... El porqué de una mosca encerrada en un bote: 1/01/10

29 de enero de 2010

Cártel donde dije cartel.

29 de enero de 2010
No sé si están ustedes al corriente, pero en España hay un nuevo cártel. Cártel del alemán Kartell. No confundir con ‘cartel’ en aguda, dícese de un papel que anuncia algo y se pega a las paredes. Ni con ‘cartel’ en llana sin acento, dícese de gente malosa que trafica con armas o con drogaína. Como los ‘cárteles’ de Medellín, del singular ‘cartel’ y plural ‘cárteles’ –con acento porque el plural resulta esdrújulo–. Hay nuevo cártel, así, singular ‘cártel’, plural ‘cárteles’. Con acento en la a en singular. Esto son precisiones ortográficas que me permito yo porque tengo que amortizar el etimológico de la RAE. No se vayan a pensar que luego no me importe un carajo cómo les salga del culo escribirlo.
Un cártel, les decía. Que en la cosa económica, leo en la RAE, significa ‘convenio entre varias empresas similares para evitar la mutua competencia y regular la producción, venta y precios en determinado campo industrial’. Y que en la práctica suele constituirse cuando varias empresas de un sector acuerdan una subida de precios conjunta. Que, por si no lo saben, es una cosa que está fea. Y prohibida. De ahí que las empresas que decidan montar el cártel lo hagan con nocturnidad, alevosía y mala sombra.

27 de enero de 2010

Así habló Zoroastro (del amor y otros demonios)

27 de enero de 2010
A estas alturas del pastel y vendida la burra, con veinticinco castañas que me van a caer en breves, un cuarto de siglo que llevamos haciendo el canelo entre estas cuatro dimensiones, a mí no me apean ni ustedes ni nadie, y me da igual cómo se pongan, de la firme convicción de que el amor, como abstracción, no se detrae del mismo juicio al que se verían sujetas, por ejemplo, fenomenologías tan dispares como la filmografía completa de José Luis Garci, el hecho de que Karmele Marchante cante por ese agujero que tiene en la cara o la mera existencia del reggaetón: que nadie con la suficiente provisión de dedos de frente como para poder considerarse ‘nadie’ negará su catálogo dentro de las cosas convencionalmente consideradas una puta mierda.
Circunloquio que pego yo a modo de proemio, o introducción, porque me da no se qué sintetizarlo en su elemental y concluir así, a pelo, que el amor es una puta mierda. Dicho enfáticamente, sin tapujos y con el conveniente ‘puta’ antes del ‘mierda’, que es como que le da más empaque. Más que nada porque hay por ahí sueltos, y no miro a nadie, paladines del pisaflorismo y demás entusiastas de jujú que están dispuesto a blandirse el cobre en desigual batalla con la misma facilidad con la que van a ver películas de Meg Ryan, oye, y clamar voto a bríos, cenizo, agorero, malasombra, que el amor es lo más grande. Como la Blanca Paloma, que también es lo más grande. Pero lo dicho, tenemos ya una edad, una experiencia, una trayectoria y, en resumen de todo esto, como dijo un profesor que tuve una vez –y les juro que así fue y que cito textual–, mejillones en los cojones. De modo que vamos a no tocar esos mismos cojones metafóricamente provistos de moluscos bivalvos con el tatachín ni mucho menos vengan a decirme –los citados pisaflores, digo– que esto es un punto de pose que me marco yo para hacerme el interesante, el atormentado o peor aún; la más macho del lugar. Porque eso ya me lo han dicho.

26 de enero de 2010

Razones para un regreso

26 de enero de 2010
Dirán ustedes que a ver qué asuntos tan importantes son esos que me tienen sin escribirles ni una mísera palabra desde hace casi dos meses. Dirán ustedes que quién nos ha visto y quién nos ve, que unas temporadas les tengo de a tocho el día, acumulándose los posts uno detrás del otro, uno otro otro otro, qué ritmo, señora, qué logorrea, qué hincharse de rajar, y que de repente fus, mira tú, mutis por el fórum, silencio absoluto. Cri-cri cri-cri. Y así dos meses. Ni mu, el muy gilipollas.
Dirán ustedes que esto ni son formas ni son nada, perdona, o semos o no semos, pero no jodas, que así no vamos a ninguna parte, que no les cuido y que esto ni es un blog ni una mosca ni un bote: esto es el chocho de la Bernarda. Bernarda’s pussy, por si hay alguien de Cuenca.

El juego de tu vida



En la afoto; Emma García en clásica pose de cómo la vaca mirando el tren, presta a perpetrar una entrega más de El Juego de tu Vida. La foto la hemos sacado del club de fans de la propia Emma. Si, existe.
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Pasmo. Fascinación. Te cagas, vamos.
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Estaba yo el otro día en el salón de mi humilde morada, de tertulia nocturna con mi compañero de piso, comiéndome tan tranquilo unos cacahuetes fritos con miel marca Hacendado, si no han probado esos cacahueses no sé qué hacen que no están corriendo ya mismo a su Mercadona más cercano, estaba yo sin hacerle daño a nadie, les decía, todo paz, todo relax, que es que sólo faltaba una mullida alfombra y una copa de coñac y un crepitar de la chimenea, eso y disponer de chimenea donde poder desarrollarse la crepitación, propiamente, y de coñac y de alfombra y del cantante de The Killers, ya puestos, estaba yo ahí, les decía, cuando de repente y sin previo aviso, zas: aparece Emma García en la televisión.
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