... El porqué de una mosca encerrada en un bote: De crispis y cajeras (o Qué mala es la ignorancia)

16 de febrero de 2011

De crispis y cajeras (o Qué mala es la ignorancia)

16 de febrero de 2011
Hay gente, a todas luces desaprensivos y facinerosos, que lo llama alpiste. O peor aún; pienso. Lo llaman pienso. Pero a los crispis de muesli con chocolate marca Hacendado los catalogo yo entre las cinco mejores contribuciones de Mercadona a la cultura occidental. 

Particularmente me revolcaría feliz en una camioneta llena de crispis de muesli con chocolate marca Hacendado. Cosa que de hecho podría hacer, por cierto, si Mercadona no se empeñase en desoír pertinazmente mis sugerencias de que lo comercialicen al peso en lugar de en esas cajitas ridículas de 350 g que yo a eso, miren, a eso, eh, no lo llamo ración. Lo llamo dosis. 

También les he sugerido que habiliten carretillos de obra en lugar de esos carritos de supermercado de insert coin tan de moda en nuestra civilización, que son un invento absurdo que yo no me explico cómo puede estar tan implantado. Tampoco en esto me hacen caso. Y eso que las sugerencias las hago en el panfleto correspondiente y las echo primorosamente en el buzón dispuesto al efecto. Que me pregunto para qué ponen un buzón de sugerencias si luego no las leen. Pero bueno.

Les iba a contar que estaba yo el otro día en el Mercadona comprando catorce cajas de crispis de muesli marca Hacendado –a veces he pensado en entrar directamente al almacén y decirle a alguien hola, si, mire, ehm; me ponga un palé de crispis. Para llevar, por favor–, estaba en el Mercadona, les decía, pagando en caja, cuando la cajera en cuestión mira mi tarjeta de crédito, mira mi DNI, me mira a mí, vuelve a mirar mi tarjeta de crédito, me vuelve a mirar a mí y mira el DNI. Casi entra en éxtasis. Y finalmente me dice:

–Anda.

Y yo le digo:

–Anda, qué.

Porque para respuestas ingeniosas, yo. Y porque no es la primera vez que me dicen que la persona que aparece en mi DNI no soy yo, dado que en la foto tengo dieciséis años y hay quien no me reconoce e incluso hay quién se ha preguntado, retóricamente, que cómo una persona se puede parecer tan poco a sí misma. Digo retóricamente porque miren, aunque me lo hayan preguntado a mí yo hay preguntas que, personalmente, me niego a contestar. Para qué les voy a mentir. Aunque para mis adentros pienso pues mira, Nicole Kidman se parece muy poco a sí misma. Por ejemplo. Gilipollas. 

Y hay gente que también me ha dicho que no me acepta la tarjeta de crédito porque esa tarjeta es para menores de veintiséis años y yo, clarísimamente, tengo más de veintiséis. Y añade que no hay más que verme. Y yo ahí también pienso cosas para mis adentros pero tampoco las digo porque también son retóricas. Como ven, yo pienso mucho para mis adentros.

Total, que la cajera me dice:

–Anda, que te apellidas como Juan del Valle. 

Y yo le digo:

–¿Me apellido Caviedes y por eso me apellido como Juan del Valle? 

Porque es como apellidarte Von Karajan –siempre quise apellidarme Von Karajan, se lo confieso–, como apellidarte Von Karajan, les decía, y que te digan anda. Te apellidas como Verónica Forqué. Pues no sé, mira. Será. Pero se me escapa el razonamiento. 

Y ella me dice:

–Hombre, Juan del Valle y Caviedes. Poeta limeño del siglo XVII.  

Como diciendo, quién no conoce a Juan del Valle y Caviedes. Y yo digo:

–Ah.

Con cara de imbécil. Porque no le conocía. Cosas de la ignorancia. Y ella me dice:

–¿Sois familia?

Y yo digo:

–En principio, no. O sí, bueno. Lejana. Digo yo. Supongo. No sé. 

Furioso duelo dialéctico, ya ven. Y ella respondió:

–Ah.

