... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Cártel donde dije cartel.

29 de enero de 2010

Cártel donde dije cartel.

29 de enero de 2010
No sé si están ustedes al corriente, pero en España hay un nuevo cártel. Cártel del alemán Kartell. No confundir con ‘cartel’ en aguda, dícese de un papel que anuncia algo y se pega a las paredes. Ni con ‘cartel’ en llana sin acento, dícese de gente malosa que trafica con armas o con drogaína. Como los ‘cárteles’ de Medellín, del singular ‘cartel’ y plural ‘cárteles’ –con acento porque el plural resulta esdrújulo–. Hay nuevo cártel, así, singular ‘cártel’, plural ‘cárteles’. Con acento en la a en singular. Esto son precisiones ortográficas que me permito yo porque tengo que amortizar el etimológico de la RAE. No se vayan a pensar que luego no me importe un carajo cómo les salga del culo escribirlo.
Un cártel, les decía. Que en la cosa económica, leo en la RAE, significa ‘convenio entre varias empresas similares para evitar la mutua competencia y regular la producción, venta y precios en determinado campo industrial’. Y que en la práctica suele constituirse cuando varias empresas de un sector acuerdan una subida de precios conjunta. Que, por si no lo saben, es una cosa que está fea. Y prohibida. De ahí que las empresas que decidan montar el cártel lo hagan con nocturnidad, alevosía y mala sombra.

Y ustedes dirán, ¿qué pérfido sector industrial, qué podrido nido de burgueses facinerosos se han reunido para chupar aún más del bote, sabiendo como sabemos cómo está el bote, que es que el bote es una birria de bote, en estos momentos? Nunca lo adivinarían. Han sido nada menos que los fabricantes de jabón cosmético del país. Siendo precisos, han sido Sara Lee –que fabrica Sanex–, Puig –que fabrica Lactovit, Kinesia y Heno de Pravia– y Colgate –que fabrica Palmolive–. También estaba in the garlic Henkel –que fabrica Fa, La Toja y Magno–, pero han sido los propios señores de Henkel, en clara estrategia de chivato cuatrojos capitán de los piojos, los que le han ido con el cuento a la Comisión Nacional de la Competencia y acogiéndose así a una cosa llamada Programa de Clemencia, que viene a significar que si te chivas, te libras de la multa. Porque a los demás, por pactar secretamente la reducción conjunta de los tamaños de los botes de sus productos sin tocar el precio, les van a caer pipas que ascienden a la nada desdeñable suma de entre cuatro y dos millones de lebros. Según el nivel de cabronismo y mala baba ejercido en la constitución del cártel.
David Trueba, que es un señor que escribió el guión de La niña de tus ojos y ya sólo por eso yo le tengo un poco de respeto, lo dice hoy en su columna de El País y tiene toda la razón; que los fabricantes de jabones y champús timen a la parroquia es el acabose. Es, parafraseo, como que tu madre te sise con las vueltas del pan. Porque si uno atiende a las campañas publicitarias de las marcas en cuestión –recuerden que durante años en los anuncios de Sanex salían personas dándose besos en los sobacos las unas a las otras, yo les juro que jamás entendí semejante estrategia de posicionamiento comercial–, la imagen corporativa de todas pasa por venderte la moto pintada de verde de su propia bondad para nuestras personas. Que si La Toja te cuida, que si úntate un cuarto de crema hidratante, que si ahora con mineral de alumbre –yo aún me pregunto qué cojones es el alumbre–, que si ahora con extracto de papaya, que si ahora con más placenta de mona. Y es que puestos a poner el culo en pompa y que le tomen a uno por tonto, se espera que le timen a uno los de siempre; las petroleras, por ejemplo, o las compañías telefónicas. O las cajas de ahorro. O las empresas financieras sea cual fuere su naturaleza. O las inmobiliarias. Los malos, vamos. Pero a mí me tuerce el culo, se los juro, que un sector que con tanto denuedo cuida de la finura de nuestros cutis y la hidratación de nuestros pellejos ande escatimándote las vueltas. Por una cuestión poética, vamos, no me crean tan tonto como para pensar que según qué personas venderían a su madre, previa campaña de marketing dos punto cero, por unos miserables euros. El capitalismo es asín, que diría Adam Smith. La casa de tócame Roque. Pero es lo que hay.
En fin. Qué lástima de mundo el nuestro, en el que no escandaliza que los millonarios le dejen su herencia a los príncipes, que los bancos se lleven tajada vía comisión por los donativos de caridad, que sean son los socialistas quienes suban la edad de jubilación y el tiempo de cotización mínimo, que triunfe hasta el punto de darnos de tortas para adquirirlo en gilipollas fervor cuanto aparatejo inútil no necesitamos y nos vendan con su suficiente multiplicación de su valor real siempre y cuando, eso sí, lo comercialice Apple. En el que hasta los terremotos son racistas. Y en el que ya hasta nos timan los fabricantes de jabón.

4 comentarios en el bote:

Sir Di dijo...

Que mala baba.

Yo me uno a tí, en no acabar de comprender el porqué de los besos en los sobaquillos en los anuncios. Y tampoco entendía como un desodorante se podía llamar Tulipán Negro.

Almudena dijo...

Es cierto que los botes de gel cada vez parecen más pequeños...

Vaya mierda!!

¡¡Viva el jabón chimbo!!

Por cierto, si quereis enteraros de lo que es el mineral de alumbre os recomiendo la entrada "Sobacos ecológicos" del 21 de agosto de 2008 en

http://elblogdebuhogris.blogspot.com

otro blog (este un poco menos lúdico-festivo, pero francamente interesante) del que soy asidua

Básicamente lo que dice es que es un mineral compuesto con sulfatos de aluminio, usado desde muy antiguo como desodorante. Pero dónde va usted a parar mucho mejor que usar "aluminio químico"...

Lo siento, me ha salido la vena anti "quimifobia"...

Un saludo a todos y que tengan un buen día

Anónimo dijo...

Pues si, pero vamos, que yo no veo la diferencia entre una inmobiliaria y los fabricantes de jabones... A fin de cuentas todo son empresas privadas que buscan beneficio, no??? Seguro que los fabricantes de chucherías están ya preparando algo parecido, y los de ositos de peluche también.... Decía Piqué que nos estamos "italianizando" y tenía razón. Aquí el que no corre vuela.

Ana.

loquemeahorro dijo...

¡Hombre, lo dice usted como si fuera algo malo!

Pues hace poco me enteré de lo que es la piedra de alumbre, que además de como desodorante lo usaban los barberos para sanar los cortes de sus clientes y no sé cuantas cosas más, pero ahora seguro que los que las venden se ponen de acuerdo para hacernos la puñeta de cualquier manera.

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