Telecinco emite esta noche la miniserie Vuelo IL8714, de dos capítulos, sobre el accidente del vuelo JK5022 de Spanair que tuvo lugar en Madrid Barajas en agosto de 2008 y en el que murieron 154 personas.
La Asociación de Afectados del vuelo JK5022 de Spanair y varias asociaciones de telespectadores han expresado quejas a la cadena. Cuarenta familias de las víctimas, además, interpusieron hace unos días una denuncia en el Juzgado de instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria, requiriendo la suspensión cautelar de la emisión hasta el fin de la investigación sobre el accidente. Y los grupos de Facebook creados en contra de la miniserie suman ya miles de usuarios –sólo el más numeroso, En contra del rodaje de la película sobre el accidente de Spanair, cuenta con la adhesión de más de diecisiete mil personas–.
Hoy vamos a explicar porqué una televisión puede en España emitir a costa de una tragedia con más de ciento cincuenta muertos, generando para sí un ingente beneficio económico cuando las familias aún no han sido siquiera indemnizadas. Inasequible como es Telecinco a nociones como la ética, la responsabilidad social o el mero sentido común, vamos a hacerlo además recurriendo estrictamente al ámbito legal.
La ley a la que responde Telecinco es la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual, que desde el pasado 1 de mayo sustituye a la llamada Ley de Televisión Privada de 1988. Las televisiones españolas, muy especialmente Gestevisión Telecinco y Antena 3 Televisión, incumplen sistemáticamente la ley por razones que ahora veremos. Aquí prestaremos especial atención a los artículos de la ley que Telecinco incumplirá esta noche de forma más explícita y que, aunque pudieran ser más, hemos sintetizado en cuatro puntos:
1. El primero será el Artículo 4.4., correspondiente al Capítulo II de la Ley; Los derechos del público, que en este caso compete a las obligaciones de Telecinco de cara a utilizar la imagen de las víctimas:
4.4. La comunicación audiovisual debe respetar el honor, la intimidad y la propia imagen de las personas y garantizar los derechos de rectificación y réplica. Todo ello en los términos previstos por la normativa vigente.
Pese a que fuentes de Telecinco hayan afirmado que el proyecto será ‘de altísima calidad y absolutamente respetuoso’, creemos evidente, aún sin ser expertos intérpretes del Derecho, que hacer caja a costa de ciento cincuenta muertos no es, ni desde el más enrevesado de los razonamientos, respetar intimidad, su propia imagen y ni mucho menos su honor.
2. También el Artículo 4.5., que referiría a las condiciones en las que Telecinco puede hacer una ficción con una tragedia real:
4.5. Todas las personas tienen el derecho a que la comunicación informativa se elabore de acuerdo con el deber de diligencia en la comprobación de la veracidad de la información y a que sea respetuosa con el pluralismo político, social y cultural.
La miniserie no será, de acuerdo con las condiciones de la propia Ley, comunicación informativa, sino ficción. Aún así, Telecinco se debe igualmente al ‘deber de diligendia de comprobación de la veracidad de la información’. Parece evidente que esto es llanamente imposible cuando la investigación policial y judicial ni siquiera ha finalizado.
3. El más importante Artículo contradicho es, no obstante, el 9.4., que refiere a la relación de las televisiones con las víctimas de acontecimientos graves:
9.4. La autoridad audiovisual competente deberá llevar a cabo actuaciones destinadas a articular la relación de los prestadores del servicio de comunicación audiovisual con las víctimas de acontecimientos especialmente graves.
Porque la ‘autoridad audiovisual competente’ que la Ley refiere es el previsto por la propia Ley; el CEMA o Consejo Estatal de Medios Audiovisuales. Este órgano está previsto por la Ley General de Comunicación audiovisual pero, sencillamente, no existe. Las víctimas no han podido mediar con él, y por lo tanto su único recurso ha sido la vía judicial en un juzgado de instrucción.
