... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Venerable, beata y santa.

17 de octubre de 2010

Venerable, beata y santa.

17 de octubre de 2010
Hoy han canonizado a una nueva santa española. Monja, por lo visto. Pueden leer la noticia y una biografía de la señora pinchando aquí. Es la web del ABC, lógicamente. No es que me guste publicitarla, pero miren. Las noticias de canonizaciones de momento no las publican en la Qué Me Dices.

Pues sí sí. La señora nació en el siglo XIX y se llamaba Cándida María de Jesús Cipitria y Barriola, aunque su nombre artístico era Madre Cándida. Yo me acabo de enterar pero, por lo visto, si la Madre Cándida tenía nombre artístico es porque la Madre Cándida ya era súper-famosa antes de ser canonizada. Resulta que fundó una orden que se llamaba las Hijas de Cristo, y ahora las Hijas de Cristo están presente en 17 países, tienen más de 1500 monjas y también tienen una página web más fea que el escaparate de una ortopedia. Que digo yo que con 1500 monjas una detrás de otra ya podrían tener alguna que supiera un poco de Flash o de HTML.

Pues total, que la han canonizado. Y en viendo yo la noticia esta tarde me he preguntado, eh, cómo se canoniza a una persona humana. No el proceso, quiero decir. Más bien qué es lo que se requiere de uno para que le canonicen. Porque que te canonicen, ojo, no es moco de pavo. Cuando a uno lo canonizan lo convierten en santo, con todo lo que eso conlleva. En lo sucesivo la gente puede construir una iglesia, por ejemplo, y consagrarla a tu nombre. O hacer una estatua de ti y ponerla en un retablo y pedirte deseos y esas cosas. Ser santo es a los cielos como es a la tierra que te toque un sueldo Nescafé, por ejemplo, o nacer y llamarte Borjatissen: un chollo. Y además significa que la Iglesia te reconoce oficialmente la capacidad de obrar milagros, hablar con Dios o lanzar rayos sanadores por los dedos. Cosas de esas.

Así que me he metido en Wikipedia, he puesto canonización y me he enterado. Más o menos, porque no se crean que el proceso de canonización es fácil de entender. Tiene más normas que la Casa de la Sidra y además todas en una jerga técnica que a los ateos apóstatas adoradores del Demonio se nos hace complicada de entender. Pero bueno, simplificando mucho, pongamos que el proceso es el siguiente.

Primero tienes que ser nombrado Venerable, que es una cosa que te declara el Cardenal correspondiente y no tiene mucha más trascendencia. También puedes ser nombrado Siervo de Dios, que según el dogma católico viene a ser lo mismo que Venerable pero sin serlo, siéndolo o todo lo contrario. No sé, no me pregunten, ya les he dicho que es lioso. En todo caso, ambos significan que la iglesia te reconoce virtudes heroicas, y ya está. Es como quien echa la instancia a santo.

Luego tienes que ser declarado Beato, que ya es más serio. Además de tener las virtudes heroicas citadas, tienes que haber obrado un milagro en tu fase Siervo de Dios. Y lo tiene que ratificar un tribunal, claro. No vale decir que es que tienes grandes poderes cristianos, por ejemplo, y que la gente a tu alrededor se hace súper-pía a tu paso porque tienes un wifi que emite fe cristiana everywhere you look around, y hala, ya te beatifican. No no. Tiene que ser un milagro de verdad. Los milagros de verdad, normalmente, van sobre hablar con Dios por un skype mental directo que tienes, sobre sanar enfermos incurables o sobre que la Virgen se te aparezca y te diga que la Humanidad está hecha un asco, ¡un asco, eso es lo que está! y que en su infinito amor y misericordia piensa fulminarla en un horrendo armagedón y a tomar por culo todo. Cosas así. Y luego también te pueden hacer beato sin que hayas obrado milagros, pero en ese caso tienes que haber sido Mártir. Como San Vicente Mártir o Mártir McFly.