Y esa vez fue ella la que puso cara de imbécil. Y añadió:

–Es que estudié un máster en Literatura Barroca Hispanoamericana.

Y yo dije:

–Ah.

Pero pensé:

–Pues eres cajera del Mercadona.

Pero no lo dije, porque lo dicho; que pienso mucho para mis adentros. Afortunadamente para los que están en mis afueras.

Cuando llegué a casa lo busqué en Wikipedia y, en efecto:

Juan del Valle y Caviedes (Porcuna, Jaén, 11 de abril de 1645 - Lima, Perú, 1697), conocido como «El poeta de la Ribera» fue un poeta y dramaturgo nacido en España que vivió casi toda su vida en el Perú, y la excepción literaria de la literatura peruana del siglo XVII, junto a otros como el Inca Garcilaso de la Vega o Juan de Espinoza Medrano […]. 


Dice un graffitti en Roma que si la cultura no te da de comer, imagínate la ignorancia. La mía, en este caso. A tenor de lo cual, y para expiar la culpa, hoy lanzo las siguientes conclusiones:

Uno, que vivimos en un país donde las cajeras del Mercadona son Máster en Literatura barroca hispanoamericana. Me pregunto qué formidables estudios en Harvard tendrá el encargado de pescadería.

Dos, y en consecuencia a uno, que vivimos en un país donde uno conoce la obra de los poetas barrocos cuando va al supermercado. Y mientras no seamos Suecia, Dinamarca o alguna otra utopía futurista, esto no es constitutivo de buena noticia.  

En fin. La moraleja de hoy es que no hay que infravalorar a las cajeras de los supermercados, hombre ya. Ya ven que algunas de ellas con como huevos kinder de la sapiencia y esconden este tipo de sorpresas.

La otra conclusión es que, mira por donde, ya saben mi apellido. Lo digo por si algún psicópata acosador anónimo quisiera hacer carrera conmigo. Nunca he tenido ninguno y es algo que me hace como ilusión. Otro día facilito mi dirección y así también pueden rayarme el portero automático, dejarme notas amenazantes o incluso pequeños mamíferos decapitados. ¡Sean creativos!

Les veo en la siguiente. Se me cuiden y vayan por la sombra.

22 comentarios en el bote:

Anónimo dijo...

pero quizás esto es un consecuencia de la crisis.
Barrenderos con doctorados en químicas, cristaleros con Tesinas de sobresaliente, Porteros con cum laude...

Anónimo dijo...

pero quizás esto es un consecuencia de la crisis.
Barrenderos con doctorados en químicas, cristaleros con Tesinas de sobresaliente, Porteros con cum laude...

Anónimo dijo...

Pues si la cajera del Mercadona tiene un máster y trabaja de cajera en el Mercadona, yo, que solo soy licenciada, tendré que resignarme a fregar escaleras!

loquemeahorro dijo...

Pues no sé si es deprimente (que lo es) o una especie de leyenda urbana en plan "no des nada por supuesto".

De todas maneras yo he tenido toda la vida unos jefes que no sabían escribir ni a nivel de 5º de EGB, es decir, que esa chica tendrá un máster y el encargado probablemente, dirá "cocreta".

Helena Feliu Garcia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Helena dijo...

Ui, por error me ha salido todo el nombre, con apellidos, solo quería poner el nombre, que con la llamada a los acosadores que has hecho, nadie sabe lo que va a pasar. En fin, si a raíz de esto alguien empieza a acosarme, lo haré saber. Con dios!

SirDi dijo...

A mí lo único que me sorprende de este post son las ¡¡¡14 cajas!!!

Lo otro ya lo tenía asumido. Es que la vida es asín de dura y de jodía en un país donde no se valora el saber.


Y nunca subestimes a nadie.

bibliobulimica dijo...

Estimado Sr. de las Moscas:
pues tiene un apellido muy bonito (espero que siga vivo y que ningún ciberacosador haya hecho de las suyas con usted)
me da gusto que piense tanto para sus adentros y luego venga a volcarlo aqui donde podemos enterarnos de todo lo que pasa por su cabeza.
Un abrazo,
Ale.

mini dijo...

