... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Una de cine freak

6 de noviembre de 2009

Una de cine freak

6 de noviembre de 2009
Hoy tengo una teoría intelectual. Hoy necesito aliviarla de mis interiores cerebrales profundos. Hoy vengo a exponerla animus pedanti pero, en embargo, me da vergüenza ponerme a contársela al repertorio de seres humanos que potencialmente me aguantan las chapas sin venir a cuento. Les libraré del tostón por una vez, sin que sirva de precedente, y quede en esta ocasión para ustedes, amable que es uno, y que me insulten ustedes en el post, si gustan. No se lo tendré en cuenta. Ni eso ni que nos abandonen la lectura en este punto. Están avisados. Y ya saben que el que avisa, buena sombra le cobija.
Este año 2009, les comento, está constituyendo el año en el que a mí, particularmente, se me están cayendo uno tras otro todos los mitos que, en esto de la lid cinematográfica, he ido primorosamente situando desde hace años en un panteón imaginario de grandes vacas sagradas del cine contemporáneo. Un panteón que, tras años y años de sufrida cinefilia, viajes tontos a videoclubs sesudos y entradas de cine a siete euros, se me está desmoronando irremediablemente después de que Tarantino flojee –léase Inglorious Basterds–, patine Amenábar –con lo que yo te quería–, chocheen Coppola –con Tetro– y Almodóvar –esa Penélope Cruz vestida de Caballero del Zodiaco…–, se le salga la cadena definitivamente a Lars Von Trier –Anticristo, pero no él; su pinícula– se nos ría en nuestras caras Zack Snyder –Watchmen, del director de 300, decía la promoción–, y de lo de Guy Ritchie es que ni hablo.

