... El porqué de una mosca encerrada en un bote: 1/11/09

24 de noviembre de 2009

Go Jessica Go!

24 de noviembre de 2009
Hoy, actualización muy rápida que incluye experimento psico-gilipo-perceptivo inicial. Ya ven que le damos a todos los palos.
1) Pulsen play.


2) Ahora, tecleen durante cinco segundos, mientras escuchan la música.
3) Niéguenme, si tienen valor, que no se han sentido profundamente Angela Lansbury y que no han acompasado su tecleo al compás pizpireto soniquete. Algunos habrán llegado incluso a menear la cabeza de un lado a otro con singular sonrisa de gilipollas. Se lo digo porque yo lo he hecho.
La mente humana, que no tiene secretos. Y la mía, no digamos.
A lo que vamos:

22 de noviembre de 2009

La importancia de ser Tauro (II)

22 de noviembre de 2009
No sé si en alguna ocasión han recibido ustedes algún escrito, sea cual fuere su naturaleza, en el que les ponen a ustedes como los trapos. Que les pongan verde por escrito, vamos. Verde a la francesa. Les diré que duele mucho más que la puesta en verde presencial. Para los que no lo hayan sufrido en sus carnes tentado me siento de escribir seguidamente mamonas, que son ustedes unas mamonas. Para que sepan de lo que hablamos. Por hacer el experimento sociológico, vamos, no por faltarles a ustedes al respeto. Que ya saben que me caen muy bien.

18 de noviembre de 2009

Diálogos Imposibles IV

18 de noviembre de 2009
Marty McFly abre la puerta de su Daelorian, aún humeante, y sale fuera. Plano General. Se encuentra en pleno Moulin Rouge, a finales del siglo XIX. El local está abarrotado de gente bailando y riendo. Una conga, capitaneada por Satine, pasa a su lado. Satine le coge por la cintura. Plano medio.
SATINE –Huy. ¿Y tú quién eres? Me suenas un huevo.
MARTY– Hola. Me llamo Marty. Marty McFly.
SATINE– ¿Really? Vaya nombre chungo. Yo diría que eres Michael J. Fox antes de que le diera el telele.

13 de noviembre de 2009

Una tentativa

13 de noviembre de 2009
El mayor fantasma del pintamonas ordinario es el elemento equino. En mi caso particular como en el de otros muchos otros pintamonas, enfrentarme a un caballo constituye, con mucho, uno de mis miedos más gordos. No en el sentido literal, de ir por la calle y liarte a tortas con un caballo. Aunque también, ahora que lo pienso. Pero no; me estaba refiriendo yo al enfrentarse metafórico. Al dibujar un caballo. Y no porque yo tenga traumas particulares con los caballos, ojo: con los caballos tienen un trauma todos los que vez alguna esgrimieron un lápiz entre sus dedos. Los caballos son el objeto animado más complicado de dibujar de cuantos pisan la Tierra, con la excepción quizás de esta señora.

6 de noviembre de 2009

La importancia de ser Tauro (I)

6 de noviembre de 2009
Dedicado, montera al viento, a ustedes, lectores. Y no por dorar la píldora, ojo, que también; sobre todo, porque hoy cumplimos ciento cincuenta entradas, y es gracias a ustedes. Por eso y porque son muy majos. Qué coño.
Anteayer volvía yo a Madrid por esa A-1 que quita el sentido cantando a pulmón tendido tú eres como el sol de la mañana que entra por mi ventana, que entra por mi ventaaanaaa. Featured, por cierto, by Palito Ortega. La canción, digo. Porque –apunto sucintamente– la versión original es de él. Por mucho que la más recordada sea la de Marisol.
Venía yo cantando a grito pelado, les decía, éste y otros grandes hitos de la mamarrachada máxima –o mamarrachérrima–, hitos que por otra parte negaré ante un tribunal y hasta ante la bandera de Estados Unidos tener grabados en un CD para este tipo de situaciones en las que nadie me ve, ¿Palito Ortega yo?, exclamaré indignado, te confundes de moderna, aseguraré, yo sólo escucho a Antony and the Johnsons, a Franz Ferdinand, a Mika cuando estoy en plan comercial y como sumo ejercicio de vintage, apuntaré esgrimiendo el dedo índice en el aire, a David Bowie. Y me iré indignado previa media vuelta a golpe de foulard. ¡Ja!, espetaré. Habrase visto tamaña ofensa.

Una de cine freak

Hoy tengo una teoría intelectual. Hoy necesito aliviarla de mis interiores cerebrales profundos. Hoy vengo a exponerla animus pedanti pero, en embargo, me da vergüenza ponerme a contársela al repertorio de seres humanos que potencialmente me aguantan las chapas sin venir a cuento. Les libraré del tostón por una vez, sin que sirva de precedente, y quede en esta ocasión para ustedes, amable que es uno, y que me insulten ustedes en el post, si gustan. No se lo tendré en cuenta. Ni eso ni que nos abandonen la lectura en este punto. Están avisados. Y ya saben que el que avisa, buena sombra le cobija.
Este año 2009, les comento, está constituyendo el año en el que a mí, particularmente, se me están cayendo uno tras otro todos los mitos que, en esto de la lid cinematográfica, he ido primorosamente situando desde hace años en un panteón imaginario de grandes vacas sagradas del cine contemporáneo. Un panteón que, tras años y años de sufrida cinefilia, viajes tontos a videoclubs sesudos y entradas de cine a siete euros, se me está desmoronando irremediablemente después de que Tarantino flojee –léase Inglorious Basterds–, patine Amenábar –con lo que yo te quería–, chocheen Coppola –con Tetro– y Almodóvar –esa Penélope Cruz vestida de Caballero del Zodiaco…–, se le salga la cadena definitivamente a Lars Von Trier –Anticristo, pero no él; su pinícula– se nos ría en nuestras caras Zack Snyder –Watchmen, del director de 300, decía la promoción–, y de lo de Guy Ritchie es que ni hablo.
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