al botón del veintiuno y oh sorpresa: no hay. La solución es un setenta y cinco, un noventa y cuatro o un setenta y cuatro. De veintiuno nada, monada. Jódete. Me veo obligado a asumir la conclusión lógica del razonamiento: soy imbécil. Luego mis deducciones de que este test es un insulto a la inteligencia son erradas. Luego el test funciona. Luego, en efecto, oh dioses: soy imbécil. Imbécil del culo.
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(Inciso: ¿Les ha gustado el razonamiento? Si hubiera nacido en la época del sofismo griego, a estas alturas de mi vida estaría ya nadando en dracmas. Es más; estaría y a la vez no estaría nadando en dracmas.)
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Presa del desánimo por mi reciente descubrimiento de que comparto estrato intelectual con Mar Flores y de que me espera una vida de catatonia, idiocia y idiosincrasia –si, idiosincrasia: como subnormal que soy, ahora utilizo las palabras que me da la gana–, una vida entera leyéndome libros gordos por el mero hecho de que sean gordos –inevitable entusiasmo de los tontos del culo de manual, según deduzco de recientes conversaciones–, pienso en cómo se lo voy a decir a mi madre. Máma, te tengo que decir una cosa. El qué, hijo. Máma, es que soy subnormal. Ay hijo, qué disgusto más grande, ¿tú estás seguro de eso? ¿No será que estás pasando por una fase? Que no, máma –máma con acento en la primera a–, que soy subnormal, ya verás, hazme una pregunta de cultura. Ay hijo, a ver, quién fue Aníbal Barca. Máma, un general cartilaginoso. Ay hijo, tienes razón: eres mongolo. Verás cuándo se entere tu padre.
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Hasta aquí la broma. Y a partir de aquí, la venganza.
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Cojo el photoshop y le aplico a la imagen el tratamiento apropiado para que ustedes vean lo que yo veo. Esto es, desmontar los componentes azul, rojo y verde de la imagen, fundir en uno rojo y verde y volver a montar la imagen con un componente azul, uno rojo-verde y otro igualmente rojo-verde. Y alehop, esto es lo que sale. 

Un veintiuno, como pueden comprobar con sus propias retinas. Un puto veintiuno. Si lo veo yo, que soy daltónico tricromático anómalo de tipo pronatope, esto es, más daltónico que una escoba, por lo visto no tiene valor. Por lo visto soy imbécil del culo. Pero si lo ven ustedes les confirma como no daltónicos y a la postre grandes adalides de la inteligencia. Yo insisto en que la diferencia es que a ustedes les funcionan las células-cono y a mí no. Mis células-cono son un asco de células-cono. Mis células-cono, vendidas al peso, no valdrían más que su equivalente el esparto para alpargatas.

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Pero no se confíen, pequeños petisuis. No tendré sensibilidad ninguna al rojo, pero mala baba tengo no saben cuánta. Estamos en una venganza, no sé si se acuerdan. Esto no ha acabado. Díganme, por favor, qué es lo que ven ustedes aquí.



En efecto: no ven ustedes una mierda. Una puta mierda, por seguir un poco el tono de cagarse en todo que venimos cultivando. Yo sí. Y ustedes, pues no. Porque es un test de daltonismo inverso. Ah, se siente. Acepten mi más sentida invitación a joderse, porque no pienso desvelar lo que pone. El daltonismo, les comento de forma muy sintética, no consiste en la incapacidad de discernir rojo y verde. Consiste en que la sensibilidad para diferenciar qué determinados tonos está desplazada, dentro del espectro cromático, respecto del eje marcado por la mayoría de los seres humanos. El daltónico no diferencia el rojo del verde pero diferencia una serie de tonos dentro de la familia del violeta que el no-daltónico no puede discernir. Colores que no tienen un nombre porque, sencillamente, el 95% de los seres humanos no puede diferenciar del violeta, y porque el 5% restante no tenemos mucha voz y menos voto en esto de la nomenclatura de los colores. Pero si el mundo fuese más equitativo, manga de dictadores del colorín, tendrían un nombre. Y yo no sería más daltónico de lo que lo son todos los hombres –esto es, siempre más que las mujeres–. Y no habría gente por ahí elaborando test gilipollas que equiparan churras a merinas.
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(Inciso: si alguien, en efecto, logra leer la frase, reciba mi más sentida desenhorabuena: es usted daltónico. La percepción, en efecto, es así de misteriosa. Dispone de un primoroso test de daltonismo pinchando aquí, y que Dios le pille confesado.)
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¿Y ahora qué debería hacer yo, en ejercicio de vendetta? ¿Un test con esta imagen, preguntando como garante de inteligencia qué pone dentro del recuadro? Porque iban a caer como conejos. O mejor; podría hacer un test sonoro, de haz clic e identifica qué animal que suena, qué suene el mugido de una vaca y tú lo adivines y el test te diga enhorabuena, no sólo no estás sordo: es que precisamente por no estar sordo, resulta que eres súper inteligente.
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En fín. Rabieta aparte, mañana haremos segunda entrega, ya enharinados en un tono más literario, y les contaré la historia de cuando pinté el caballo verde. Graciosa graciosa, pero hoy se nos ha hecho tarde. Esto era sólo por introducir un poco el tema. Diferencien bien sus colores y pregunten si no saben. Vayan por la sombra y por lo que más quieran; no hagan test de inteligencia. Que los carga los tontos, y no sé si eso es peor que el que lo haga el Diablo. Les veo mañana.

