... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Dos metros cuadrados del salón de mi casa.

15 de abril de 2011

Dos metros cuadrados del salón de mi casa.

15 de abril de 2011
En esta foto, hecha en el salón de mi casa, podemos ver varias cosas.


Al fondo, dos retratos en lápiz; arriba, y con cara de paisaje, Félix Rodríguez de la Fuente; debajo, y con cara de siglo XIX, Charles Darwin. 

Son dos retratos que hice yo y que le regalé a mi padre porque Charles Darwin y  Félix Rodríguez de la Fuente son sus dos ídolos máximos de todos los tiempos. Estos dos cuadros que ven en la foto pertenecen, de hecho, a una serie de retratos de las grandes figuras mundiales de la ciencia universal que también incluye a Albert Einstein e Isaac Newton. Los próximos que dibujaré serán Carl Sagan, porque en mi casa somos muy de Carl Sagan, César Millán, que es el señor mejicano que adiestra perros en un programa de Cuatro que se llama El encantador de perros –que no es que sea una gran  figura de la ciencia universal pero mi padre es súper-fan, yo qué quieren que le haga– y Jane Goodall –que es primatóloga y hace lo mismo que el encantador de perros sólo que con monos, y además está estupenda para su edad–.

Mi padre es más de Diane Fossey que de Jane Goodall, he de decir, pero a Diane Fossey no la voy a hacer uno, porque con una primatóloga colgando del salón va que chuta y dos, porque ya lo he intentado y a mí Diane Fossey sólo me sale con la cara de Sigourney Weaver en Gorilas en la niebla, qué le vamos a hacer. No es que sea grave, pero mi padre ha dicho que él personalmente piensa que quedaría un poco disonante con los demás retratos y que sería raro ver una serie de cuadros de grandes genios, en plan Darwin, Einstein, Newton, Sagan y de repente, Sigourney Weaver. Yo ya le he dicho que el contraste es un principio artístico como otro cualquiera y que además así podríamos abrir una senda creativo-dadaísta muy interesante en nuestro propio salón de nuestra propia casa e ir alternando retratos de grandes genios universales con retratos de las grandes personalidades de nuestro tiempo, en plan uno de Galileo, uno de Sigourney, uno de Stephen Hawking, uno de Paz Vega, y luego los colgaríamos todos juntos y quedaría muy ecléctico y cuando la gente lo viera, bueno bueno, es que a la gente le darían shocks y síndromes de Stendhal uno detrás de otro. Mi padre, aún así, ha dicho que no. Yo tampoco he insistido porque el dadá es una senda amplia y dilatada y me conozco, no sabría cuando parar y acabaría encargando una estatua ecuestre de Terelu Campos para el jardín, o algo así. 

Entre ambos retratos está mi diploma de la Ruta Quetzal que me acredita como genuino y pedorro expedicionario rutero. Es mío pero podríamos considerarlo propiedad moral de mi madre porque a mi madre los diplomas le gustan, si están colgados le entusiasman y si además en ellos aparece un hijo suyo, ya es que ni te cuento. El diploma de la Ruta va a juego con una foto que me hice durante la propia Ruta con otras dos figuras de las ciencias universales, Miguel de la Quadra-Salcedo y Juan Luis Arsuaga. Esa foto no pueden verla porque está dentro de la estantería y además porque no me da la gana. Ocurre que la foto se hizo en Atapuerca, provincia de Burgos, en pleno agosto y salimos los tres sudando mismamente como tres atapuercas. Y además Juan Luis Arsuaga llevaba puesta una gorra de lona, tipo gorra de Seguros Vitalicio de Mariah Carey, pero eso no importa porque ser antropólogo es como ser glam, que puedes ponerte lo que quieras y nadie te cuestiona. 

Ese mismo día, en Atapuerca, también compré una postal que era una ilustración de un homínido prehistórico descuartizando una cabra, preciosidad de postal, y le dije a Arsuaga que si me la podía firmar en el reverso y que era para mi padre, que era muy admirador de su obra. Arsuaga dijo que sí y puso, dos puntos: 

Desde Atapuerca con cariño para Alonso, firmado J. L. Arsuaga.

