Imaginemos que usted o yo nos dirigimos mañana a Telecinco, por ejemplo, al departamento de ficción, y les planteamos la idea de hacer una serie sobre nuestra vida. La mía o la suya de usted. Sin apellidarnos Vaquerizo u Ordóñez y sin que sea un reality o un telefilm, no: una serie. Una sitcom, concretamente. Con su piloto, su slot y sus temporadas. Porque nuestra vida es así de fascinante y porque además va a tener un rating que quita el hipo. ¿Cree usted que Telecinco nos la produciría? Imposible, dirá usted: mi vida es anodina. Pues anda que la mía, le replico yo. Y la de Telecinco, no digamos. Pero en todo caso le citaré a Douglas Adams, con perdón, para decirle que de imposible nada, monada. No es imposible. Sólo es remotamente improbable [...].
18 de junio de 2011
Apología de Miranda Hart.
18 de junio de 2011
Imaginemos que usted o yo nos dirigimos mañana a Telecinco, por ejemplo, al departamento de ficción, y les planteamos la idea de hacer una serie sobre nuestra vida. La mía o la suya de usted. Sin apellidarnos Vaquerizo u Ordóñez y sin que sea un reality o un telefilm, no: una serie. Una sitcom, concretamente. Con su piloto, su slot y sus temporadas. Porque nuestra vida es así de fascinante y porque además va a tener un rating que quita el hipo. ¿Cree usted que Telecinco nos la produciría? Imposible, dirá usted: mi vida es anodina. Pues anda que la mía, le replico yo. Y la de Telecinco, no digamos. Pero en todo caso le citaré a Douglas Adams, con perdón, para decirle que de imposible nada, monada. No es imposible. Sólo es remotamente improbable [...].







Publicado por
El Señor de las Moscas

