Si usted, lector, lectora, piensa que su Nochevieja fue una mierda de Nochevieja porque pagó usted sesenta lebros de cotillón, por ejemplo, y no obstante estuvo toda la noche trastabillándose pertinazmente con los tacones, eh, que parecía usted Millán Salcedo por aquellas calles adoquinadas por Satanás, vestida de árbol de navidad por H&M para la ocasión, más mona que ni sé pero pertrechada de singular gorrito cucuruchesco que le plantó alguien que por allí pasaba que, hija, que manera más tonta de perder la elegancia, sin abrir la bolsita de artículos de fantasía que le dieron a usted aunque esquivando serpentinas y matasuegras ajenos como a quien le tiran ácido a la cara y quitándose el confeti que se le acumulaba a usted a cucharadas soperas en el escote, generoso por otra parte pese a las temperaturas gélidas, que es que encima pasó usted hasta frío porque iba usted muy fresca, o peor, si pensó que su Nochevieja fue una mierda porque usted sabe más que los ratones colorados y esto se lo veía venir, y entonces se quedó usted en casa para celebrar la festividad en familia y su padre de usted se empeñó en poner el karaoke de la Wii porque su padre es lo que tiene, que se pone imposible con dos copas de Lambrusco, y al final acabó usted cantando un gran hit de Nena Daconte o peor, lo acabó cantando su propio padre y usted deseó caer fulminada allí mismo por un rayo mortal, que es una prestación que no viene con la Wii pero que debería venir, si pensó usted todo esto, lector, lectora, y se hizo usted firme propósito de ni muerta en la bañera vuelvo a salir en Nochevieja, es porque usted no sabe la Nochevieja que pasó mi santo.
Cierto es que mi santo pasó buena parte de la noche vomitando, lo cual no difiere de cómo la pasaron otros muchos santos de Occidente aunque, he de decir en su descargo, mi santo no consumió ningún tipo de bebida espirituosa ni ningún tipo de bebida a secas. Ni siquiera el suero fisiológico que le recomendé por teléfono, que declinó amablemente con una de sus sutiles observaciones:
–Ni muerto me bebo yo esa mierda –dijo al respecto.
–Bueno, pero tendrás que comer algo –le respondí. Llevas día y medio comiendo una cucharada de agua y vomitando a intervalos regulares. Pareces Nieves Álvarez.
–Que no.
Pues nada. Todo por teléfono porque a todo esto estaba yo en Cantabria en casa de mis padres, que es lo propio de la fecha, y él en Madrid, sólo en casa.
–Además, deberías hacer algo –le sugerí.
–Como qué.
–No sé. Pon el ordenador. Lee algo. Ponte una peli. Mira un rato la tele.
–Es que si me levanto me mareo.
–Ya hombre. Pero es que tienes que hacer algo para despejarte. Llevas día y medio mirando fijamente a la pared alternándolo con mirar fijamente al techo. Que vaya vida intelectual, vamos. Pareces Nieves Álvarez.
–Algún día me tienes qué contar qué es lo que te pasa con Nieves Álvarez.
–Me pasa que tiene la mirada vacía. Y sabes que eso me fascina.
Y es que es verdad. La tiene vacía.
–También me puedes contar algo –me dijo.
–Qué quieres que te cuente.
–No sé. Algo.
–Como qué.
–Como algo.
Para todo el carrete que tengo por escrito les sorprendería saber lo poco que puedo llegar a tener en mis comunicaciones orales normales. Esto se llama Efecto Mute o también Paradigma de Ray Loriga, como ustedes prefieran. No era necesariamente el caso en esta ocasión, amén de porque mi santo y yo rajamos que es que parecemos costureras, porque en esta ocasión en particular habíamos hablado algo así como quince veces a lo largo del día. Lo más interesante de la jornada –particular constituido porque fui al súper a por bocartes y no quedaban– se lo había contado ya varias veces con pelos y señales.
–¿Y te puedes creer que no había? –expliqué por enésima. ¡No había bocartes! ¡El día de Nochevieja! Ahora, eso sí: uvas, todas las que quisieras.
–Rubén, es que vamos a ver; ¿quién coño come doce bocartes el día de Nochevieja?
