... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Michelle, Gramsci y el tener mucho arte.

8 de agosto de 2010

Michelle, Gramsci y el tener mucho arte.

8 de agosto de 2010

Vaya chapa que les voy a dar hoy. Aviso. Prometo que la cosa es muy interesante.  Sobre todo, al final. Y que además, les voy a poner en negrita las partes importantes. Son cosas de las que quería hablar, pesado que es uno, desde hace tiempo. Pero les advierto que es un poco espeso.
Hablando de negritas, y empezando por ahí. Anteayer, Michelle Obama y su hija estuvieron en una de las cuevas del Sacromonte granadino disfrutando de una ponencia sobre Kierkegaard. ¿Sería bonito, verdad? Pero no. Estuvieron, evidentemente, disfrutando de un espectáculo flamenco. En su variante tradicional gitana, además. Una zambra, por lo visto. Vaya usted a saber. Tienen la noticia, muy completa, pinchando aquí.
Al final del espectáculo Juan Andrés Maya, el bailaor en cuestión, le regaló a Michelle además un abanico y una toquilla. Lógico, por otra parte; no le va a regalar un i-pod. O un burro, como aquel que le regalaron una vez a la reina Sofía y a la reina Sofía se le quedó cara de paisaje. La primera dama dijo que se la pondría. La toquilla. Lo cuál sería una imagen curiosa, por cierto. No me digan que no. Siendo como es más negra que un chicharro. La primera dama, digo. No la toquilla. Que también. Luego primera dama, hija y séquito cogieron los bártulos y se fueron a ver la Alhambra y los periodistas le preguntaron a Juan Andrés Maya que qué tal y él dijo que muy bien. Que a Michelle le había gustado mucho el chow y que además, cito literal, ‘palmea muy bien porque, como toda la gente de color, tiene mucho arte’. Ea. A tomar por culo.
No sé sí conocen la teoría de la hegemonía de Gramsci. Les explico brevemente, aunque disponen de una web en la que se explica más en profundidad pinchando tal que aquí. Les reseño a ustedes esta página por su doble dimensión ilustrativa y freak. Ilustrativa porque ilustra, lógicamente. Y freak porque es, o está cerca de ser, la Página Web que Más Pereza Da de Todos los Tiempos. La segunda es este blog. Pinchen y atrévanse a decirme que no es así.
La hegemonía de Gramsci viene a decir, parcialmente, resumiendo muy mucho y me atiendan que esto es un poco espeso, que en la sociedad, los grupos hegemónicos –los varones, por ejemplo; los blancos; los heterosexuales; etcétera– construyen, mediante el control de la superestructura –esto es, el control de las ideologías, las religiones, la educación– ‘espacios’ en los que permiten la aparición, es decir, la visibilidad de su minoría antagónica –en nuestro ejemplo; las mujeres, por ejemplo; los negros; los homosexuales; etcétera–. Estos espacios, y hablamos lógicamente de espacios simbólicos, están caracterizados necesariamente por una serie de atributos redundantes todos en la inocuidad, de modo que revistan de igual inocuidad a la minoría que los ocupa. Las mayorías –los bloques hegemónicos, según lo llamaba Gramsci– acceden, digamos, a visibilizar a las minorías mediante el recurso de caracterizarlas como inocuas e inofensivas. Los valores o atributos concretos han dependido históricamente de culturas y sociedades en particular, pero por poner ejemplos; a las mujeres, por ejemplo, se les asocian valores de feminidad, sumisión y supeditación del trabajo a la familia, de modo que no parezcan una amenaza en el campo de la competitividad laboral –que es allá donde la presencia femenina supone una mayor amenaza aparente para el varón–; a los homosexuales se les conceden valores que hablan de especialización del trabajo –en profesiones creativas, por ejemplo; se dice que son interioristas, decoradores, modistos, gente del cine–, la especialización geográfica –se dice que frecuentan unos reductos propios particulares apartados de los demás, incluyendo barrios como Chueca o el Gayxample, destinos turísticos u hoteles; aquello tan viejo de que hagan lo que quieran pero que lo hagan en su casa – y la indefensión física –para contrarrestar la posible amenaza física, se dice que no son agresivos sino cordiales o cómicos–. El mensaje a transmitir es el mismo en el caso de mujeres y homosexuales; si les permitimos estar en sociedad –ser visibles y que reivindiquen su identidad– es porque no suponen ninguna amenaza: tienen sus propias profesiones; sus propios círculos geográficos; y en un intercambio físico directo, son inofensivos.