4. Y, en lo que refiere al derecho de las víctimas y las asociaciones de telespectadores a exigir la suspensión cautelar de la emisión de la miniserie, el Artículo 9.1. reza:
9.1. Cualquier persona física o jurídica puede solicitar a la autoridad audiovisual competente el control de la adecuación de los contenidos audiovisuales con el ordenamiento vigente o los códigos de autorregulación.
De nuevo ocurre lo mismo; la autoridad audiovisual competente no existe.
Y aquí está, lógicamente, el tremendo problema; según el Artículo 9.1. de la Ley General de Comunicación Audiovisual, ‘el control de la adecuación de los contenidos audiovisuales con el ordenamiento vigente o los códigos de autorregulación’ –esto es, controlar que las televisiones cumplan la ley, en primer lugar, y en segundo y sus propios códigos de autorregulación– corresponde a la llamada ‘autoridad audiovisual competente’ –que según la propia Ley en su Capítulo IV es el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, adscrito al Ministerio de la Presidencia–. Sin embargo, esta autoridad no existe. La conclusión evidente, y para ejemplo el despropósito que Telecinco emitirá esta noche, es que las televisiones vulneran la ley española de forma premeditada, constante y sistemática; sencillamente, no hay nadie ni que les vigile ni que les obligue a cumplir la ley.
La creación del CEMA, tradicionalmente denominado Consejo Audiovisual, ha sido una reclamación de asociaciones de medios y telespectadores –como la que firma la Asociación de Usuarios de la Comunicación o la que firma la Fundación Alternativas–, de telespectadores y expertos desde hace veintidós años –con la llegada, en 1988, de las televisiones privadas–. No obstante, tal reclamación ha sido ignorada sistemáticamente por los sucesivos Gobiernos de PP y PSOE.
La creación de un Consejo Audiovisual, además, está obligada por la Directiva Europea de Televisión sin Fronteras –Directiva 89/552/CEE del Consejo, de 3 de octubre de 1989–. Pese a ello, somos el único país de la UE que carece de un Consejo Audiovisual. Es decir, el único en el que las televisiones incumplen sistemáticamente la ley por carecer de un órgano específico que les obligue a cumplirla.Tal es su necesidad que, ante la pasividad de los sucesivos Gobiernos centrales, incluso varios Gobiernos autonómicos han tomado la iniciativa y creado Consejos Audiovisuales Autonómicos. En España hay tres, y son los de Cataluña, Navarra y Andalucía. Esto supone una evidente injusticia entre los ciudadanos de estas tres comunidades –que sí ven sus derechos respetados, aunque sólo en lo competente a la televisión autonómica– y los de las restantes autonomías –que ven sus derechos vulnerados de forma constante–.
Y por último, tal es el ridículo de la situación en España, tan absurdamente hipócrita que 1), mientras la propia ley establece que habrá una Autoridad competente que vele por el cumplimiento de la ley por parte de las televisiones –e incluso llega, en su Capítulo IV, a ponerle un nombre, a pautar sus funciones y competencias y a adscribirlo al Ministerio de la Presidencia–, 2) la autoridad competente ni se plantea, ni se crea ni, en resumen, existe.
Así pues, el único recurso de los ciudadanos españoles a la hora de hacer que las televisiones respeten sus derechos es acudir a la justicia ordinaria, cuando:
1. La Justicia española es terriblemente lenta y muy rara vez llega a tiempo de anticiparse a la emisión de un programa. Suele llegar después, cuando el daño está hecho.
2. Por razones evidentes, muy pocos ciudadanos particulares se atreven siquiera a plantearle un juicio a gigantes de la comunicación como PRISA, Vocento o Mediaset. Su única opción es hacerlo a través de asociaciones o de forma conjunta. Como es de prever, esto ocurre en España con muy poca frecuencia.