Y ya después viene la canonización, que es que te declaren ser Santo, y eso ya sólo lo puede hacer el Papa de Roma. Para ser Santo tienes que haber obrado el milagro de tu fase larva, siendo Siervo de Dios, más un segundo milagro en tu fase Beato de Liébana –fase libélula–, o haber sido un Beato porque antes fuiste Mártir McFly y en ese caso haber sufrido un martirio –rosso, blanco o vermú– y luego obrar un primer milagro, pero que sea en tu fase Beato. O sea que hay santos de dos milagros –los que antes fueron Siervos de Dios–, que son santos guays, y santos de milagro y medio –los que fueron Mártires–, que es como que tienen menos fuelle. Y ya luego hay santos que lo fueron todo a la vez, o que no tienen un milagro sino chorropocientos y bueno bueno, esos van directamente a lo alto del star system y tienen más poderes que un X-men.

Yo al sistema éste de canonización, o encanone, le veo varias pegas. Para empezar que el proceso así, institucionalizadamente speaking, se inventó en el siglo X porque en el siglo X resulta que la gente estaba emocionada con el tema y era a santo por día, oiga, una cosa, uno detrás de otro, hala, a lo loco, sin ton ni son. Porque se elevaba a santo por vox populi, esto es, a quién le salía del culo, y claro; a gente estaba rindiendo culto al cura de su pueblo, o al clásico perro que anda con las patas delanteras, o un palo muy bonito que habían encontrado. O, lo que era más frecuente, a uno que volvía de la era diciendo haber presenciado cosas del género milagroso, como que la Madre de Dios le había hablado claramente a través de su propia cabra o que se le había aparecido Juncal Rivero en una zarza ardiendo. Y era un chocho, claro. Pero del siglo X a esta parte digo yo que lo podrían haber modernizado un poco.

Otra pega que le veo es que los milagros para ser santo –el milagro obrado en tu fase beato, que el segundo si vienes de siervo de dios, el primero si vienes de mártir– puede obrarse siendo beato, sí. Pero vivo o muerto. Quicir, que lo puedes hacer en vida o siendo un beato finado. Lógico, por otra parte: la esperanza de vida se prolonga que no vean si consideras también la parte de vida después de morirte. Y además eleva enormemente las probabilidades estadísticas de que obres un milagro, aunque sólo sea de pura chorra. Quiero decir, que es como si yo voy mañana voy a la Nunciatura y anuncio que Mel Gibson se me ha aparecido en sueños y me ha revelado los Siete Secretos Flipantes. De hecho, en la mayoría de los casos el segundo milagro se limita a que una persona pía –normalmente miembro del clero– dice tener una enfermedad incurable, haberse encomendado a algún beato et voilà: sano como una coliflower. Al beato se le reconoce un segundo milagro –accediendo al estadio de santo– y al pío, virtudes heroicas –accediendo al estadio de Siervo de Dios–. Quiero decir, que yo aquí veo conflicto de intereses por parte del pío además de un claro conflicto de estar muerto por parte del beato. Claro que lo mismo me equivoco porque yo, lo que les decía. Que adoro al Demonio y como azufre y esas cosas.

Así que nada. Les dejo iluminados hoy entre coros arcangélicos por los cómos fundamentales de cómo hacer santo a la vecina de tu bloque. Sepan que desde hoy pueden encomendarse a Santa Cándida, santa guipuzcoana, que lo mismo con eso de ser de aquí les hace más caso. En la sucesiva hablaremos de idolatría, paradojas y contradecir a la Biblia, porque somos freaks, sí, pero también pedagógicos. Esto es labor social y no lo de La Caixa. Oren por mi alma o mejor, compártannos en Facebook. Que esto está muerto últimamente. Y como siempre, vayan por la sombra. Les veo mañana.

13 comentarios en el bote:

Sir Di dijo...

Veo más sencillo ser deportista olímpico, que Santo. Aunque claro San Juan Ignacio (o San Sir Di), no existe y eso es un punto a mi favor.

Scarafaggio dijo...

Me he reído mucho con el post, y eso que yo ya me sabía el tinglado porque la misma curiosidad me entró a mí hace tiempo. Lo de que a día de hoy se siga diciendo con naturalidad que gente como Escrivá de Balaguer hicieron milagros, me pasma.

Visto lo visto, sólo nos queda gritar eso de "quiero ser santaaaaa!!"

http://www.youtube.com/watch?v=gx58wEf5sCU

Sara dijo...

me meo con lo de santo en fase larva, qué risa conde!! yo sufrí en silencio la beatificaión del padre Hoyos que jué debajo de mi casa y vinieron beatos-as de Liébana de todas partes de España, mucho miedo...