Esto funciona así, según Gramsci, por dos motivos:
1. Uno, como sistema para perpetuar al bloque hegemónico en la hegemonía –varón, blanco, heterosexual– dado que, accediendo a las pretensiones de las minorías –que son mujer, negro, homosexual– la satisface y contrarresta sus posibles agresiones violentas. Cuando la hegemonía no hace concesiones a la minoría ocurre que la minoría se encabrona, derroca a la hegemonía y se instaura un nuevo equilibrio. Léase la Revolución Francesa –el pueblo sustituyó al rey en la hegemonía por vía violenta–, la soviética –donde el proletariado sustituyó a la burguesía, también violentamente– o la etapa posterior al Apartheid –donde los negros sustituyeron a los blancos en el poder político, aunque sin revoluciones y de forma más transitiva–.  
2. Y dos, para construir bloques hegemónicos superiores, constituidos por la suma de la hegemonía más las minorías, a su vez cada vez más grandes y numerosos. Los grupos nacionales son un ejemplo. Hace dos siglos, ninguna nacionalidad contaba a las mujeres entre sus compatriotas de concepto, tanto así que ni votaban; en tiempos de Franco, por ejemplo, las mujeres ya formaban parte del grueso de Españoles de concepto, pero siempre que fueran españoles y españolas ‘de bien’; actualmente, también los homosexuales cuentan y son tenidos en cuenta como españoles, en su concepto patrio. Como ven, el grupo nacional ha ido creciendo, incluyendo sucesivamente más categorías y convirtiéndose, sucesivamente, en más numeroso.
Y el sistema funciona tan bien, me permito yo añadir, que no sólo los ‘españoles’ cada vez somos más numerosos, por adición de grupos anteriormente excluidos; también ocurre que los grupos hegemónicos internos dentro de la categoría ‘españoles’, mediante esta adición, han conseguido perpetuarse sin problema en su misma posición hegemónica. El grupo ‘españoles’, en suma, ha crecido; pero los que mandan dentro de él siguen siendo varones, blancos y heterosexuales.
Vaya chapa, les reitero. Y eso que de lo que quería yo hablar era de los negros y los gitanos. Ya queda poco.
Y es que son muchos los que han señalado cómo, curiosamente, la integración de negros y gitanos en España y Estados Unidos ha corrido, según la lógica gramsciana, por los mismos derroteros. ¿Saben de lo que hablo? Del duende. El tocotó, ya saben. El tener un arte que no se puede aguantar. A los negros, en Estados Unidos, se empezó caracterizándolos del mismo modo. A principios del XX, los únicos negros célebres eran bailarines y cantantes; en ‘El cantante de Jazz’, por ejemplo, de 1927 –la primera película sonora de la historia–, el primogénito de una familia judía de gran tradición rabínica se pintaba de negro para poder triunfar como cantante. Y en las primeras emisiones televisivas, en Estados Unidos, pasaron años hasta que se le concediera la palabra a un negro; al principio, aparecían exclusivamente bailando y cantando.
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Inicio de ‘Color Adjustment’, un documental de Marlon T. Riggs altamente interesante sobre la incorporación de los negros a la televisión de Estados Unidos y su exclusión sistemática del ideal del sueño americano.
Es exactamente lo mismo que ocurre en España con los gitanos, incluso hoy día; me pregunto, de todas las celebridades gitanas de España, cuánto lo son sin dedicarse a cantar, bailar o ambas. Quique Sánchez Flores, entrenador de fútbol, y Pastora Vega, actriz. No se me ocurre ninguna más.
Miren, un ejemplo muy evidente. Vean este fragmento de la película ‘Morena Clara’ –la de Luis Lucía de 1954, con Lola Flores y Fernando Fernán Gómez; hay otra versión anterior, de 1936, de Florián Rey y con Imperio Argentina–. En ella, se cuenta en tono cómico el origen del pueblo gitano –tradicionalmente asociado con Egipto, aunque en realidad son más hindúes que otra cosa–, empezando por una fiesta flamenca en la corte del faraón Ramsés. Y vean, lo que le digo, este fragmento; Fernán Gómez, abogado, intenta que Lola Flores, adivina gitana, pueda pasar por paya de cara a un juicio. Al final del fragmento lo llama ‘reeducación’. Para ello, le pone música a ver si es capaz de evitar ponerse a bailar y cantar. Lo dicho, que muy evidente. Vean.