3. En televisión, la comisión del delito se constituye en la emisión de un programa. Para conseguir que un programa no se emita, el ciudadano debe primero conocer la intención de la cadena televisiva de emitirlo, luego denunciar, conseguir que se abra un proceso judicial y finalmente lograr que el juez estime necesario tomar medidas cautelares. Poniendo un símil fáci, es tan complicado denunciar a un ladrón antes de que te robe y, además, demostrar que en efecto, te va a robar.
4. Incluso cuando la cadena fuese condenada por la comisión de un delito a pagar indemnizaciones, lo hacen de buena gana porque tales sumas de dinero siquiera pueden equipararse al tremendo beneficio obtenido con la emisión.
Es por esta razón –la particularidad del funcionamiento de la televisión– que la industria televisiva necesita un Consejo Audiovisual que trabaje por el cumplimiento de la ley a priori, y no a posteriori.
Esta noche Telecinco emitirá Vuelo IL8714 y lo hará impunemente. Incluso si las familias le ganasen un juicio, la cadena saldrá ganando. Y así ocurrirá con tantas tragedias y dramas acontezcan en España, a mejor cuanto mayor sea la dote de sangre y más el número de muertos, mientras en este país nos gobiernen quienes nos gobiernan y mientras aquí hagan televisión quienes hacen televisión.
Hasta entonces, pueden sumarse hoy al boicot a Telecinco y contribuir, aunque sea mínimamente, a la ilusión de que existe la dignidad cívica. Y de paso, mostrar su solidaridad con los familiares de las víctimas. Está claro que mucho más no podemos hacer.
01/09/2010





Publicado por
El Señor de las Moscas



19 comentarios en el bote:
Hasta ahora se ha criticado la serie en base a nada. Nadie sabe cómo es la serie, salvo que tratará del accidente, con lo que ya se ha corrido a poner la venda antes de la herida. Es decir, se ha criticado sin verlo.
Hemos visto a los familiares Recogiendo firmas contra una serie y a partidos políticos contra la serie, una serie que no se ha emitido y ni siquiera se sabe cómo es.
Es decir pidiendo una censura.
Creo que las víctimas de ETA, accidentes, holocausto, torres gemelas… debería de pedir la prohibición de toda película que tratara sobre esos temas. ¿O no tienen derecho ellos?
Las valoraciones, deberían de hacerse después de la serie, no antes de su emisión. ¿No sería mejor opinar después de ver la serie?
Por cierto T5 tiene el mismo derecho a emitirlo, que el resto de cadenas y periódicos a hacer los monográficos o sacar las cintas de la cabina, como sí lo han realizado.
Más derecho aún si cabe, porque hacen ficción, la ficción no puede atentar contra la intimidad o el honor de nadie.
La sencilla razón por la que quisieron emitirlo el mismo dia del accidente, cosa que no consiguieron, es la de embolsarse unos ingresos extras a costa del ciudadano.
Otro punto a debatir que me parece muy interesante es la pregunta de: Porqué si te aprovechas de los males ajenos... por lo menos no elaboras un gabinete de investigación y produces documentales decentes con argumentos, escritos, pruebas después de que se aclare el caso y no vendiendola imagen de este suceso rápidamente en"mini-series" baratas como si de un mercadillo ambulante se tratase.
Que tenemos derecho a saber la verdad... por supuesto, pero háganlo bien y con fundamento. Esto para mi me resulta una tomadura de pelo,... las series son ficción, un documental por lo menos está basado en HECHOS y PRUEBAS.
El Señor de las Moscas
Tu manera de juzgar tiene doble rasero, criticas la emision de la miniserie, pero has visto las peliculas sobre el atentado a las torres gemelas, eso si que tiene delito.
Telecinco sucks! Y cada vez más.
Pues a mí tampoco me parece bien...