–Pues yo, que ya sabes que soy excéntrico y además me gustan mucho los rebozados.
–No, excéntrico no, perdona: lunático. Eres un puto lunático.
Porque, ésa es otra. El carácter almibarado de mi santo, que ordinariamente es polite hasta extremos de campiña británica, se torna rabioso desdén francés cuando está enfermo. En eso no le culpo porque yo soy el azote de los enfermos, así lo reconozco así ante ustedes y ante la Biblia si hace falta. Aburro a las ovejas, en las propias palabras de mi propio santo, con mi denodado sugerir de cosas. Esto se debe a que todos los miembros de mi familia nacemos con un doctorado en medicina incorporado de serie, y yo particularmente además nací también con un curso en medicinas orientales, alternativas y curativo-preventivas.
–Esto me lo veía yo venir –fue mi diagnóstico profesional. Lo que tú tienes es una gripe complicada por un virus estomacal, lo que yo te diga. Si si. ¿Ves cómo te tenías que haber tomado las vitaminas que te compré? Pero tú ni caso, que no y que no. Ahora que una cosa te digo; ni se te ocurras tomar sólidos. Ni lácteos. Todo soja. Soja, soja y soja. Y ahora mismo te haces una sopa o mejor; una manzanilla. Que no sea de pescado. La sopa, no la manzanilla; la manzanilla mejor que sea de manzanilla. Si no tienes sales a comprar y me da igual cómo te pongas. Te tomas una manzanilla, que asienta el estómago, pero no la mezcles con el Almax, porque te habrás tomado ya un Almax, ¿verdad? Y un antibiótico cada ocho horas. Para estas cosas el mejor es el Augmentine. Apúntatelo. Aug-men-tin-ne. Con ge intercalada.
–Si me tomo todo eso –apuntó mi santo– lo más probable es que acabe vomitando azul. Y digo yo, ¿no debería evitar el automedicarme?
–Es que no te estás automedicando. Te estoy medicando yo.
–Ya. Pues me quedo más tranquilo.
Así que, lo dicho. No quiero oír ni una sola queja de Nocheviejas de mierda hasta que no se pasen ustedes una entera en sentido diálogo de tú a tú con el váter de su casa de ustedes. Se lo digo por experiencia propia, que es como llamo yo a las experiencias de mi santo. De mis propias experiencias en primera persona no les hablo porque hace poco me di cuenta de que la mitad de las anécdotas que cuento en realidad las he visto en Callejeros. Y digo yo que, amén de mentirles a ustedes, estaría infringiendo derechos de copyright o algo parecido. Eso ya se lo cuento otro día.





Publicado por
El Señor de las Moscas



12 comentarios en el bote:
Pobre Santo suyo de usted, tan malito a fin de año. Pero me reconcome de envidia lo de las 15 llamadas aunque sea para contarse muchas veces la ausencia de bocartes en el mercado y los mimos recibidos por usted, los consejos médicos via telefónica son un primor.... si yo me pongo mala y las palmo en casa, me encuentran los vecinos dos meses después por el olor de las sardinas, en este caso no el de los bocartes, qué vida más triste, Leocadia...
La mía fue estupenda :)
Y q son los bocartes??
@Leocadia: no diga usted eso. Piense en lo de los gatos y que así empezó Cat Woman, al menos cuando Cat Woman era Michelle Pfeiffer (que es la única Cat woman que yo personalmente reconozco oficialmente). Créame que lo mío puede ser cargante hasta el límite de querer tirarme con el bote de jalea real reciém comprado para fortalecimiento del enfermo en cuestión. O incluso con cosas peores. ¿La veré a usted estas navidades?
@Sir Di: Me alegro horrores. Y un bocarte, si no me equivoco, es lo que en el resto del planeta se llama boquerón. No confundir pues con el boquerón en vinagre, que como su propio nombre indica es lo mismo pero sumergido en vinagre. Mi capacidad de redundancia no conoce límites.
Hay datos en este relato que me inquietan.¿Qué hacía el Santo de usted solo el día de Nochevieja?
no entiendo lo de la Cat woman esa; qué hizo? se murió en casa? se comió los bocartes? olía a sardina? se ligó a Batman?
pero me alegro mucho como lectora empedernida de su blog de usté, de que haya vuelto a escribir.Ay y lo de vernos, no sé, espero que sí, me gustaría.