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Fragmento de ‘Morena Clara’, de Luis Lucía. 1954. Por cierto que es una película muy buena. Se la recomiendo.
El mensaje es el mismo para negros norteamericanos que para gitanos españoles; cantan y bailan. Sólo cantan y bailan. Son inofensivos, ergo dejémosles una parcela de visibilidad. Así como la especialización profesional y de consumo y la indefensión física son atributos que comparten las minorías que lo son en virtud de su sexualidad, bien por su género –mujeres– u orientación sexual –homosexuales–, parece que en las minorías étnicas recurren, entendemos que porque funcionan, los atributos que hablan del cante, el baile y la chispa para la cosa de la farándula –porque no sólo ocurre con negros y gitanos; también es un atributo que en Estados Unidos conceden a los latinos, por ejemplo–.
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Fragmento de ‘Nevimata’, de Ramón Vázquez Salazar. En este documental se estudia la imagen que en España proyectan los medios de comunicación sobre el pueblo gitano. En el fragmento, una parodia de un noticiario –‘nevimata’, en romaní– que tiene lugar en una España en la que la mayoría es gitana y la minoría, paya, y explora qué ocurriría si tal fuera así. Vean, por ejemplo, el minuto 4:10. La conclusión evidente es que los payos se comportan como gitanos, y los gitanos como payos.
No extrañe, ojo, que las propias minorías sean las primeras en creerse los atributos que les son concedidos. Es que funciona así. Que se los crean, los interioricen y se dediquen a exhibirlos como sus señas de identidad y por todo esto –y he aquí lo importante– se comporten en ajuste a ellos y los practiquen es parte fundamental del sistema. Así, véanse los raperos y hiphoperos americanos que están empeñados en que nadie canta como lo hacen los negros; y los gitanos españoles que hablan del duende y el arte gitano como patrimonio exclusivo de su etnia.
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Promo de un capítulo de Callejeros titulado ‘Boda gitana’; los medios de comunicación, que es por donde empieza el revestimiento de atributos de las minorías, son la palestra de vindicación y perpetuación de los estereotipos asociados con las minorías.
Como aquellas mujeres tontas del haba que, creyendo hacer guerra de sexos, dicen que las mujeres son necesariamente más sensibles o más pacientes, por ejemplo, que los hombres. O los gays que no salen de Chueca y que afirman, convencidos, que ser homosexual es, más allá de una mera orientación sexual, una actitud o un estilo de vida.
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Spot, bastante repugnante, de la revista Época y emitido en Intereconomía TV. En él vemos la aparición, en los medios de comunicación, de una serie de atributos asociados a la condición homosexual –léase; frivolidad, desenfado, fiesta, transgresión de género, culto al cuerpo–. Sin embargo, los homosexuales que aparecen en el vídeo los exhiben orgullosos como su seña de identidad, mientras que los responsables de Época e Intereconomía TV, de extrema derecha, los utilizan para descrédito de la condición homosexual. Insistimos en que los atributos son, sin matices, los mismos en ambos casos.
Son todos, negros exclusivistas, gitanos chovinistas, mujeres u homosexuales, el ejemplo tristemente mayoritario de que las minorías son las primeras en creerse y exhibir orgullosas los atributos de identidad que, en realidad, no se han inventado. Ni que, por supuesto, poseen por naturaleza, genética o gracia de Dios. Incluso no es fácil encontrarse el ejemplo extremo, esto es; aquellos que se han creído, interiorizado y practicado incluso aquellos atributos que, más allá del cante y del baile, perpetúan el estereotipo en su dimensión más descalificativa. Aquello tan viejo, les pongo un ejemplo, de que los gitanos son, por naturaleza, vagos.
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Otro fragmento de ‘Callejeros’. En él, un gitano reivindica la condición vaga y poco trabajadora de su etnia. El ser humano, que puede ser muy complejo o muy simple, según se mire.
Así que, lo que les decía; que el cantaor Juan Andrés Maya asegura, el tío, que Michelle Obama palmea muy bien porque ‘como toda la gente de color, tiene mucho arte’.
Y lo que les decía seguidamente. Que ea. Y que a tomar por culo.
08/08/2010

