... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Así habló Zoroastro (del amor y otros demonios)

27 de enero de 2010

Así habló Zoroastro (del amor y otros demonios)

27 de enero de 2010
A estas alturas del pastel y vendida la burra, con veinticinco castañas que me van a caer en breves, un cuarto de siglo que llevamos haciendo el canelo entre estas cuatro dimensiones, a mí no me apean ni ustedes ni nadie, y me da igual cómo se pongan, de la firme convicción de que el amor, como abstracción, no se detrae del mismo juicio al que se verían sujetas, por ejemplo, fenomenologías tan dispares como la filmografía completa de José Luis Garci, el hecho de que Karmele Marchante cante por ese agujero que tiene en la cara o la mera existencia del reggaetón: que nadie con la suficiente provisión de dedos de frente como para poder considerarse ‘nadie’ negará su catálogo dentro de las cosas convencionalmente consideradas una puta mierda.
Circunloquio que pego yo a modo de proemio, o introducción, porque me da no se qué sintetizarlo en su elemental y concluir así, a pelo, que el amor es una puta mierda. Dicho enfáticamente, sin tapujos y con el conveniente ‘puta’ antes del ‘mierda’, que es como que le da más empaque. Más que nada porque hay por ahí sueltos, y no miro a nadie, paladines del pisaflorismo y demás entusiastas de jujú que están dispuesto a blandirse el cobre en desigual batalla con la misma facilidad con la que van a ver películas de Meg Ryan, oye, y clamar voto a bríos, cenizo, agorero, malasombra, que el amor es lo más grande. Como la Blanca Paloma, que también es lo más grande. Pero lo dicho, tenemos ya una edad, una experiencia, una trayectoria y, en resumen de todo esto, como dijo un profesor que tuve una vez –y les juro que así fue y que cito textual–, mejillones en los cojones. De modo que vamos a no tocar esos mismos cojones metafóricamente provistos de moluscos bivalvos con el tatachín ni mucho menos vengan a decirme –los citados pisaflores, digo– que esto es un punto de pose que me marco yo para hacerme el interesante, el atormentado o peor aún; la más macho del lugar. Porque eso ya me lo han dicho.

