Dedicado, montera al viento, a ustedes, lectores. Y no por dorar la píldora, ojo, que también; sobre todo, porque hoy cumplimos ciento cincuenta entradas, y es gracias a ustedes. Por eso y porque son muy majos. Qué coño.
Anteayer volvía yo a Madrid por esa A-1 que quita el sentido cantando a pulmón tendido tú eres como el sol de la mañana que entra por mi ventana, que entra por mi ventaaanaaa. Featured, por cierto, by Palito Ortega. La canción, digo. Porque –apunto sucintamente– la versión original es de él. Por mucho que la más recordada sea la de Marisol.
Venía yo cantando a grito pelado, les decía, éste y otros grandes hitos de la mamarrachada máxima –o mamarrachérrima–, hitos que por otra parte negaré ante un tribunal y hasta ante la bandera de Estados Unidos tener grabados en un CD para este tipo de situaciones en las que nadie me ve, ¿Palito Ortega yo?, exclamaré indignado, te confundes de moderna, aseguraré, yo sólo escucho a Antony and the Johnsons, a Franz Ferdinand, a Mika cuando estoy en plan comercial y como sumo ejercicio de vintage, apuntaré esgrimiendo el dedo índice en el aire, a David Bowie. Y me iré indignado previa media vuelta a golpe de foulard. ¡Ja!, espetaré. Habrase visto tamaña ofensa.