11 comentarios en el bote:

Homo libris dijo...

Sublime, sencillamente.

Me encanta su argumentación y no puedo estar más de acuerdo con ella. Incluso, hablando de la extraña compleja sencillez humana del chino y del gitano, resulta curioso cómo la cerrazón llega a la etnia más allá de al individuo, y nos encontramos con que prefieren vivir en cercanía, formando guetos, completamente cerrados al cambio de "sus costumbres" en aras de lograr una mayor ¿integración?

Un saludo.

F. Gordon dijo...

Parecido a cuando nos autoexcluimos de sentirnos españoles por no gustarnos los toros ni perder la cabeza con el fútbol.
Estamos tan convencidos de que ser español es ser pícaro e inculto (eso sí, la alegría de la huerta) que así nos va...

Anónimo dijo...

Muy currado, sí señor.
Y muy bien explicado, que hasta yo lo he entendido.
(por cierto, ¿el hecho de que, por "ser del norte", no se te esté permitido ser friolero, tiene algo que ver con todo esto? ¿tenemos alguna característica genética los que hemos nacido al norte de la cordillera cantábrica por la que no se nos permita quejarnos de frío cuando hace 3 grados en invierno en Madrid?)
Fdo. Friolera Que Es Una

El Señor de las Moscas dijo...

Comentamos prestamente:

@Homo Libris; ya ve usted. Los guetos, en todo caso -nunca me ha gustado esa palabra- son creados por las mayorías; luego las minorías los habitan a mayor o menor disgusto. La verdadera integración, pienso yo, implicaría necesariamente la disolución de un grupo en otro: eso sería integración y lo demás, cuento chino. Y ya corresponde a cada cual juzgar si es deseable o no. Pero todo lo que no sea eso, no es integración. Muchas gracias por su comentario; así da gustico.

@F. Gordon; pues si. Y eso que yo, sin ser como soy, así se lo digo, la alegría de la huerta, me siento -a veces para mi pesar, para qué le voy a mentir- bastante español. Pero la confusión de churras y merinas es, a este respecto, constante. Pura cuestión de símbolos.

@Anónima friolera; estoy con usted. No comparto, pues soy una estufa humana que jamás tiene frío. Pero comparto. Usted, de todas maneras, es que habita en los límites de la quinta dimensión sub-Reinosa, y quiero decir: que le gusta a usted el flamenco, por ejemplo. Que siendo de cantabria, resulta bastante excéntrico. Mi consejo: que les den por culo, amiga. Usted sea friolera, pélese de frío y se vaya a ver al Cigala bien orgullosa. Que como digo siempre: the polite doesn't take the brave out -lo cortés no quita lo valiente-. Besicos.