Lo que hubiera estado guay si mi padre se llamase Alonso, cosa que no. Volví a la tienda de regalos a comprar otra postal para que me la volviera a firmar, pero ya no quedaban y tuve que pedirle que por favor escribiera otra vez la dedicatoria en la misma, pero que esta vez pusiese Antonio, escuche bien, An-to-nio. Arsuaga dijo que mira, mejor hacemos esto, y le añadió un palito a la ele de Alonso para convertirla en una te, y después puso una ene pequeña entre la a y la ele, tachó la ese, luego puso una i donde va la ese, tachó la i, luego la volvió a poner, escribió otra ese, la volvió a tachar, lo tachó todo, escribió Antonio encima, lo miró fijamente unos segundos y finalmente me dijo hala, ya está. Y yo le regalé a mi padre una postal firmada por Arsuaga en la que pone Con cariño para Aᶘ₦ⱦƟoᵴϰỉlᵯnio. Juan Luis Arsuaga sabrá mucho de antropología y de glam, pero cuadernillos Rubios no acabó ni uno solo, se lo digo yo. Mi padre la ha enmarcado con la parte de la postal hacia afuera y el autógrafo por detrás, porque mantiene que para enmarcar un autógrafo en caracteres cuneiformes y que además pone Con cariño para Ausonio –él dice que se lee Ausonio, yo insisto en que lo que pone es Aᶘ₦ⱦƟoᵴϰỉlᵯnio– para poner Ausonio, les decía yo, dice que mejor pone uno que diga con cariño para Maricarmen, por ejemplo, que tampoco es su nombre pero al menos se entendería. Mi madre pone el punto de inflexión en el hecho de que hayamos colgado en el salón la foto de un mono descuartizando una cabra y que, para poner eso, mejor poner el autógrafo para Aluminio –mi madre mantiene dice que Aᶘ₦ⱦƟoᵴϰỉlᵯnio se lee Aluminio–.

A la derecha, el mueble-librería-sinfonier multifunción en maderas nobles y estilo rústico provenzal, que es el estilo que tienen todos los sinfonieres de todas las casas de Cantabria –y digo yo que también de Provenza–. Dice mi madre, por cierto, que no lo llame sinfonier porque eso no es un sinfonier, y aprovecha para sugerir que si voy a contar nuestras intimidades familiares en internet como si fuésemos los Janeiro, que por lo menos llame a los muebles por su nombre. Pero es que es lo que le digo yo a ella, que entonces me explique, eh, qué es exactamente un sinfonier. Que me lo explique. Porque, piénsenlo; nadie sabe exactamente qué es un sinfonier. Hasta hace cuatro años que llegamos a esta casa, de hecho, yo pensaba que el sinfonier era la parte de atrás del wáter, más conocida por el resto de la humanidad como cisterna. Dice mi madre que eso es porque seguramente lo confundiría con algo llamado bote sinfónico, que por lo visto es el mecanismo que lleva dentro la cisterna, pero ya le he dicho que eso es imposible no porque yo del bote sinfónico ese no tenía conocimiento alguno hasta esta misma mañana. Dice mi madre que ni ella tampoco, porque no es sinfónico, sino sifónico. De sifón, no de sinfonía. Y yo he dicho que ah, y que ya decía yo que me sonaba raro que hubiera nada sinfónico dentro del wáter.

Dentro del sinfonier, como ven, hay libros para parar un tren. Sobre todo desde que mi padre descubrió a Saramago, que fue no hace tanto. No es que les quiera hacer yo ahora el clásico discurso de hay que ver, cuántos libros tengo, que no me caben ya en ninguna parte, qué culto soy, madre mía, me dan vértigos sólo de pensar lo culto que soy. Pero no me va a quedar más remedio. Y es que en mi casa, lo pueden comprobar, no hemos descubierto aún las mieles del libro electrónico y pensamos, de hecho, que el libro electrónico es un invento de Satanás. Esto en realidad lo pienso solamente yo, pero lo hacemos extensivo a toda mi familia y no pasa nada porque es una licencia expresiva. 

Dentro del sinfonier también pueden ver, justo a la derecha de la foto, la miniatura de un mamut de resina que le regalamos a mi padre por su cumpleaños, que se llama el Mamuz y le tenemos bastante cariño. Vaya por delante que se lo regalamos porque él lo quiso y porque, además de a los grandes genios de la ciencia y a Saramago, le tiene afición a los animales prehistóricos. 

