Hoy he sabido que Malawi, que es un país, planea prohibir tirarse pedos. No tirarse pedos en general, claro, porque eso sería atentar contra les leyes de Dios y además implicaría o bien que Malawi se quedase sin población –que más tarde o más temprano sucumbiría presa de una ola de reventar espontáneamente uno detrás de otro, plop plop, cual claveles cuando pasa la Virgen por debajo– o bien y más probable, el desplazamiento en horda de miles de refugiados que tendrían que ir a tirarse pedos a la frontera con Mozambique. Con el consecuente perjuicio para los mozambiqueños, que bastante tienen con lo suyo, y sin querer imaginarme cómo sería ese fistro de campamento de refugiados. No. Malawi plantea prohibir tirarse pedos, pero en público, y esto es, por las calles, en los ascensores y en los cocktails de la embajada. Si el asunto les pareciera de broma, les diré además que la medida es una apuesta personal del ministro de Justicia y, atiendan, Asuntos Constitucionales, que se llama, atiendan de nuevo, George Chaponda. Que, desde una retórica rezumante de democracia, ha manifestado que ‘ahora, y debido al multipartidismo y a la libertad, la gente se permite el derecho de aliviarse en cualquier lugar’. Habrase visto.
Este asunto, el de los pedos en Malawi, ha sido la gota que ha colmado el vaso de mi propia escatología. Porque sí, amigos: soy de la opinión de que el pedo es la invención más graciosa del ser humano, por encima incluso de un bizco inflando un globo o de Moncho Borrajo. Soy consciente de que me llamarán ustedes frívolo por estar yo aquí con la tontería, jijí jajá, cuando Malawi es uno de los países más pobres del mundo. Sin dejar pasar la ocasión de significar que para frívolo, George Chaponda, por eso mismo precisamente, y de notar además que me tienen harto con sus críticas indiscriminadas hacia mi persona, les digo: el tema no es baladí. Ojo. Los pedos sufren el yugo de la represión física y social desde tiempos inmemoriales. Y ustedes ahí, tan contentos. Por eso precisamente hoy he querido escribirles esta apología. Para reivindicar el pedo como forma expresiva y para traerles algunas de las innovaciones más punteras en el plano del caca culo pedo pis.
Advertir antes dos cosas. La primera que, como sabrán los parroquianos más asiduos, llevamos unos días muy escatológicos. Las cosas como son. En nuestras últimas entradas les hemos hablado de nazis, de El Mundo y de los excrementos de los langostinos. Recuerdo, además, que tenemos ya alguna que otra entrada antigua acerca del apestoso menester, por ejemplo aquella sobre la mosca de la boñiga africana –africana la mosca, no necesariamente la boñiga–. Y como fuera que, lo que les decía, sufro una inclinación particular hacia el humor escatológico y que las mierdas me hacen bastante de reír, para qué les voy a engañar, también les quiero reseñar una noticia que ha saltado esta semana relacionada con el cuarto estado de la materia y, ya de paso, exorcizarles alguna otra que tengo en la bandeja de entrada cerebral desde hace algún tiempo pero que no he puesto antes porque he pensado en el último momento que las noticias de zurullos no eran apropiadas para este blog tan fino. Así las despacho todas en una y me las quito de encima y les prometo no volver al tema. Avisados quedan los paladares sensibles y los estómagos reversibles.
La segunda que, por si acaso lo estuvieran pensando o por si alguno de nuestros lectores habituales fuese aficionado a la escatología pero ya en plan más tarantiniano, que nunca se sabe, que no es que quiera convertir este blog en la web de cabecera de coprófilos, coprófagos y espectadores de Sálvame en general; es que la actualidad manda, querida amiga, y yo qué quieren que le haga. Hoy reincidimos en el tema de la pérfida sustancia, sí; pero conscientes de que este blog está escalando posiciones peligrosamente en la lista de resultados de Google para cualquier palabra que empiece por copro y acabe vete tú a saber cómo, porque hay gente para todo, conscientes de esto, les decía, y de que como sigamos así es fácil que empiecen a recalar aquí los amantes del asqueroso elemento en busca de emociones fuertes –porque haberlos haylos, créanme; les ahorro el link ilustrativo, no sea que lo utilicen–, se impone el preceptivo aviso a navegantes desviados y así pues, navegantes desviados, les aviso: esta web no va de eso. Mentes sucias. Váyanse ustedes a ver lo que sea que ustedes vean, que ni sé lo que es ni lo quiero saber. Pink Flamingos, supongo, o algo así. O mira, váyanse a la mierda sin ir más lejos. Que seguro que no les parece tan mala idea. Y si quieren un blog acorde con el tema, les recuerdo que César Vidal tiene uno.