El Señor de las Moscas dijo...

@Anónima friolera; Quise decir 'no entiendo [...] pero comparto'. Qué espesor, virgencita.

loquemeahorro dijo...

Muy bien expuesto y aunque no conocía el nombre de la teoría, sí he visto muchas veces las consecuencias.

Lo de "las mujeres somos más sensibles" o "aguantamos más el dolor", me saca de mis casillas.

El tema de "qué bien bailan y cantan los negros" da para comentar mucho, pero me parece especialmente interesante el tema de la unión entre el cliché del negro bailarín que se pinta de negro a su vez y hace "de negro" incluso para triunfar como bailarín/cantante.

En la película de Spike Lee "Bambloozed" se habla largo y tendido de este tema.

Es curioso también como hace poco pensaba en el tema de que oprimir demasiado a una minoría es insostenible, a corto plazo incluso.

Lo pensaba respecto a la situación de las mujeres en el régimen talibán, en el que no solo están sometidas, es que se les niega ningún espacio y ninguna cualidad positiva y eso es veneno para el propio sistema, cuando una actitud más "Sección Femenina" es mucho más perdurable, y crea muchas más adeptas entre las propias víctimas.

El Señor de las Moscas dijo...

@Loquemeahorro:

You hit the nail on the head, amiga. Que le dió usted al clavo, vamos. Spike Lee es muy pesado, la verdad, pero dice grandes verdades. Y la cosa talibán; completamente cierto, también. Este ejemplo, no obstante, constituye un claso de opresión tan flagrante que no creo que las tesis del pobre Antonio (Gramsci) cobren mucha vigencia más allá de la mera teórica. O, al menos, a medio plazo; la situación femenina en los regímenes bajo el extremismo islámico está tan absilutamente anulada que ni siquiera, me da la impresión, existe mucha holgura para la reacción. Lo suyo no es represión social; hablamos, directamente, de opresión física. De no poder salir a la calle. De modo que ni hablemos de fenomenologías sociales. Esperemos que me equivoque.

bibliobulimica dijo...

otra que no conocía el nombre de la teoría, pero que ha entendido. Es ud. un excelente expositor. Me gusta cuando se enoja ;)

El Señor de las Moscas dijo...

@Bibliobulímica: se lo agradezco, amiga; hay hombres que ganamos enfadados, las cosas como son. Aunque tampoco me enojo tanto, ¿eh? Que lo de aquí también es un poco de pose. Y de dramatismo, ya sabe. Para darle vida al asunto. Le confieso que estamos intentar recuperar el tono cachondo que nos caracterizase otrora. Pasito a paso, amiga ;-)

Cris dijo...

Me cago en tó. Cuando descubrí tu blog y me gustó tiré de condensador de fluzo y me fuí un año atrás. Cuando descubrí que me gustaba mucho me fuí al principio de sus tiempos cibernéticos. Y hete aquí que me hayo en esta entrada (que recuerdo que era muy buena, muy buena, que hasta me la he releído) a mí misma en mi primer viaje en el tiempo. Vamos que ya me lo he leído todo y sólo me queda esperar en tiempo real a que sigas escribiendo. Y jo.

Ah, y de paso, como no estoy muy acostumbrada yo a la web 2.0, y no creo que comente más; te digo que te descubrí por una entrada política. He visto que crees que no le gustan a la parroquia, craso error querido amigo, tenemos unos gustos muy eclécticos y muy amplios, sobre todo cuando los temas se tocan tan bién como los tocas tú. Ole y ole.

Lothh dijo...

Impecable la entrada. Muy interesante. Lo peor de los prejuicios y de los estereotipos son que los tenemos en el subconsciente, y todo lo que no es consciente está controlándonos sin darnos cuenta, y hasta que no lo saquemos del subconsciente hasta hacerlo consciente no nos podremos librar de ellos. Un saludo cordial.

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