Y esto, después de que el año pasado se me descolgaran de la convocatoria mi amado Wes Anderson –con Viaje a Darjeeling, valiente mandanga, Wes, para lo que has quedado– y no le perdonase, porque no se lo perdono, La Ciencia del Sueño a Michel Gondry por mucho Be kind rewind con la que intente ganarse el cielo. Eludo citar, porque no la he visto, la Destino: Woodstock del en principio infalible Ang Lee –y digo en principio porque lo dicho, este año les ha mirado un tuerto y ya no pongo la mano en el fuego por nadie–, y siguiendo con la cosa mandarina, la reciente My Blueberry Nights del también altamente cacareado y altamente chino Won Kar-Wai. Porque a mí Won Kar-Wai, para colmo de males –no digamos para mi reputación cinéfila–, no me ha gustado nunca.
Comprenderán, pues, que avecinándose como se avecina la ofensiva de Navidad de movierecord, con dos de los pocos señores que quedaban en el panteón que les citaba antes –Tim Burton, que estrenará Alicia en el País de las Maravillas, y Terry Gilliam, con El Imaginario del Doctor Parnassus–, me tiemblan las canillas ante la posibilidad de que, en efecto, resulten reverendas mierdas. Después de que el final de Perdidos no me guste, éste constituye mi mayor miedo como espectador de la contemporaneidad contemporánea y casi –crisis existencial mediante– como ser humano.
Pero lo que vengo yo a contarles hoy, que pudiera parecer que no porque me he marcado ya varios párrafos hablando de otra cosa, es precisamente de lo contrario a lo anteriormente expuesto: ¿toda la Galia está ocupada? No. Una aldea poblada por irreductibles directores resiste ahora y siempre al invasor. Habrán notado sólo si son de friqui condición o condición cinéfila más extravagante –lo mismo me da que me da lo mismo– que la cosecha de este año en materia saifai, esto es, ciencia ficción, está siendo esplendorosa. Inusitadamente esplendorosa, habida cuenta de lo mucho que el género tiene de proclive a la mierdez. Con todos los respetos a los trekkies y demás turba lo digo, oiga: a mí la ciencia ficción me gusta como a un tonto una provisión vitalicia de cajas de lápices. Pero es justo reconocer que es campo en donde abundan flins –y novelas, y cuentos, y libros de divulgación– más malos que la carne del pescuezo.
Lo digo porque acabo de ver, hoy mismo para más tela, Moon, de Duncan Jones –ópera prima de este señor que es, a la postre, hijo de David Bowie–, y ha resultado ser un peliculazo, señora. De lo mejor del género ciencia-ficticio entendido en términos serios –porque hay quien dice que a ver por qué Transformers no entra en la categoría– desde la Distrito 9 de ahijado de Peter Jackson, Neill Blomkamp –otra altamente recomendable, y hace sólo dos meses que la estrenaron– y las excelentes Soy Leyenda –de Francis Lawrence– y muy especialmente Hijos de los Hombres –de Alfonso Cuarón, te adoramos Señor–.
Y a mí, fíjense ustedes, el hecho de que la cosa sci-fi salga de los reductos impepinables a los que lo acotaban hasta hace poco Spielberg y Lucas y poco más, me da mucho funfún. Tras el último género de moda que pudo reconocerse moderadamente en la oferta de cine comercial –que fue el péplum de hace tres o cuatro años; de Gladiator a Alejandro Magno–, el incontestable éxito de Perdidos en las retinas de medio planeta o los respectivos fenómenos revival de Star Trek, Terminator e incluso V –acaba de estrenarse el piloto de la miniserie homónima de la ABC; cuentan con una intachable crónica del mismo firmada por mi amigo Ibán en su blog, www.yencimasellamabaalabama.com– refrendan lo que, creo yo, es una evidencia: la ciencia-ficción ha retomado el testigo del péplum como género en revisión y, a diferencia de éste, viene saliendo mejor parada. En Hijos de los Hombres, por ponerles un ejemplo –como amante del cine que me precio ser: si no lo digo reviento–, Cuarón introdujo su excelente realización cámara al hombro –desarrollada en, por ejemplo, la también magnífica pinícula Y tu mamá también–, con la increíble potencia realista que esta estética confiere a la retina del espectador occidental tras años ya de fenómeno reality show y el reciente énfasis del docu-show de factura reporteril –ergo barata– que tanto lo está petando en la televisión contemporánea –a Callejeros, Callejeros Viajeros, Repor o Españoles por el Mundo me remito– y sus correspondientes híbridos entre docu y reality –véase, por ejemplo, Pekin Express o la Isla de los Famosos–. Conscientes por fin de que no son el brilli-brilli ni la espectacularidad en los FX –guaycidad que me permito yo; FX quiere decir efectos especiales, sin más– los objetivos primordiales de la realización en ciencia ficción, sino que es el realismo estético una de las ambiciones que debieran figurar primeras en todo flin del género. En este sentido, las recientes Distrito 9 y Moon siguen la senda abierta por Cuarón y marcan, no tanto por nacionalidad como sí por filiación estilística, una escuela más europeísta y muy latina, en particular, que contesta, y muy bien, a la clásica americana y potencialmente jolibudiense. Y evidentemente: chapó, oiga. Qué bonitas y qué bien.
Hablando de Jólibud. Viene Avatar, de James Cameron. Y en 3D, señora. Agárrese a la goma de la braga.
Lo dicho. Que me he quedado más tranquilo, mira tú. Avisaré a la parroquia de más freak escuela para ver qué les parece. A los demás que hayan llegado hasta aquí, les agradezco el esfuerzo: lo suyo tiene mérito. Y quedan emplazados a unos refrigerios por cuenta de la casa. Ya ven que mi magnanimidad no conoce límites. Disfruten del viernes y vayan por la sombra.

10 comentarios en el bote:

Sr. Silencio dijo...

mire que a mi Inglourious Basterds me gustó, idem con la de Amenabar, mucho Rockanrolla y hasta me eché unas risas con Be Kind Rewind. Lo de Perdidos le admito que lo mio puede ser puro yonkismo y por eso me gustó, pero qué le vamos a hacer.
Por lo demás, quiero ver Moon e Hijo de los Hombres me pareció un peliculón, a la par que Distrito 9.Ahora, Tetro no debió salir nunca del cajón de Scorsese, en eso también coincidimos.
Ya ve, en algunas sí, en otras no. Opiniones, oiga, como colores.

Sr. Silencio dijo...

y Science of Sleep me dejó un poco... no lo sé todavía.

El Señor de las Moscas dijo...