Todo esto y mucho más le contaba yo el otro día por teléfono a mi amiga Cristina, con bastantes menos perífrasis y mucho más tastrabillarse, trastrabillarse o como cojones se escriba –para propia dislexia propia de lo cual, por no decir directa mongoliquez, resulta que ni sé cómo se escribe–, le contaba todo esto a mi amiga Cristina, les decía. A Cristina y a tantos otros, por cierto, porque últimamente le estoy pegando la misma conferencia-mesa redonda sobre el amor a tantas pobres almas no consiguen huir con la suficiente capacidad de reacción ante la chapa inminente y que, sorprendentemente, siguen siendo muchas entre mi paisaje humano. Pero era en esta ocasión a mi amiga Cristina, nínfula arcadia venida a tiempos postmodernos y particular musa inspiratriz propia mía en mi propia propiedad, en estas lides y en tantas otras, con quien me entiendo místicamente hasta el punto de que cualquier día agarramos la Van, los sacos de dólares, huimos a la frontera y ahí te quedas. Hasta ese momento, y como no nos vemos tanto como quisiéramos porque tenemos unas vidas sociales que cualquiera diría que nuestras vidas no son tan tristes como luego resulta que son, de momento nos conformamos con marcamos unas logorreas telefónicas de las de nena vete antes de hacer pis porque aquí hay por lo menos cuarenta minutos.
–Lo que yo te diga –concluí después del speech–; tenemos que hacer lo que decía Nietzsche.
–¿Convertirnos en protonazis? –replica ella–.
–No. Convertirnos en superhombres.
–Ay mira, a mí me dejas de superhombres y de leches; la peor filosofía que he leído en mi vida fue Así habló Zaratrus… Zaratus… ¿Cómo coño se dice?
–A mí no me preguntes. Ni siquiera sé decir tratasbillarme sin trastrasbillarme. Era Zaratrustra, creo. No, espera…
–Zaratust… Zaratrus…
–Yo creo que acaba en trustras…
–Zaratrustras…
–…tres tris…
–Zatar…
–…megatrix.
–Bueno, el Zoroastro éste.
–Eso, ése.
–No lo pienso volver a leer en mi vida. Y tú no deberías. No sé qué haces con Nietzsche a estas alturas.
–Pues hija, que ya sabes que a mí la depresión me da ganas de estrangular cosas. Y tendré que sublimarla. No querrás que lea a Corín Tellado. O que estrangule al italiano de mi casa.
–No, pero de ahí a Nietzsche… Espera un momento… ¿qué es eso que estoy oyendo?
–El spotify.
–Ya ya, pero la música.
–Ah. Wagner.
–¿Estás leyendo Así habló Zoroastro con Wagner de fondo?
–Me estoy leyendo La Gaya Ciencia, para tu información. Y sí, con Wagner de fondo. Que es Nietzsche, nena. No querrás que me ponga a Melendi.
–Para empezar, no veo porqué tienes que ponerte música para leer, señor don multimedia audiovisual de los cojones. Y segundo, ¿nos hemos vuelto prusianos del siglo XIX y yo no me he enterado, o es que yo estoy tonta?
–Pues ríete, pero a mí me parece que en varias cosas la clava. En lo del superhombre, por ejemplo…
–Ya estamos.
–¡Pues sí, ya estamos! ¡Y muy bien que estamos! ¡Viva el superhombre, qué coño!
–¡Ay ay ay con el superhombre, qué obsesión que obsesión! ¡Pareces el tío este de los Equis Men!
–¿Quién?
–Si hombre, el que recogía a los Equis Men… El de la silla de ruedas.
–¿Stephen Hawking?
–No hombre. El que recogía a los Equis Men de las calles… El que se hizo amigo de Lobezno.
–Bueno, pues cualquiera, porque de Lobezno se hace amigo cualquiera, yo mismo me hacía amigo suyo…
–Y yo. Anda que no.
–Anda que no.
–¿De qué hablábamos?
–Ay no me acuerdo. Déjame que remonte: Hugh Jackman, Lobezno, las patillas de Lobezno… Y yá. No puedo pasar de ahí. Estoy embelesada.
–Es que son como para embelesarse.
–Anda que no.
–Anda que no.
–Ah, ya. Del superhombre de Nietzsche.
–Ah, pues lo que te decía. Que a partir de ahora superhombre total, pienso renunciar a los convencionalismos morales del cristianismo y a vivir la vida. ¡Sólo se vive una vez!
–Ya lo dijeron las Azúcar Moreno…
–Exacto. Dale cuerpo al vacilón qué caramba. ¿Te das cuenta que acabamos de encontrar un paralelismo entre la obra de Nietzsche y la de Azúcar Moreno?
–Mira, a ti te está haciendo chísima falta salir de tu casa.
–Lo que tú digas, pero el paralelismo ahí está. Seguro que hay más. ¿Sabes si Azúcar Moreno tiene alguna canción que hable del Eterno Retorno?
–Pues no sé, mira, a mí la escuela de pensamiento de Azúcar Moreno se me escapa bastante, pero si quieres repaso una selección bibliográfica al respecto, tengo un artículo muy interesante sobre la influencia de Heidegger en la rumba catalana escrito por un Chunguito, no me preguntes cual de los tres.
–¡Cuánto sarcasmo! ¿Tú no sabes que el sarcasmo es el refugio de los débiles?
–¡Que dejes de leer a los autores alemanes, por Dios!
–¡Y tú que me dejes en paz! ¿Cuándo quedamos?
–Pues no sé, hablamos mañana, si quieres.
–Vale. ¿Puedo poner esta conversación en el blog?
–Vale, pero no me pongas como una mongólica, por favor. Todavía me acuerdo de la última vez. Sólo me pusiste diciendo monosílabos.
–Ya mujer, licencias poéticas. Pero precisamente por eso te puse un pseudónimo.
–Ya, pero se notaba, Rubén, se notaba. Ponme bien, con mis propias palabras.
–Claro claro. Hasta pienso decir que le has encontrado un sinónimo a Zaratrustras. Que para eso hace falta mucha cultura.
–Y lo de Hugh Jackman no lo pongas ¿eh? Que una tiene una reputación.
–Y yo otra, mujer, qué te crees. Tranquila, que no lo pongo.
–¿Mañana, entonces?
–Mañana.