AINNSSS, que a mi también me encantan los crispis del mercadona, y también me pregunto ¿por que ese tamaño? pero vamos yo como mucho compro dos cajas que mas me da corte...ya veo que a ti te la trae al pairo. Por cierto, no es por cortante tu idilio con esos cereales pero están cargaditos de grasas trans....es que hace unos meses me dio por mirar lo de estas grasas, pero ya me estoy rehabilitando y estoy volviendo a comer mi amados cereales con chocolate,mmmmmm. Buen provecho.
Muy buen post.

Cancabruno dijo...

He aquí otro que se suma a la horda de inteligentes y atractivos lectores de su blog, muy señor mío.

Siga usté asín y llegará lejos, por lo menos a reponedor.

(Y con los diálogos imposibles es que muero en Cai, oiga)

El Señor de las Moscas dijo...

Respondemos con toda presteza:

@Anónimo 1: Ya ve usted. Y los presidentes del gobierno no hablan ni inglés. Y así nos luce el pelo.

@Anónimo 2; no se venga abajo. Piense que con una licenciatura puede aspirar a despegar chicles por los suelos del metro. No es moc-go de pavo. Y siempre puede hacer un máster después para trabajar de reponedora o incluso conductora de carretilla industrial. Que, se lo digo yo, es algo muy demandado.

@Loquemeahorro; ya le cuento a usted. Jefes así los tuvimos todos. Yo tuve uno que cobraba más de un 500% de lo que cobraba yo -se lo digo porque le calculé- que me pasaba todo lo que escribía para que le corrigiera las faltas ortográficas. Deprimente es, créame. Y esto, también.

@Helena; solucionado. He borrado su comentario, amiga. De modo que mi acosador ya no puede ver sus apellidos. Si cambia de opinión y quiere usted uno, puedo ponerles en contacto.

@Sir Di; lo de las 14 cajas era una licencia poética, hombre. Uno es del buen comer, pero tengo un límite. ¿Ha visto el vídeo de la 'Chon Gorda de Murcia'? Búsquelo en Youtube. No sé porqué me se ha venido así súbitamente a la cabeza.

@Bibliobulímica; si que es bonito, amiga. Y con solera. Estoy quite proud of it. No me lo cambiaría ni por un Battemberg ni un Dos Sicilias ni un Austria-Hungría, fíjese lo que le digo. Lástima que sea de segundo y mi estirpe de hijos chinos lo vaya a perder.

@Mini; nada nada. Problemillas sin importancia. Subterfugios y chuminadas todos orquestadas en malévolo complot por el lobby de la lechuga en huerto ecológico. No se crea ni media, y dele usted a la grasa trans como si no hubiera mañana.

@Cancabruno; ha acertado usted. Aquí semos todos atractivos e inteligentes. Además también somos altos, bien posicionados y nuestras familias tienen fincas. Y elevamos el meñique al beber el té así, mire. En delicado ademán, como prescriben los manuales de señoritas. Sea bienvenido.

pseudosocióloga dijo...

Yo tuve ayudándome en casa con mi churumbel una polaca abogada con cuatro idiomas, nunca sabes que vueltas te puede deparar la vida.

Blaconcia dijo...

Soy adicta a algunos productos del Mercadona, al pan de molde de avena, a los yogures griegos y a las cremas, por supuesto a las cremas. Los crispis de chocolate no los conocía, pero naturalmente los pienso probar. La cultura no tiene nada que ver con la profesión como se comprueba en tiempos de crisis. Es una pena que no puedas acceder a puestos de trabajo relacionados con tu preparación, pero mira, mejor cobrar en una caja y leer a Paul Auster que estar de cirujano y leer a Perez Reverte, por ejemplo...No, creo que no...

Me gusta este blog :)

Helena dijo...