El Mamuz es increíblemente realista, tanto que pesa casi lo mismo que un mamut real, no exagero. Además yo creo que está muy bien situado ahí, a mano, porque cuando entre un ladrón en mi casa a robar, qué les diría yo, nuestro autógrafo para Ausonio de incalculable valor, por ejemplo, cuando eso ocurra, les decía, ya tengo urdido mi plan magistral para correr hábilmente al sinfonier, coger al Mamuz y estrellárselo al ladrón en la cabeza. Para politraumatismo suyo porque, lo que les digo, que pesa un quintal. Y cuando al día siguiente salgan los titulares en los piriódicos, tendrán que poner algo así como Heroico joven ataca a un ladrón con un mamut, que es un titular que no me digan que no mola, y en la entradilla de debajo pondrá, Su casa estaba llena de libros porque es muy culto. Y pondrán una ilustración de los acontecimientos, en plan interpretación artística, en la que aparezca yo a lomos de un mamut galopando contra la incultura por praderas pleistocenas. 

Lo que ven a mano izquierda es la mesa y, sobre ella, varias cosas. Se ve un poco el ajedrez que me regaló mi padre cuando cumplí dieciocho años, por ejemplo, que es de El Señor de los Anillos y lo talló a mano él personalmente, y que además está también muy bien situado porque, les explico, si en casa no entra un ladrón sino una banda del Este al completo, pues puedo coger al Mamuz con una mano y con la otra un puñado de figuras del ajedrez, que también son así en plan contundente, y el titular sería Heroico joven ataca a los ladrones con un mamut, Gandalf y siete orcos, y en la entradilla de debajo pondría Y es muy culto porque tiene muchos libros y además, juega al ajedrez. Que es un titular que mola mucho aún más si cabe que el anterior, no me digan que no.  

Y al lado del ajedrez, finalmente, hay varios libros, el primero de los cuales, ilustro, es de Juan Antonio Vallejo-Nágera y se titula Conócete a ti mismo: los grandes problemas psicológicos de nuestro tiempo y tiene un apartado que se llama Desórdenes sexuales y parafilias que es de lo más interesante que he leído en autoayuda en años. En Pedofilia, por ejemplo, pone  que la orientación por niños en lugar de niñas es propia de homosexuales y solterones. Déjenme que lo revise, porque estoy citando de memoria, pero creo que venía a ser más o menos eso.

Sí. Eso es lo que pone. Literalmente.

Y en medio de la foto está, por supuesto, la bandera de la república española. Que cumple hoy, o cumpliría, ochenta años. Y que, como todos los años en este día, mi padre saca puntualmente al salón y pone en el mismo lugar en que en Navidad se pone el árbol. Lo crean o no hoy venía a hablarles de eso precisamente, de la bandera, de la república, de las tradiciones familiares y los padres idealistas. Pero ustedes, que me conocen, saben de sobra que uno, como Ulises, se pierde en los contextos, y al final ya ven; historia comentada en tres páginas de Word de dos metros cuadrados del salón de mi casa. No es la primera vez y, con toda seguridad, tampoco será la última; es el poder del Cerro de Úbeda, querida amiga, y contra él no cabe batalla. O quizás sí, pero habrá que esperar al siguiente catorce de abril. Mientras tanto se me cuidan, me caminan por la sombra y, desde luego, me son felices con salud –y república–. Les veo en la próxima.  

21 comentarios en el bote:

Anónimo dijo...

Pues nada, que gracias por las sonrisas. Por nada especial en general y por cierta sensación subjetiva de que algo no acaba de ir bien en particular, me siento un poco perruno tonight emocionalmente hablando, y oye, este ratito en que de repente engañas a la mente con unas risas y conectas con alguien que ha dedicado su energía a abrir su vida para posibilitar el efecto llave-cerradura con desconocidos aroundtheworld que acudimos como moscas a la miel... pues no se, es como si diera esperanza a un mundo más bonito, conectado y sonrisil.

Ale... un abrazo.

Jjo.

Nacho dijo...

yo también kiero darle las gracias por su blog. Habitualmente tiendo a leerlo en el trabajo, pero no se x q hoy lo he mirado estando en un estado...llamemoslo de "medio ciego" y me he dado cuenta que en su entrada describía la estantería de su casa... Llamelo alcohol, llamelo x, su blog me parece GENIAL.
Ahi va eso.

Salamandra dijo...