14 comentarios en el bote:

F. Gordon dijo...

Lo del daltonismo inverso me ha dejado perpleja. La percepción y sus misterios (no hay jugarreta a los conos que el photoshop no pueda resolver) siempre me había interesado, pero desconocía esto.

sangreybesos dijo...

A mí el último test de inteligencia me lo hicieron hace una porrá de años en el instituto, y los resultados demostraron lo que yo ya sabía: que era borderline perdido. ¿No se dice así ahora, borderline? Joder con tanto término anglosajón; en mis tiempos se decía tontolculo tirando a subnormal y se enteraba todo Cristo...

Silderia dijo...

Acabo de descubrir que a parte de tener un poco de paranoiaesquizofrenicaretrasopermanetebipolarismonecrosiscerebral (sólo de ciertas áreas)trastorno degenerativo del desarrollo y psicosistranscortical que soy daltónica iversa también. Algo nuevo para poner en mi expediente de observaciones en el currículum.

S.C. dijo...

Lo peor de todo es que he intentado hacer el test, en la foto que has puesto. Te cagas.
De momento no se lo voy a decir a nadie a ver cómo avanza la cosa mañana.

El Perro Lunar dijo...

Interesantísimo post, sí señor. Aunque a mí, a lo primero que me suena "daltonismo" es a los hermanos Dalton, pero bueno, ya conoce usted el dicho: "la percepción es misteriosa".

El Señor de las Moscas dijo...

Comentamos:

F. Gordon: para que vea. Y con el photoshop no vale, así cualquiera.

Sangreybesos; usted es de todo menos borderliner, créame. Yo participé en cierto estudio experimental super-científico en el que también me hicieron tests de esos. No me dijeron el resultado, por cierto. Mejor dicho: no quisieron decírmelo. Yo esto aún no sé cómo tomármelo.

Silderia; ser daltónica inversa consiste esencialmente en no ser daltónica. Y no constituye un gran mérito siendo mujer, siento decirle: sólo una de cada millón y medio sale con los conos a la remanguillé. Claro que me pregunto yo una de cada cuantos millones sále afectada de paranoiaesquizofrenicaretrasopermanetebipolarismonecrosiscerebral (sólo de ciertas áreas).

S.C: se le perdona, pero porque es usted. Precisamente este post venía con una broma sobre la gente que intentaba hacer estos tests. Veo que hice bién quitándola a última hora.

Perro Lunar: lo conozco, lo conozco. Qué grande, los hermanos Dalton. Siempre me cayeron bien, sólo por el apellido, fíjese usted.

El Perro Lunar dijo...

Ah joder, yo dándomelas de listo y se me habían adelantado. Ahora, lo mío sin Photoshop ni nada, tirando de Google. Old style.

El Señor de las Moscas dijo...

Perro Lunar; vaya, y yo que estaba emocionado por haber encontrado otro antidaltónico. ¿Es que nadie lo ha visto sin hacer trampas?

loquemeahorro dijo...

Y si lo del precio del sms a lo mejor es para que los daltónicos cabreados les mandéis un mensaje poníendolos a parir?? En vez de daltonismo inverso es psicología inversa

Tengo poco tiempo para mi vida bloguera por eso no comento tanto, pero estamos trabajando en ello(u)

El Señor de las Moscas dijo...

Loquemeahorro: cualquier estrategia de marketing que tenga al daltónico colectivo como target principal no tiene muy claras cuáles son sus conveniencias comerciales. Y usted no se preocupe, concho: de hecho, es muy sano abandonar la vida bloguera de vez en cuando.

raulatreides dijo...

Y yo que soy daltónico confirmado y no veo una mierda en su imagen rosa... ¿qué hago con mi vida?

Es prueba de que soy más tonto que ninguno?

El Señor de las Moscas dijo...

@Raulatreides;

No. Es prueba de que no es usted tan daltónico como pensaba. Le confieso, anyway, que no es sencilla; yo tampoco veo el primer tercio de la imagen. ¿Qué hace usted leyendo entradas tan antiguas?

Clara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Clara dijo...

Pues yo en el borrón rosa veo un 6. Que ya no sé si me estoy autosugestionando o qué mierda, porque no soy ni daltónico ni macho. A ver qué hacemos.

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