Sobre valorar antes o después de verla... no sé, yo creo que lo que aquí se valora no es cómo se haga la serie, si no sobre qué. Y no creo que el caso sea del mismo tipo que sobre terrorismo u holocausto, ya que un conflicto político tiene una doble cara y una profundidad que sí creo conveniente reflejar; pero un simple accidente, provocado por un fallo y con sólo muertes a sus espaldas, pues qué queréis que os diga.
Y sobre escudarse diciendo que es ficción... vale, supongo que no cojerán nombres y datos reales, pero todos sabemos de qué va el asunto. Ficción, ficción yo creo que son las Crónicas de Narnia; esto está basado en hechos reales.
Vamos, que si los familiares están en contra (no me quedó claro, presentaron denuncia?) no debería emitirse... pero nadie espera nada especialmente nada de Telecinco, o sí?
César (Díaz)
@Aitor Maiden; sucks indeed, amigo. Y usted que lo oiga.
@César: Bravo. Su intervención ha sido una lección de sentido común. Ha estado usted fino y a lo que realmente importa. Se le nota la perspectiva, y yo personalmente le alabo la inteligencia. Y por esto, gracias; ya empezaba a pensar que nadie me había entendido. Hoy me siento más orgulloso (aún) se ser su hermano.
@César: con tanto orgullo de hermano mayor, se me olvidaba responderle propiamente. Sí, las familias denunciaron. Cuarenta de ellas. Pero no la Asociación de víctimas, ojo. Sólo las familias que lo quisieron.
Telecinco es un circo exhibicionista y pesetero. Y quién se escude en la calidad para defender la emisión de esta serie es muy ingenuo. A esta cadena la calidad siempre se la ha traído al pairo, lo que quieren es audiencia, y eso, desafortunadamente, lo tienen con el morbo.
Quizás deberíamos educar nuestros gustos como telespectadores en lugar de rasgarnos las vestiduras cada vez que un medio decide hacer un truñoprograma. Si nadie viera esta cadena desaparecería, si existe, tal como existe, no es culpa del gobierno ni del incumplimiento de la ley. La culpa es nuestra.
Cesar
Acaso las personas muertas en un atentado no son victimas???
Y se han hecho peliculas sobre el atentado a las torres gemelas y l@s que critican la miniserie, han visto dichas peliculas son unos hipocritas e ignorantes.
Anónimo (por alusiones a César),
Aquí no se insulta a nadie. Punto. El próximo comentario insultante será borrado sin más trámite.
En segundo lugar, las personas muertas en un atentado son, por supuesto, víctimas. No creo que César haya dicho lo contrario. De hecho, creo que ha dicho lo contrario de lo que usted dice. Su rasgada de vestiduras me parece, como poco, gratuita. Pero bueno.
Hablando de ignorancia; ¿cree usted, realmente, que constituye un mismo hecho ético PRODUCIR una película y VER una película? Sepa que una televisión tiene, por ley y por sentido común, una cosa que se llama RESPONSABILIDADES SOCIALES. Un televidente es el depositario de esas responsabilidades, mientras que una televisión es quien las detenta.
En todo caso, no constituyen un ejemplo equiparable películas de cine que miniseries o telefilmes para televisión; sencillamente, nadie radia a cuarenta millones de hogares una peli de cine, y sí una de televisión. En un cine hay control sobre lo que los menores pueden ver, por ejemplo. Y la visualización es proactiva, esto es, porque a cada cual le da la gana. La visualización televisiva se considera pasiva, como la de la publicidad, por ejemplo, la radio o el spam. Dicho lo cual, en efecto: me parece la misma canallada una cosa que la otra. Tele que cine.
Pero, y por último, no sé de dónde saca usted que aquí nadie haya visto películas sobre el 11-S. Yo particularmente aún no he visto ninguna. Ni quiero. Insisto en que no creo que esto comprometiese la autoridad de nadie para censurar la ética de la miniserie de Telecinco -para que usted me entienda: no creo que me convirtiese en 'hipócrita e ignorante'-. Aún así, y dado que el punto de inflexión parece estar, sorprendentemente, ahí, le repito: no he visto ninguna de esas pelis.
