... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Hablar de política

10 de julio de 2010

Hablar de política

10 de julio de 2010

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública de los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posibles que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía […].
Arturo Pérez-Reverte. Permitidme tutearos, imbéciles.
En Cuando éramos honrados mercenarios. Alfaguara. Madrid, 2009. P. 367.

El otro día les comentaba yo una serie de cosas acerca de la corruptela que parece haberse generalizado en las altas instancias políticas valencianas y mencionaba, con toda precaución discursiva, el nuevo escándalo protagonizado por el presidente de la Diputación de Alicante. Acto seguido, alguien me replicó en el post que tengo ‘la misma gracia que Rubalcaba y que Garzón, o sea, ni puta’.
Garzón me cae más bien indiferente, así que ahí la parábola me pica menos. Pero lo de Rubalcaba, les confieso públicamente, me sentó como un tiro en las pelotas.
Porque la comparación, lógicamente, va más allá. Viene a decir algo como que soy, no sé. Acólito del Pesoe. Fan de Rubalcaba o algo así. A quién, por cierto, creo haberlo dicho alguna vez también en este blog, considero el mayor demagogo del panorama político nacional contemporáneo –en su categoría masculina; en la femenina el oro es indiscutiblemente de Leire Pajín–. Y me dije a mí mismo, y se lo digo ahora a ustedes y a quien quiera enterarse, que tiene cojones, colega. Años de apología antipesoe –cuando toca, que además es cada vez es con más frecuencia– , blandiéndome el cobre con la mitad de mi paisaje humano para que no les voten para que ahora a uno le acusen de estas cosas. Y por criticar las corruptelas en Valencia, además, tristemente protagonizadas por políticos del Pepé, que en fin, si han sido ellos yo qué quieren qué le haga. Y me pregunto entonces, si fuera yo del Pepé, pongámonos en supuestos, y quisiera criticar la corrupción en Valencia, qué tendría que hacer. No echar la culpa al propio Pepé, lógicamente. Eso me convertiría en socialista. Tendría que echársela a, no sé. La coyuntura, por ejemplo. O a la idiosincrasia. O no echarle la culpa a nadie. Que en efecto es, por cierto, lo que hacen. Unos y otros.
¿Saben qué es lo peor de todo? Que sigo haciéndolo. Estoy haciéndolo ahora mismo. ¿No se dan cuenta? Es lo mismo que hacía Pérez-Reverte en el extracto que les he puesto al inicio. Que para eso lo he puesto. ¿Lo notan? Digo una del Pesoe cada vez que digo una del Pepé. Y viceversa. Contrarresto, ya saben; equilibro la balanza. Una cucharita de mierda para unos, una para otros. Y se imaginan por qué, lógicamente. No porque me guste, que es más; hacerlo me parece de idiotez supina. Estrategia de pedagogía de preescolar. Pero lo hago porque si por algo nos caracterizamos los españoles es por nuestro proverbial desprecio al término medio. ¿Por qué? Ah, eso ya no sé. A mí que me registren. Supongo que nuestro excelente sistema educativo haya tenido algo que ver, pero ojo, no todo; esto es una cosa que compete, directamente, al modo de pensar. A los caminitos del celebro, ya saben. Son ganas de reducirlo todo a sus dimensiones elementales, al sí o no. Y de evitarnos así el esfuerzo mental, a todas luces arduo, fatigoso y un coñazo, de comprender que las cosas no son blanco y negro, que hay un gris, que a veces hay hasta una gama de grises, que hay hasta  más colores, que incluso a veces en éstos hay gamas y que incluso a veces –oh insidiosa elevación intelectual– no estamos hablando, necesariamente, de colores. A los españoles esto nos la pica porque, y ahí está la Historia, hace varios siglos que pensar dejó de ser lo nuestro.  