Mire que se toma usted las cosas literales...

¿Qué decirle que no le haya dicho ya? Que a mí Be kind rewind me gustó, que conste. Incluso me gustó mucho. Pero lo dicho, que no le perdono la Ciencia del Sueño, por más fan que soy de Gael, que lo soy. Hombre ya, tanta pisaflorez.

Y que véase Moon, en efecto, hágase el favor. Y que Tetro, también en efecto, estamos muy de acuerdo.

Como le decía: hablaremos de negocios usté y yo, anyway.

Juan dijo...

Es verdad que este año los supuestamente buenos están haciendo truñacos (a ver si leen la prensa y se dan cuenta de que no se puede uno dormir en los laureles), pero 'Inglourious Basterds' me parece que no entra en el saco; yo personalmente la compré desde la interminable primera secuencia.
Ah, y 'The Darjeeling Limited' es la mejor película de Wes Anderson, el truñaco viene ahora: el otro día vi 'Fantastic Mr Fox', y vaya tela.
Y 'Avatar', con ese tráiler que parece un anuncio de Actimel, pues qué quieres que te diga.

El Señor de las Moscas dijo...

Ay ay ay, esto me pasa por mentar a los cinecitos...

Yo Basterds, ya tuve ocasión de decirlo públicamente, a ver: no es que no me gustase, que sí. Es que viniendo de los dos volúmenes de Kill Bill y Death Proof, pues oiga, que me supo a poco. Y lo de Darjeeling mire usté, eso si que no se lo permito: dígamelo usted de Life Aquatic, si quiere, hasta ahí podría dilatar. Pero la mejor de Anderson es sin duda alguna, y de esta burra no me bajo, The Royal Tenembaums.

Y ahora es cuando yo quedo como un gilipollas: ¿Wes Anderson tiene nueva peli? ¿Porqué me estoy enterando en este preciso instante?

Y deje el juicio de anuncio de Actimel para cuando llegue Avatar, no me joda usted el suspense, que hará falta verla en tres dimensiones y toda su enjundia, coñe, un poquito de fe...

¿Como está usted por esa parte del mundo que no es España?

Sini dijo...

Aquí van a haber hondonadas de hostias... Es que lo del cine es un tema tan personal... Y aún así me atreveré a manifestar mis opiniones como si fueran verdades universales, que si no me comen, oiga.
A ver: Bastards, como resulta que es la primera que me gusta de la ristra de mierdacas suyas que he visto (tengo Pulp Fiction en la lista de pendientes, lo sé: imperdonable) pues salí contento del cine. De Watchmen no sólo salí contento yo, que tenía idealizado el cómic, sino que fui con dos colegas que no tenían ni idea de qué iba y salieron encantados. Y, por favor, ¿Sector 9? La primera media hora es soberbia, me entusiasmó y me dejó expectante, luego se convirtión en un "shooter en primera persona" en el que los personajes cambiaban de forma de ser como el que se cambia de calzoncillos; hola soy un nerd pero tengo una mujer de impresión, vivo encerrado en una oficina pero me sé mover en los bajos fondos como si hubiera nacido alien, ahora soy racista en extremo pero luego me solidarizo con los marginados, etc, etc. Y no; no es un viaje vital de desarrollo personal: va para adelante y para atrás como si fuera Coyote Dax.
Puff, me he quedado a gusto... En eso es en lo que no coincidimos, en lo demás estoy totalmente de acuerdo, en especial con esa obra magna, Agorafobia tengo desde que la vi... Por cierto: ¿tan antiestético resultaba poner la tilde?
Un saludo y no me tengan en cuenta el ataque indiscriminado a sus gustos, él no lo haría.

Ibán dijo...

Uff cuanta tela

1. Yo soy el fan número 1 de Wong Kar-Wai. Ahora My blueberry nights es la película que precisamente sus detractores estarían esperando... o todos sus tics juntos...

2. Inglorious Basterds me gustó bastante, pero necesito tiempo -la vi el miércoles- para asimilar si es o no realmente la gran película que ella misma cree que es.

3. Viaje a Darjeeling es inferior a la media de Anderson, también es la película que sus detractores esperarían. Pero con todo le vi algo. Ahora, no me preguntes el qué.