La ficción no afecta a la intimidad, honor y propia imagen POR LEY y las producciones basadas en hechos reales son ficciones.
Las crónicas de Narnia a efectos legales es tan ficción como esta mini serie, de hecho ambas se basan en hechos reales (en Narnia salen humanos, eso es un hecho real).
La ética de la mini serie es distinta ... pero legalmente no afecta a esos derechos.
Me gustaría saber dónde ha leído usted eso. Me gustaría saberlo de verdad, quiero decir: ¿puede usted pegarme un link de la ley ordinaria o del código penal o del sitio, cualquiera que fuese dónde, según usted, pone eso? Porque entiéndame, me fastidia haberme leído entera la Ley General de la Comunicación Audiovisual y haberme remitido tan pulcramente a las fuentes legales competentes para que luego le anden a uno dando explicaciones legales así sin más. Sin citarlas. Suena a que lo improvisa, no sé si me explico.
Mire esta noticia, ande:
http://www.vertele.com/noticias/26546/telecinco-condenada-injuriar-lasexta
Un solo ejemplo, de los muchos que hay, de que haciendo ficción se puede perfectamente incurrir en injurias y lesiones al honor.
Pues la verdad es que todo lo anterior, excelentemente documentado y mejor aún explicado -como es sello de la casa, por otro lado-, se resume a mi parecer en una simple frase: "Porque esto es España". Sí, como lo del waka-waka.
Lo de Telecinco, en general, es "telemorbo", así que nada extraña de esa cadena en la que la ética queda fuera de sus puertas. Al margen de la prohibición o no al rodaje, o a permitir o no su emisión, lo que me parece triste es que haya tanta gente que siga estas cosas.
Yo al boicot no pude sumarme. Lo siento. No tenemos televisión en casa de modo que selecciono lo que quiero ver y lo busco por estos medios.
Un abrazo. :)
Anónimo:
sobre lo del 11-S, claro que son víctimas. Lo que yo digo es que, a la hora de hacer un film, no tiene la misma incidencia hacerlo de un accidente o de un atentado.
Como el 11-S: además del relieve humano (las víctimas), existe un relieve político detrás de los hechos, refleja un problema político-social; y es, lo que a mi parecer, concede el derecho *moral* a crear una película (ya sea TV o cine) sobre el tema, habiendo víctimas. Como se ha hecho del 11-S (que, por proximidad familiar con el Señor de las Moscas, le aseguro que ninguno de los dos ha visto ni verá jamás), o como puede ser "Yoyes" (de la ETA), "Michael Collins" (del IRA), "Munich" (conflicto israel-palestino), "La lista de Schindler", así de todo tipo de guerras.
TODOS tienen víctimas; pero no se quedan en reflejar el morbo, si no que van más allá y reflejan conflictos complejos. Sin embargo, una película de un accidente de avión acaecido por un fallo no refleja nada de eso. Se queda en muertos, nada más. Muertos porque sí; éso es a lo que no le concedo ningún valor moral, más cuando hay mucha gente (implicada directamente) en contra. No enseña nada, sólo se nutre de una desgracia para obtener beneficios. Y de lo de ignorantes e hipócritas, más bien poco.
A éso me refería.
César.
@César:
Me voy a hacer banderitas con tu cara, para menearlas con fraternal entusiasmo (y dando saltitos).
Amigo, se han redimido. Lea usted, lea...
Ahá. Nos haremos camisetas con la cara del otro e iremos de frikirmanos por la vida.
César
Anónimo, eso de que en las Crónicas de Narnia salen humanos y por eso está basado en hechos reales ... es broma ¿no?. Por favor, dime que no he pillado tu fina y sutil ironía antes de que se me caigan los ojos leyendo eso ...
Publicar un comentario en la entrada