Consecuencias de esto, dos puntos; en este triste país hay gente, mucha gente, de hecho, que mantiene que no mencionar el género femenino constituye una brutal agresión machista. Gente en cátedras, en ministerios o con una sección en la Psychologies dispuesta a denunciar, criticar y vilipendiar públicamente a quién sea –a Pérez-Reverte, por ponerles algún caso ilustre; a Elvira Lindo o a Javier Marías– por sacar a su protagonista depilándose –caso de Elvira Lindo– o por mantener, argumento mediante, que palabras del tipo ‘concejala’, ‘aprendiza’ o ‘jueza’ no tienen más sustancia lingüística ni más corrección que, por ejemplo, ‘conserja’, ‘periodisto’ o ‘imbécila’ –caso de Pérez-Reverte–. Y a llamarlos retrógrados, machistas, opresores patriarcales y violadores en potencia. ¿Y saben qué es lo peor de todo? Que la defensa de ello, el plantarse y decir no perdona, lo mío no es machismo, es sentido común, y lo tuyo es ignorancia rasa puesta al servicio de la ideología, de la paranoia o mira, de la propia ignorancia en sí misma –según el caso–, decir eso, solamente eso, te convierte en un machista retrógrado bueno bueno, aún peor. De los gordos. No tenemos opción; o decimos vascos y vascas –o peor aún; vasc@s– o estamos excluyendo categóricamente a las mujeres de nuestro discurso. ¿Y saben qué es peor aún? Que nos lo hemos creído. Somos así. No nos da para más.
Otra consecuencia; en este país uno pregunta si eres monárquico o republicano. No conocemos más opción. Yo, por lo visto, soy monárquico. Me lo han dicho alguna vez. Que me ponga como me ponga, eso es ser monárquico. ‘Eso’ es la cuestión según yo la veo, que es; la Casa Real desempeña una serie de funciones en el Estado –aparte de las meramente simbólicas– principalmente relacionadas con imagen, política exterior y diplomacia. En el plano general, un rey es un excelente interlocutor con según qué regímenes políticos. En el plano inherentemente español, nuestra Corona es una baza de insustituible valor e influencia fáctica en sitios como, por ejemplo, América Latina. ¿Me mola? No señor. Un rey no está legitimado por el pueblo. Y gasta mucho. Y además, nuestro espíritu autonomista es ya poco menos que federal, así que seamos consecuentes. Fuera el rey. Pero soy de los que dicen que si se prescinde del rey hay que estar dispuesto a renunciar a los poderes fácticos que implica su figura, a los que ninguna otra tiene alcance –ni mucho menos un presidente de la República–. Y que aquello de que el rey no hace nada y vive del cuento, pues miren, tampoco. Pero, ¿saben? No. En este país, o se es monárquico –ergo del Pepé– o republicano –ergo del Pesoe–. Y si no fuera así, se acaba siendo por aproximación a uno de los dos polos. Por aproximación y por cojones. Y yo siempre digo que soy más republicano, aunque resulte que, por lo visto, lo que les digo, sea íntegramente monárquico.
¿Se han fijado que en este país no se puede decir ‘no me gustan los nacionalismos’ u ‘odio el nacionalismo’ o ‘no estoy de acuerdo con los nacionalismos’ sin tener que añadir después, necesariamente, ‘incluyendo el español’?
¿Se han fijado que en este país o se es de una bandera –la nacional– o de la otra –la republicana? ¿Se han fijado que no se puede decir que no te gusta la nacional, porque entonces eres un sucio rojo republicano? ¿O decir que te gusta, porque entonces eres un facha aún peor? ¿Se han fijado que en la Transición, tan modélica ella, a nadie se le ocurrió que si el nuevo régimen no iba a ser ni la antigua república ni el régimen franquista lo mismo hubiera sido buena idea una bandera nueva, que no fuera ni de la de unos ni de la de otros? ¿Y un himno ni de uno ni de otros? ¿Se dan cuenta de que esa idea nunca ha existido, pero es que ni siquiera como iniciativa, ni como debate, ni siquiera como simple comentario dicho con la boca pequeña por algún pequeño diputado?
En fin. Yo a ustedes les respeto. Se pasan por aquí y me leen pese a los tochos que les endoso. Y eso me emociona. Entiendo de esto, además, que algún respeto les mereceré yo también. Así que vamos a hacernos un favor y a no tratarnos como preescolares. Una de las grandes frases de mi madre, bendita sea la educación que me ha dado, es lo cortés no quita lo valiente. Me habrán oído decirlo muchas veces, y me la oirán decir, si ustedes quieren, muchas más. Así que vamos a hacer como que es nuestra cabecera. Como el nosce te ipsum grabado en el dintel de la puerta del oráculo de Delfos y la de la cocina del de Matrix. Como una guía espiritual, o algo así. Vamos a tenerlo presente. Y a ver, como experimento psicosocial, qué tal. Si funciona hasta podríamos pensar en hacer un ejercicio de campo y sacarlo de aquí, salir a la calle con ello, disfrazarnos de sentido común, actuar como si no fuéramos españoles e intentar pensar de otra manera. Quizás podamos, quién sabe. O quizás no. Lo que es seguro, creo yo, es que nos iría mejor. 
10/07/2010