4. La ciencia-ficción supongo que se ajusta como un guante a los tiempos que nos ha tocado vivir, que diría alguien más viejo y experimentado que yo, especialmente en su variante guerrillera (como mencionas, callejeros) y el terror le va a la zaga. Hijos de los hombres es una gran cinta, aunque creo que en algún lugar hace aguas, podía haber sido colosal y no lo es. Casi prefiero Y tu mamá también.

5. Y Avatar tiene pinta de ser lo peor que se ha visto en mucho tiempo. O el mejor videojuego también.

Eso he dicho.

Anónimo dijo...

Qué gran putada. Ayer estaba encaminada a ver Moon cuando una mala recomendación salida de la boca de un desconocido -que finalmente para más inri no había visto la película- nos empujó a ver el Imaginario del Doctor Parnassus. La primera hora bien. Luego a Terry Gilliam se le va la puta almendra y la película se convierte en una sucesión de imágenes fantásticas, estéticamente muy logradas, cuyo hilo argumental acaba en un segundísimo plano, si es que tiene alguno, porque oiga, todavía me estoy preguntado yo muchas cosas. Vamos, un totum revolutum que pierde fondo a la media hora. Que no digo yo que un guión sea necesario para que una peli sea buena, véase la imponderable Fantasía -soberano coñazo para un niño-. Pero si me empiezas con uno, acaba, coño. No la recomiendo en absoluto. A mi acompañante tp le gustó nada.
Críspula
lo del curriculum está en proceso, ha estado ocupado. Mua!

El Señor de las Moscas dijo...

Comentamos:

Sini:le voy a pasar por alto que diga que 'Watchmen' es buena. Pero que me ponga Kill Bill a caer de un burro, eso si que no se lo permito. Amos hombre. Retráctese o aténgase a las consecuencias. Y me dan igual sus juicios sobre Distrito 9; me sigue pareciendo un peliculaco. Note usted, anyway, para concilir posturas, que el comentario que hacía era a propósito de la realización. Pero me sigue pareciendo un peliculaco integral, y me da igual cómo se ponga. Ea.

Ibán de mis amores: vamos por partes. Yo, de Won Kar-Wai, por no ser no soy ni detractor. Es tanto lo que me la suda quye ni fui a ver My Blueberry Nights pese a que se prodigase en ella semidioses de la talla de Jude y Nathalie. Inglorious, pues qué quiere que le diga: diiera usted, y ya me contará. No sé qué le vio a Darjeeling, con todo y ser fan number one yo de Andersen, quedeme con el culo torcido. Y a Hijos de los Hombres, en efecto, le falta algo (posiblemente, un final) y le sobra afán de trascendencia. Pero le digo lo que a Sini: hablaba esencialmente de la realización. Yo, como usted, sigo prefiriedo Y tu mamá también. Y Avtar, coñe, que poca fe tienen ustedes. Ya veremos y me comeré mis palabras, si hace falta. Pero ya veremos.

Anónimo: pues eso tengo entendido. Putada, en efecto, que se perdira usted Moon por el chuminario del dosctor parnassus, que no tengo oidas nada más que cosas malas. Le auguro a usted que Moon es considerablemente buena y que, además, es fiel a la vieja costumbre, tan sana, de que en el trailer no se desvela nada de lo fundamental de la película. Apúntesela para ya, que están a punto de retirarla. Y el currículo: a su ritmo, oiga, usted no se apure. Le estamos eternamente agradecidos anyway. A ver si nos vemos y nos contamos, musa mía. Besitos.

Sir Di dijo...

Yo es que a Almodóvar le perdono todo, y Los Abrazos Rotos me gustó. Menos que las últimas películas suyas, pero me gustó. ADemás ya la he visto 2 veces.
Ágora me dejó sin más. No me emocionó. Bien hecha, bonitos trajes, bonito decorado, bonita música, pero la historia plufff.

Quiero ver Moon, pero que dudo de que llegue a los cines Arenenses. Y yo prefiero no pensar en el final de Perdidos, que miedo me da. Aunque debo decir, que he ido acertando todo lo que ha ido pasando hasta ahora.

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