Foto de César Vidal que pongo yo gratuitamente.
En este vídeo, el profesor Ikena nos explica cómo son los caca-burguer. Nota;
cuando el locutor dice 'barro', en realidad quiere decir 'mierda'. Viniendo de alguien
que hace filetes de mierda, no se a qué viene andarse con eufemismos.
Y es que el futuro, amiga, está en la mierda, y no hablo de las próximas elecciones generales. La humanidad, y me pregunto cómo miden estas cosas, produce aproximadamente doce millones de toneladas de excrementos al día, Telecinco aparte. Doce millones de toneladas, repito. No sé si alcanzan a imaginar la fantástica cantidad de mierda que es eso. Para que se hagan una idea, doce millones de toneladas viene a ser el carbón que consume Rusia en todo un año. O el peso de todo el trigo producido por España también en un año. Quiero decir; doce millones de toneladas son cantidades ingentes de mierda. Mierda en proporciones pantagruélicas. Inenarrables. Inconmensurables.
Imaginen ustedes una lata de Coca-cola normal, por ejemplo, de las de 33 centilitros. Imaginen poner tres latas juntas. Imaginen después que ponemos otras tres latas encima de las tres latas originales, y luego otras tres y que repetimos esta operación así hasta cien veces. Imaginen que esto, a su vez, lo repetimos diez veces, obteniendo con ello una cantidad de latas que, de forma provisional, llamaremos una jartá. Pues bien. Imaginen que repetimos esta operación mil veces más –obteniendo una gigajartá de latas–, e imaginemos que, una vez han hecho todo esto, vuelven a hacerlo otras mil veces más –obteniendo así una petajartá–. Y ahora imaginen todo esto pero 12 veces, con resultas en 12 petajartás o, lo que es lo mismo, 36 billones de latas. Y por último imaginen que las latas no vengan rellenas de Coca-cola sino de la suculenta ambrosía de las alcantarillas de Tokio. Eso, distribuido en latas de a 33 centilitros, vendrían a ser doce millones de toneladas. De ambrosía, digo. Por si no hubiera quedado claro.
Menudo montón de mierda.
Una lata de Mierda de artista.
Volviendo a la cuestión japonesa, leo por ahí que el caca-burguer no es la primera marranada que arriba a las costas, siempre tan freaks, de la nación del sol naciente; el café más caro del mundo se produce en el sudeste asiático y se consume principalmente en Japón, se llama Kopi Luwak y se hace con granos de café previamente ingeridos y excretados por un animal que se llama luwak, traducido del indonesio como civeta. No me pregunten qué es una civeta, a que orden zoológico pertenece ni cómo es. No lo sé y no me interesa. El caso es que las civetas estas se ponen finas de granos de café, luego los deponen, luego los lugareños los recogen alegremente como quien hace la campaña de la fresa y con ellos hacen un café que los japoneses se dan de tortas entre ellos por comprarlo o poco menos –sabemos todos que los japoneses suelen imprimirle gran énfasis dramático a sus actos–. Me pregunto, a todo esto, de quién fue la idea del tema, porque, no jodas; imagina que tú vas un día cualquiera por la selva indonesia –pongamos– y te encuentras con una plasta de civeta y lo primero que se te pasa por la cabeza es coño, mierda de civeta. Pues voy a hacer café. No es lo normal, estarán conmigo. Es como si yo voy un día por la calle y veo unas mierdas de perro y pienso uhm. Zurullos de perro. Voy a hacer malabares. O mejor aún; uhm, zurullos de perro. Con esto podría hacer unas magdalenas y unos sobaos y unos muffins que iba a tambalearse el emporio Martínez. Tampoco sería normal aunque, una cosa les digo; unos snacks de entrehoras a base de genuino asunto de perro serían el complemento ideal para el café de civeta. Y además constituiría una experiencia culinaria que bueno, ni les cuento. La perfecta eclosión de exotismo, riesgo y creatividad. Extremos muy valorados por la alta cocina creativa contemporánea. No en vano los críticos especializados de www.paradisecoffee.com dicen del café de civeta que ‘tiene un sabor rico y pesado, con toques de caramelo y chocolate (sic., y también sick). En fin.
Una representación artístico-conceptual en GIF que sintetiza con notable elocuencia
el proceso de producción del Kopi Luwak. Qué asco, por Dios.
Visto en http://elcuchillosinfilo.wordpress.com/tag/cafe-de-civeta/.
el proceso de producción del Kopi Luwak. Qué asco, por Dios.
Visto en http://elcuchillosinfilo.wordpress.com/tag/cafe-de-civeta/.