8 comentarios en el bote:

Sir Di dijo...

Hola!

Yo tan sólo voy a tocar dos temas, de todos los que tocas en tu post.

El primero es relativo a lo del feminismo y machismo del lenguaje. Y es que hay gente que parece tonta!! No hace falta ponerle una "A" al final de cada palabra para ser progres, eso más bien denota, gilipollez, tontez y retraso mental. El idioma no es machista, las personas sí.

La segunda cosa a comentar tiene que ver con el Rey. Hace no mucho, yo dije lo mismo que tú. Que el rey tenía unas funciones, que no son equiparables a un presidente de una República, así como una influencia mayor. Y que trabajaba. Poco más, y me mandan a Génova a hacer de diputado. Y que defienda el trabajo de una persona, no quiere decir ni muchísimo menos, que simpatice con ciertas ideas políticas.

En este país falta coherencia y ser consecuentes. En este país sobran aires de grandeza y divismos.

P.D. Y que no me toquen a Elvira Lindo!!

Anónimo dijo...

Estaba yo ayer sentadita en una aula de la Universidad Autónoma junto con otros tantos candidatos a la espera de hacer la prueba del ICEX. Nos entregan unos cuardenillos que contienen las pruebas psicotécnicas. Un par de chicas, subidas en una tarima, nos explican pasito por pasito cómo acometer la tarea. En la portada del cuadernillo se lee "Nota: Las frases están redactadas exclusivamente en género masculino para ahorrar tiempo y espacio". La chica, convertida en herramienta política, nos lo tiene que decir expresamente.
Mi cara pasó por todo el espectro de colores y muecas posibles, a causa del retorcimiento de médula espinal (últimamente se me pinza toda ella con frecuencia). Miré a mi alrededor en busca de un alma que me auxiliara en tal trance. Sólo encontré borreguismo general, ningún signo de que alguien se percatara del despropósito.

Con la media de lectura más baja de Europa, el pensamiento crítico de esta puta mierda de país está condenado al ostracismo.

Te diré algo también característico del pueblo español que no has mencionado: su vanidad, mala educación y chulería. ¿te has fijado al volumen al que hablan alemanes, franceses o suecos y al que hablan los españoles? ¿la escasez de veces que se interrumpen los primeros en una conversación, y cuánto lo hacen los segundos? ¿la vanidad que impera frente al ansia de conocer y que convierte la mayoría de los debates en estériles? Blanco o negro, como bien aduces. Tú dices "estoy" y ellos de acusan de "ser". Puede que esta diferencia lingüística tenga algo de culpa.

En las escuelas en vez de tanta mierda de educación para la ciudadanía tendrían que enseñar a los chavales a no hablar a gritos, a ser menos ruidosos (lo que sube la media de estrés nacional) y a no interrumpirse en las conversaciones. Que la reflexión necesita tiempo, cojones.

Críspularrrr!

F. Gordon dijo...

Totalmente de acuerdo con este post, Sr. de las Moscas.

Almudena dijo...

Juro que yo no podría haberlo expresado mejor.

Por cierto,¡Qué buena idea, cambiar la bandera y el himno! Y ya de paso yo cambiaría más de uno y de dos artículos de la madre constitución, y la ley electoral, y... bueno, paro que me enciendo, jaja.

Bienvenido de nuevo después de este receso a su blog, le echábamos de menos, Señor de las moscas.

Anónimo dijo...

Si, totalmente de acuerdo.

A mi me pasa, que la gente se piensa que me he hecho del pp sólo pq no me gusta la política de Zapatero. Pero claro, como vd muy bien dice, o se es de uno, o se es de otro, lo de pensar por uno mismo y sacar tus propias conclusiones no sirve....
Y a Zapatero tampoco sirve criticarle alguna de sus acciones, o ver que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, o estás con él o estás en su contra. Una vez más, no exite el término medio.

Anubis

Salamandra dijo...

Me vais a perdonar, pero es que sólo hay dos opciones útiles. Yo, que soy de izquierdas, voté a ZP para sacar a ese enano lameculos que solamente quería salir en la foto. y ahora me he cabreado con ZP, porque tanto talante me enerva, a mi me gusta la gente a la que le hierve la sangre como a mi ... y ¿me quereis decir a quien voto y que sirva de algo?
tic
tac
...
...
Joder, si es que aparte del voto en blanco (que es pataleo puro y duro) tal como está la ley electoral, está claro que volverá a salir el PP. Y, con todos mis respetos, no sé qué es peor ...

Anónimo dijo...

Soy fan tuya de facebook, me llamo Paula, veo que te gusta también perez-reverte y este post me lo confirma, me ha encantado,efectivamente o estás escorado a babor-estribor o eres un bicho raro...y yo apuesto por ser ·disidente" de amba opciones, ver lo bueno de uno, la denuncia del otro, el acierto de éste...¿tan difícil es? y muy de acuerdo con tu analisis sobre la monarquía que hace más de lo que sabemos, y de gran utilidad

El Señor de las Moscas dijo...

@Paula;

Y usted que lo oiga. ¿Qué hace leyendo posts tan antiguos, por cierto? En este blog ya escribimos muy poco de política, y menos aún de ideologías. No es rentable, no es amable y a la gente no le gusta. Pero es grato encontrar a alguien con quien compartir punto de vista, así que gracias por ello. Y sí, disidente me parece una buena categoría. Yo soy más del género encantado en fase dos, esto, inmerso ya en la más absoluta indiferencia. Aún así, lo dicho; que es grato. Un fuerte abrazo.

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