La insoportable levedad del ser dijo...

yo fui beatificado una vez, pero luego resulto que me faltaba una foto de carne y fotocopia del dni y no pudo ser.

El Señor de las Moscas dijo...

Comentamos prestamente:

@Sir Di; yo tampoco tengo santo, así que no se deprima. Oiga, no me diga que San Sir Di no es un nombre genial para un santo. O San Juanig, con 'g' rascada al final. Arrasaría por los polígamos, no dirá que no.

@Scarafaggio; un día hablaremos de los milagros de Escrivá de Balaguer. Que lo son, indeed. Y sí; yo también quiero ser santa. Beata paso, yo apunto alto. Además, lo que les decía: los santos tienen más poderes cósmicos. Y su propio día en el calendario, como Meryl Streep. No me diga que no mola.

@Sara; 'fase larva' es el tipo de expresión que uno se piensa varios minutos antes de incluirla, porque hay quién se ofende terriblemente, ya sabe usted. ¿Tiene usted blog nuevo? Me aturde la impaciencia.

@La insoportable levedad del ser; su desierto blog de usted se llama 'hastío humano'. Creo que le veo el plumero, aunque no me tomaré la libertad de llamarle cosas públicamente hasta no estar seguro.

Salamandra dijo...

A mi es que eso de ser santa con nombre de enfermedad venérea (Santa Cándida Albicans, patrona de los hongos y los rascamientos pudendos), qué quieres que te diga, me da como risa ...
¿se sabe cuál fue el milagro de esta señora?

Ibán dijo...

Que sepas que eres un illuminati y que estoy esperando una reseña demoledora de la crisis de gobierno...

Homo libris dijo...

Jo, pues sí que le queda camino por recorrer al bueno de Fray Leopoldo... con la que se lió en la base militar de Armilla no hace tanto no sé si le habrán quedado ganas de seguir un camino tan tortuoso.

Y luego dicen que es difícil sacar unas oposiciones. :)

Saludos.

La insoportable levedad del ser dijo...

puede insultar y descalificar mi persona perfectamente, yo el otro dia me denuncie a mi mismo por demagogico.

loquemeahorro dijo...

Pues yo fui 5 años a un colegio de monjas, y oí unas 27 veces (de las cuales 24 y media estaba dormida) las muchas cuitas que sufría nuestra adorada (y difrunta) fundadora para pasar de Beata a Santa.

Al parecer uno de los argumentos de peso del abogado del diablo era que que una vez se había tomado una cerveza (que sí, que es en serio).

La monja que nos lo contó insistía mucho en que la tomó porque hacía calor, pero no sé yo La Curia si tiene un eximente para estos casos.

Informó Paloma Gómez Ternero

Anónimo dijo...

Bueno, mas que hijas de "Cristo"se llaman "Hijas de Jesús" para mas detalles: Jesuitínas de toda la vida.
Mi mente infantil (años 60)tuvo que soportar los rezos y padecimientos ciliciales en nombre de la susodicha Madre Cándida y de paso de Nuestro Señor Jesucristo...No hay mal que por bien no venga y la experiencia me hizo, sin hacer demasiado esfuerzo, ver la hipocresía de la Iglesia y de todo su séquito.
Hoy puedo decir bien alto que no me asusta nada del mas allá y muy poco del mas acá. Seguramente, este tipo de vacunas nos inmunizaron a unos y mataron del todo a otros Q.E.D

Mr.Incógnito dijo...

La materia de su estudio me plantea algunas dudas. ¿Aparece una barra de progreso sobre el futuro santo indicando el tiempo indicado y el mensaje de "espere, por favor, esta beatificación puede llevar unos minutos? ¿Un beato puede equiparse con instrumentos mágicos que aporten un extra en su proceso, rebajando así el tiempo? ¿Es tarde para apuntarse?

Felicitaciones por este esudio ecuménico-fantástico.

Azote ortográfico dijo...

Magnífico y pormenorizado estudio de una de las pantomimas más flagrantes de la Iglesia Católica, pues clama al cielo (nunca mejor dicho, qué inspirada me hallo) que alguien como Escrivá de Balaguer consiguiera el puesto cagando leches, literalmente, casi a paso por día. Una cosa bárbara.

En fin, que es lo de siempre: bulas y absoluciones a cambio de untar a quien las otorga y todos a callar como borregos. ADV.

Saludos.

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