No quiero dejar pasar la ocasión, por último, de informarles de la existencia del vídeo Two girls, one cup, tradúzcase Dos chicas, una copa. Fue el furor de la interné hace ya algún tiempo, y si bien no es fácil de encontrar –y quiero ponerme serio para recomendarles lo siguiente: no lo busquen. Si no les pongo el link, es por algo– si bien no es fácil de encontrar, decía, por lo extremadamente cochino de sus imágenes, se ha puesto de moda colgar en Youtube la reacción de diversas personas al verlo.
Tú se lo pones a un amigo, por ejemplo, le grabas mientras se retuerce de asco, lo cuelgas en Youtube y bueno, la risión. Particularmente me gusta esta moda porque los ascos ajenos me hacen mucha gracia y porque hay gente que se indigna, se mesa los cabellos, clama al cielo y jura venganza. No me extraña; yo mismo no he sido capaz de ver el vídeo completo.
Y nada más. Exorcizadas quedan mis bromas con mierdas, se lo prometo. Al menos durante un tiempo. No se me ocurre mejor final para el post que la ya célebre reflexión cosmogónica de esta señora puesta en lid de resumir, ella sola, siglos de pensamiento occidental. Aprende, Demóstenes.
Una representación artística del fenómeno Two girls, one cup.
Tú se lo pones a un amigo, por ejemplo, le grabas mientras se retuerce de asco, lo cuelgas en Youtube y bueno, la risión. Particularmente me gusta esta moda porque los ascos ajenos me hacen mucha gracia y porque hay gente que se indigna, se mesa los cabellos, clama al cielo y jura venganza. No me extraña; yo mismo no he sido capaz de ver el vídeo completo.
Una reacción al Two girls, one cup. En este caso, de alguien que decidió ponérselo a
su propia abuela. Se me ocurren pocas maneras más efectivas de garantizarte la eternidad
en el Infierno que el ponerle este vídeo a tu abuela.
Y nada más. Exorcizadas quedan mis bromas con mierdas, se lo prometo. Al menos durante un tiempo. No se me ocurre mejor final para el post que la ya célebre reflexión cosmogónica de esta señora puesta en lid de resumir, ella sola, siglos de pensamiento occidental. Aprende, Demóstenes.
Madre mía, cómo está la vida.









Publicado por
El señor de las moscas


4 comentarios en el bote:
Me parto. Pero lo que más me fascina es el trabajo de investigación que se ha currado usté sobre el tema.
FlyrLord: 3 cositas te voy a decir. La primera, ¡FIGURAAAAA! me hago popó contigo nunca mejor dicho.
Segunda: Me vas a perdonar, pero desde aqui mi mayor admiración por Mr. Chaponda, que ya era hora que alguien hiciera algo. Y es más, espero que la ley prospere, viaje allende fronteras y llegue aquí, donde lo suyo es que le dieran igual tratamiento que al tabaco sumando en algunos casos límite con el mío la posibilidad de prohibirlo también en según que hogares. Que estoy harta de metralletas ajenas, no sé si me entiendes. No sé cómo alguien puede producir tanto gas, eso sí que no es normal.
Y tercera: Mis compañeras Másqueperras me hicieron tragar una vez el Two Girls One Cup (tragar a través de los ojos, obviamente) y tengo que decirte que después de dos concienzudas visiones del tema (porrete mediante) no me lo creo. Eso es un montaje chocolatero claro y meridiano.
PD: Qué gran expresión la de "agárrate a la goma de la braga". Me partooooooo!!!!!
¿Se ha debatido ya en las altas esferas de las Agencias Espachiales la creación de un satélite artificial, planeta o sistema solar a base de producto interior bruto?
Imagine por un momento valerosos astronautas en la superficie de un planeta compuesto por deposiciones. Una fina estampa que enviar al resto de civilizaciones extraterrestres.
Y seríamos dioses con pies de...de eso, nuestra educación timorata nos impide decir palabras por encima de "popó".
Comentamos, aunque esta vez haya sido no-prestamente:
@Almu: ya ve. Lo crea o no, no ha habido tanto trabajo de investigación en esta ocasión. Estos son el tipo de datos que se me acumulan a mi en la mente cerebral por sí solos, sin necesidad de que los memorice.
@Salamandra:lo crea o no, estoy con usted. Soy muy fan del concepto pedo, pero más fan soy de no tener que comérmelos. Contradicciones en las que vive uno instalado, ya ve. Y lo de prohibirlos por decreto ley... bueno, para gustos ya sabe. Dele dos años más de Ministerio a Leire Pajín, y después ya veremos qué pasa.
@Mr. Incógnito: los planetas de mierda ya existen, cosa bien distinta es que sean habitables. ¿O no sabe usted que hay gigantes gaseosos de metano? ¿Se imagina qué olores, por el amor de Dios?
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