@Sara; mi santo estaba sólo en casa cual Macaulay Culkin porque trabaja en estas fechas tan señaladas y se antojaba un poco absurdo ir anywhere else para sólo un par de días libres en enero. Cat Woman murió pero revivió de sus propias cenizas, como el Ave Fenix y como Alaska cada vez que acaba una década, gracias a la atención de unos gatos que, en primer término, quisieron comer su cadaver. Por eso precisamente adoptó al gato como su totem. Que oliera a sardina es un exttremo que no puedo confirmarlo. Y me alegro que se alegre de que hayamos vuelto; nuestra intentona es firme, lo juramos, y prometo poner de mi parte para no volver a irme. Ya veremos cómo se desarrollan los aconteceres, en todo caso. Y sí, veámonos.
Con lo de la Wii me has llegao ... en mi caso no fue en nochevieja, fue en Navidad, pero me tocó cantar a los Clash con mi santo (que parecíamos dos almejas desabridas) y encima algún cabrón de mi familia ha colgado el documento gráfico en el feisbuc. Que hay que tener mala leche.
Espero que esteu "millorets" que decimos en mi tierra ...
Un beso guapo ... y no seas tan caro de leer ;-)
Nuestras condolencias a las condolencias ajenas. Indicado el día para pasarlo con incongruencias fisioestomacales-existenciales. Podría ser peor, aunque es verdad que sólo un par de grados.
De todos modos nos alegra en consideración su vuelta al redil.
@Salamandra; si cuando yo digo algo lo digo por algo. Usted me ha conquistado a mí con lo de las almejas desabridas; de hecho el concepto desabrir me ha cautivado, ni digamos ya el de desabrir una almeja. Dígale de mi parte al cabrón de su familia que cita usted que cuelgue el documento gráfico en Youtube, que es más internacional y así nos enteramos todos. Millorets está, gracias, le traslado sus condolencias en versión original, que si no me equivoco es la misma. Y caros de leer quisiéramos, créame. Hasta cobraríamos ticket. Pero dudo mucho que nadie quiera pagar por leer semejante sarta de chorradas. Habiendo como hay prensa en los bares.
@Mr. Incógnito; me alegro de que se alegre. Actually debería retomar también mi actividad lectora, porque estoy muy aut de lo que se cuece en su garito últimamente. Quién nos ha visto y quién nos ve o, que diría mi abuelo, valdría más criar conejos. Gracias por las condolencias, una vez más las trasmito prestamente al interfecto, se va a poner como loco de contento con el éxito mediático de sus arrojamientos a destiempo. Que no con los arrojamientos en sí.
Como entiendo a su santo, hace un par de meses viví esa alegría sin límites de la gastroenteritis (bueno, eso es lo que tenía yo, por lo menos).
Dos consejos: Aquarius, tiene lo mismo que el suero y no es asqueroso y algo para repoblar la flora intestinal después (en serio) que si no te quedas malito mucho tiempo.
Y esto tampoco es automedicarse, porque a mí ni siquiera me conoce, así que cómo va a ser "auto"
@Loquemeahorro:
Es verdad, coñe. Aquarius. Se me había olvidado completamente -y eso que me lo tienen dicho ya varias veces-. Ya ve hasta dónde llegan mis dilatados conocimientos médicos. No me mencione usted a la flora intestinal, por cierto, que es algo que me da risa. ¿Para eso no se utilizan Coronados?
En serio, en serio, en la farmacia venden Ultra Levura que es el descanso del gastroenterítico.
Oye ¿tú a José Coronado le ves guapo? A mí me da urticaria, será por lo mal actor que es, o porque se cree que es un sex-symbol. "Sin acritú" lo digo.
@Loquemeahorro.
Ultra Levura. Me lo apunto.
Sobre José Coronado; en absoluto. Es más; a mí me parece hasta un poco disgusting. Lleva un rollo dandy absurdo tipo bertineosbornesco que me echa para atrás cual si me sulfataran los ojos. Lo de que sea tan mal actor tampoco ayuda, seguramente, pero principalmente creo que es un problema de canon de belleza obsoleto.
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