Por mi, Rubén de mis entretelas, te puedes ir por los cerros de Ubeda siempre. Te lo suplico. Porque con lo del autógrafo me he reído tanto que he tenido que irme al lavabo con la Blackberry y leerlo desde allí. Es lo que tiene bloggear en el trabajo, que no sé porqué se ve que a los jefes no les gusta. Qué gente más amargada, coño.

Tengo que decirte que el salón de tu casa es la mar de comedido. Si vinieras un día a casa de mis padres (que estás invitadísimo, te lo digo desde ya) mueres de la emoción. Mi madre tiene "La Enciclopedia de la Mujer", que NO TIENE DESPERDICIO. Merece un post, igual lo hago ...

PD: ¿¿¿RUTA QUETZAL NENE??? te odio

B dijo...

Venzo mi timidez y le digo, así de sopetón, que le quiero profundamente. Y desde el trabajo. Que cuando me lanzo, me lanzo.

Cancabruno dijo...

Si es que me lo paso pipa leyéndolo. El maravilloso mundo del mueble bar, (yo eso de sinfonier, en la vida) es lo que tiene...
¡Y viva la IIIª República!

El Perro Lunar dijo...

No me he podido reír más con esto.

Y qué maravilla de familia, ahora te dibujo un retrato de Darwin, ahora te tallo un ajedrez...

miga dijo...

Recién le descubro, por culpa del gato Simón y su post de Orejudo.

¡Encantada oiga!
Aquí una fans.

F. Gordon dijo...

Yo también soy de Carl Sagan, precisamente ahora estoy leyendo "El mundo y sus demonios". Se lo pedí por mi cumpleaños a mi tía, que le encanta regalarme libros porque le hace ilusión tener una sobrina culta que lee libros y juega al ajedrez, pero como es muy católica (y creyente) le aconsejé que no lo ojease - u hojease, cualquiera de los dos verbos vale - porque sino ya la veía confesándose tres veces al día y encomendando mi alma a la Virgen del Pilar.

El Chus dijo...

FANTÁSTICO BLOG. Ausonio estará orgulloso. Un abrazo!

Iker dijo...

Que sepas que eres el culpable de mi irreverencia para con mi facultativo, que estoy con faringitis potentorra y que me tengo que estar sin soltar una sonoridad en unos dias... pero es que leyendo este blog con Ausonio, Gandalf, el Mamut y el 80 aniversario de la República... ha sido imposible que no me salgan unas cuantas carcajadas afónicas incontenibles! Grande!!!!

mini dijo...

Hoy me has hecho llorar....pero de risa, en casa me miraban con una cara...yo hubiese sido incapaz de leerlo en el trabajo

El Señor de las Moscas dijo...

@Jjo:

Bueno hombre, bueno. Me enrojece usted, coño, con tanto halago. Espero que se le hayan pasado ya los humores perrunos, en todo caso, y que la próxima vez que nos lea sea estando de más funfún. Anímese, quiero decir. El mundo, como usté bien dice, es bonito, conectado y sonrisil. Y muchas gracias por sus amables palabras.

@Nacho:

Bueno, usted estaba en estado perruno, pero de otro tipo. Agradecido igual, por sus palabras, y le digo lo mismo que a Jjo; la próxima vez nos sintonice usted en un estado más lúcido. Quién sabe, a lo mejor ni le gustamos. También agradecido por sus amables palabras, y esperamos verle pronto por aquí.

@Salamandra;

Bueno bueno, la Enciclopedia de la Mujer. Me pregunto qué exóticos conocimientos atesora. Digo SI desde ya mismo a un post al respecto, oiga. Y sí, Ruta Quetzal; y sí, envidia, lo entiendo. Pero no se crea que es oro todo lo que reluce. Un día quizás yo también me anime a hacer un post sobre el tema.

@B;

Yo también le/la quiero a usted. Amémonos profundamente todos y todas. Y supere usté su timidez más a menudo, oiga. Que estamos en familia.

@Cancabruno;

Es lo que tiene, en efecto. ¡Y viva, qué coño!

El Señor de las Moscas dijo...

@Perro Lunar;

Eso es lo que digo yo también, fíjese usted. Ahora que, para lo que nos sirve, no se yo si tanto esfuerzo artístico merece la pena.

@Miga;

Aquí un amigo. Yo también he descubierto hace nada al Gato Simón, por cierto: llevamos unas semanas que esto es un no parar de descubrir cosas. Muchas gracias por su comentario y esperamos verla por aquí de nuevo pronto.