Se sigue viendo todo el nombre, pero vamos, no te preocupes. A mi la cosa que me sorprende es: ¿no te llamamas rubén?
http://www.rubendiazcaviedes.com/

Parezco yo la acosadora...lo se.

¡Mercadona for president!

El Señor de las Moscas dijo...

@Helena;

Pues borré el comentario, y le prometo que en mi ordenador no aparece sino 'comentario suprimido', sin nombre. Y sí, me llamo Rubén. Encantado. Lo de no decir el nombre era una licencia poético-abursda. En realidad creo poco en el anonimato en web y, si lo aplicamos a mi caso particular, también ocurre que me la trae floja. Por eso tengo linkeada mi web personal e intransferible.

Anónimo dijo...

Eso si cuando me cobran con la tarjeta siempre les pregunto ¿Verificaste que efectivamente soy yo? ¡Nunca lo hacen! Y ya una vez me robaron.
En cuanto a cajeras con masters, que le vamos hacer espero que mi hijo llegue a donde quiere llegar yo con masters y experiencias en trabajos muy impresionantes, aterricé hace unos años de recepcionista y me doy con un canto en los dientes, que tengo otro/as amigas que con mi edad están en el paro sin esperanza.
Mejor esconder el currículo que hacer el ridículo.
Ningún trabajo indigna.
Ojala que su acosador esté de muy buen ver y que no enfade mucho a su Santo, (Que santos quedan muy pocos e igual que el trabajo, el mío no lo suelto)
Esperamos la siguiente entrada… Ferviente Admiradora.
Allegro

El Señor de las Moscas dijo...

@Allegro;

En efecto, así está el patio. Y ningún trabajo indigna, vamos, es que faltaría más. Pero no para todos se requiere la misma formación. Que, visto lo visto y cómo está el patio, yo valoro únicamente en términos de inversión. Es decir, que uno invierte un dineral en su formación y luego, ya ve. El consejo que doy siempre a los jóvenes en las tertulias imaginarias a las que me invito yo mentalmente (como tertuliano estrella, por supuesto) es: no estudiéis. Estudiar es de pobres. Leer, formaros, aprended, id a museos, viajad, sed sabios, colaos en la universidad, esas cosas. Pero no os gastéis un chavo en enseñanza regulada, a no ser que sea la obligatoria, la subvencionada o, en todo caso, una ingeniería técnica o para hacerse idontólogo. Porque no sirve para mucho.

Por cierto que en mi juventud pretérita yo también fui de la cofradía de la recepción, así que somos compadres /comadres. Y santos quedan pocos, en efecto: está el mercado de santos que uno se lleva unos sustos que ni le cuento. De modo que tengo al mío también bien agarrado.

Iker dijo...

Primero: me recomendaron este blog y a la segunda, ya soy fan fatal... promoeto acabar convirtiéndome, si me lo permite, en su psycho-killer particular.

Y segundo: con lo adicto que es un (o sea, yo mismo) me veo encargándole a mi vecina de Valladolid que me traiga los txokokrispis famosos del Mercadona, igual que hace mi madre con las ya famosísimas cremas de tal sitio... que el que en Euskadi no haya llegado esa línea de supermercados está generando un nuevo yacimiento de empleo a destacar: el estraperlo from producto-Mercadona!

El Señor de las Moscas dijo...

@Iker;

Estraperlo, grán palabra.

Pues yo encantado. Como decía, nunca tuve un psycho-killer. ¿Tengo que hacer algo en particular? ¿Adentrarme en bosques sombríos poco recomendables? ¿Frecuentar solares abandonados? Esto es una experiencia nueva para mí y estoy algo pez.

monica dijo...

insisto... hacía tiempo que no me reía tanto, y qué bien me viene además!!

El Señor de las Moscas dijo...

@Mónica;

Reírse debería estar recetado en la Seguridad Social. Ríase usted una vez cada ocho horas durante un mes, y luego vuelve.

mirror dijo...

Nuestra cajera del Consum se llamaba Natalie Tudor, ¡Tudor! Jamás estuvo alguien tan tentado como nosotros de preguntarle POR QUÉ, POR QUÉ.

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