9 comentarios en el bote:

F. Gordon dijo...

¡El bote vuelve a tener moscas! ¡yujuuu!

Tanto leer, estudiar y culturizarse para encontrar las respuestas vitales en Azúcar Moreno... tremendo.

El Perro Lunar dijo...

No sé a quién pretende usted engañar. Es evidente que está leyendo a Nietzsche porque lo citó Emma García al final de su programa. Fue salir ese nombre de la boca de Emma y lanzarse usted como un poseso sobre su obra.

estodevivir dijo...

Yo, es que me asombro, aparte de divertirme con sus cosas, muy señor mío, yo....
me asombro.
Y no digamos el pobre Zaratrusto, Zaratroto, zaraescroto, zaraguela,zaraaquello,zaraesto o zaratrusta.
Por cierto, Cristina, es un ángel.

S. dijo...

Al igual que la palabra zarapastroso,zaratrusta es una palabra fea de cojones.

S.C. dijo...

¿La Gaya Ciencia?
¡Yo estoy ahora mismo con "Así habló ..."! y ya te digo que si la clava en algunas cosas.
Tengo pensado leerme después el "Ecce Homo", que pinta de puta madre: Capítulo 1: Por qué soy tan sabio. Capítulo 2: Por qué soy tan inteligente.
A ver si no se me pasa el calentón, jajaja.
Saludos!!

bibliobulimica dijo...

¡ha vuelto el sr. de las moscas! ¡bravo! y de que manera: poniéndo lo de Hugh Jakcman...
dice ud. que su vida social es muy activa...si lo sabremos que nos dejó aquí botados ¿cuánto? ¿un mes???

El Señor de las Moscas dijo...

Respondemos con diligencia (victoriana y de cuatro caballos):

F. Gordon; el bote simpre tuvo moscas, querida amiga: lo que ocurre es que estaba silentes. Al acecho. Planeando cosas. ¿Sabe usted cuando las moscas se frotan las patitas, que dices, esta mosca está planeando algo, no hay más que verla? Pues así.

Perro Lunar; haga el favor de no desvelar mis secretas referencias literarias: y sí, me leería con fruición y ahínco tanta magna obra recomiende Emma García, tan pronto se demuestre que sabe leer (yo creo que sí, porque lleva un bloc siempre; claro que lo mismo son pictogramas cuneiformes y dibujos de un pito con una gota en la punta... Vaya usted a saber).

Estodevivir: le doy a usted la medalla por haber obtenido el mejor sinónimo de Zaratustra jamás oído en este blog: Zaraescroto. Plas plas. Y sí, le confirmo: Cristina es un ángel.

S: ¿usted cree? A mí me hace bastante tilín. Es muy sonora. Hay palabras mucho más feas, oiga: mires usted, sino, 'jerigonza'. A quién se le ocurrió inventar semejante palabro. O 'vodafone', sino.

S.C.; yo debería abandonar Nietzsche antes de que sea demasiado tarde, me deje profuso mostacho y empiece a escribir réplicas a Platón y Aristóteles. Que todo podría ser. Y yo tengo un amigo que reescribió el 'Porqué soy tan sabio', lo crea o no. Y lo mejoró. Un día se lo transcribo.

Bibliobulímica: dos meses, querida, dos meses. Casi dos, vamos. No tengo vergüenza, lo sé. Y oiga, que hablábamos de Nietzsche, y más aún, de Azúcar Moreno: no se quede usted sólo con lo de Hugh.

Sir Di dijo...

yo estoy leyendo a Joyce, Retrato del Artista Adolescente (que nivel Maribel)y La Conjura de los necios. Y entre estos 2 libros y mis alumnas de diversificación (que no sabían quiénes eran MECANO!!!!!!) voy acabar mal.

El Señor de las Moscas dijo...

Sir Di; Diversificación es un mundo paralelo, no intente usted aplicarle la misma lógica de nuestra dimensión, porque no la tiene. Y contrariamente a lo que siempre espera todo el mundo de mí (eso parece), le diré que la Conjura de los Necios (ahí viene la blasfemia) no me gustó un carajo.

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