@F. Gordon;

Huy, pues una cosa le digo: vaya usté a confesarse. Y luego vuelve y me dice cómo es. Me pierde la curiosidad, oiga. Y no, no le deje pues el libro de Sagan a su tía de usted; no hablemos ya del último de Stephen Hawking, El Gran Diseño, creo que se llama, donde quiere probar científicamente que Dios no existe, o algo así. Imagínese, qué disgusto más grande.

@El Chus;

Fantástico usted.

@Iker;

¿Varios días sin hablar? Le admiro a usted. Yo no sé si podría. No, no podría, para qué le voy a engañar. Y eso que tengo un blog para aliviarme la verborrea, pero ni aún así. Mejórese y en sucesivas ríase bien a gusto.

@Mini;

Yo es que no sé qué manía les ha entrado con leer blogs en el trabajo. A este paso me bloquean en su intranet de usted para que no pueda leerme y rinda usted y el resto de España, que está la cosa como para andarse a papar moscas. Yo encantado, entiéndame; de que nos lea y de que nos comente. Y agradecido. Y esperamos verla pronto de nuevo por aquí. Pero en sucesivas, haga lo que dice: mejor leer estas cosas cada uno en casa. Un abrazo.

Homo libris dijo...

Jo, yo quiero vivir en su casa... ¿me adopta usted, por favor? :)

¡Si esto son apenas 2 metros cuadrados, no quiero ni imaginar la cantidad de sorpresas y aventuras que albergará lo que aún no hemos visto!

Si me acoge prometo llevarle un cuadro con un retrato de... mmmm... ¡Richard Dawkins!

Un abrazo.

Helena dijo...

Yo nací el 13 de abril pero mis padres siempre me felicitan el 14. Y lo entiendo.

laesti dijo...

Aquí tu representante, la que te hace publicidad (en facebook soy el gato Simón), que un día de estos hablamos y me pagas mi 20 por ciento, by the way.
Ah, y amo a tu padre, se llame Antonio, Alonso, Alumino o Antimonio.

El Señor de las Moscas dijo...

@Homo Libris;

Yo le adopto a usted encantado de la vida, hombre de Dios, faltaría más. No se crea, en todo caso, que mi casa es toda así: uno se queda con las partes más interesantes, y lo adereza ligeramente con mentir como un puto bellaco. Otro día, en todo caso, le hago una foto a lo de debajo de la escalera y ya verá. Nos vamos a echar siesta estupenda.

@Helena;

A mí tampoco me extraña, pero dígale a sus padres de usted que hagan el favor de respetarle el cumpleaños. Que eso es sagrado.

@Laesti;

¿Es usted el gato Simón del que tanto he oído hablar? ¿O sea que somos amigos de Facebook, y yo sin saberlo? Qué carrusel de sorpresas, amiga. Para empezar, pensaba que era usted un hombre. Y sí, yo también quiero a mi padre. Sorprende menos, siendo como es padre mío, de mi propia paternidad. No se lo digo, que es lo que corresponde, pero le quiero.

pazzos dijo...

Casi me lo pierdo. ¡Qué jartá de reir!

Anónimo dijo...

Leyendo cosas por Internet, me he topado con tu blog.. y oye, me ha gustado, asi que he cotilleado un pokillo mas (que es muy sano en epoca de examenes) y me encuentro con lo que has ido a la Ruta... ya decia yo que esa manera de escribir y ese humor tenian que nacer de un mes y medio sin duchas y tiendas de campaña... lo comparto, yo tambien fuy rutera, y si, me encanta tu blog. un saludo

Lady Jane dijo...

Sólo se puede opinar una cosa acerca de tu familia: ¡ADOPTADME!

bibliobulimica dijo...

me he reído de principio a fin como sucede con todas sus entradas ¡es que es usted tan ocurrente! yo me pondría igual que su madre si mis hijos me trajeran diplomadas de la escuela. De momento, sólo reportes de mala conducta (esos no entusiasman nadita)
me gustó imaginar la batalla de figuras de ajedrez, orcos y mamuz y me encantó saber que usted es cultísimo y no sabe dónde meter ya tanto libro (y que puedan salvarle a usted de que lo aplaste un tren)
un abrazo,
Ale.

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