... El porqué de una mosca encerrada en un bote: Breve historia de mis clics

8 de julio de 2011

Breve historia de mis clics

8 de julio de 2011
(sólo de algunos; tengo más, no se crean)

Irina, sirena por sorpresa.


Irina es una sirena, vive en una almeja gigante y es la princesa del mar porque su padre, el rey Tritón, derogó la ley sálica de costas.

Irina lleva una lira en la mano porque suele encaramarse a un atolón a entonar hipnóticas versiones de Fito & Fitipaldis, atrayendo así a los marineros y hundiendo sus barcos. Un día, no obstante, apareció un señor montado en una zodiac, con maletín, traje y corbata, y le dijo que era de la SGAE y que le iba a caer un puro por vulnerar la propiedad intelectual de Fito y de varios de los Fitipaldis –no de no todos–. Desde entonces sólo toca el Himno de la Alegría con una flauta, que es de copyleft, o se lleva el iPhone 4 al atolón y pone el Spotify en manos libres, como los adolescentes en el metro.

Lo que Irina quiere en realidad es vivir en tierra firme; su sueño es corretear por los campos, bailar tango, salsa y claqué y tener dos buenas piernas lozanas tipo Norma Duval para hacer carrera en la revista. Además ocurrió que un día estaba Irina encaramada en su atolón, escuchando Esta vida loca –featuring Pancho Céspedes©– y poniéndole morritos a los marineros de los barcos, cuando pasó un atunero de Pescanova y divisó en él a un marinero que era lo mismito que Cristiano Ronaldo. A Irina le entraron los calores y le pidió el Tuenti y el marinero dijo que vale, e Irina le dijo el Tuenti pero nada más, porque tengo novio, y el marinero dijo que bueno, y desde entonces hablan todas las noches por el Messenger y después suspira Irina en su almeja gigante mientras sueña con el marinero y con la revista, la salsa y el claqué, y con hacer spinning y footing y cliff climbing y en general, cosas con las piernas. 

Pero ocurre que su padre, el rey Tritón, es el clásico padre sobreprotector controlador y castrante y además lleva años pagándole a la niña las clases de solfeo para que atraiga a los marineros con sus cánticos y los marineros se quedan embobados porque Irina, para qué engañarnos, tiene un don para esto de engatusar marineros, y los buques se hunden y los petroleros encallan y así andamos, que si el Prestige, que si el golfo de México, como para que ahora, exclama furibundo el rey Tritón, se me vaya la niña a la superficie terráquea a no se sabe qué, de pendoneo, seguro, o a que me la preñe cualquiera. ¡Por encima de mi raspa! Por suerte Irina y sus amigos, que son un pez globo que habla y un cangrejo cubano que también habla, piensan ir a ver a una pitonisa del mar que de cintura para abajo es un pulpo y de cintura para arriba es Aramis Fuster, porque la pitonisa tiene un programa de madrugada en la TDT submarina, de cartomancia y adivinación, en el que asegura que tiene a la venta un brebaje mágico y un hechizo también mágico que con todo el pack incluye:

1) Que te salgan unas piernas que ni Carles Pujol;

2) Que después te quedes varada en una playa como una foca monje, y;

3) Que te rescate tu amado y tener un romance súper intenso con él.

E Irina, que es un poco tontalpijo, se lo ha creído y está que se mea encima de la emoción. Literalmente aunque eso no importa porque, mira; en el mar se mea todo el mundo. 

Policarpo, el novio de Irina.



Policarpo es un héroe del mar que si tú juntas a Julian Assange, a Rigoberta Menchú y al Power Ranger azul no le llegan a Policarpo ni a la suela del zapato. 

Policarpo tiene un corcel que se llama Rocinante, un tridente, una capa española –de rejilla– y una espada que se llama Tizona y echa llamas –véase la foto–, aunque este último extremo nosotros tampoco nos lo explicamos  desde el punto de vista químico. También lo acompañan otros animales poderosos, como una estrella de mar, un pez payaso, un centollo y varios e inertes corales. 

En el Reino del mar tienen un foco que proyecta la silueta de Rodolfo Langostino y lo ponen cuando tienen problemas y a los cinco minutos ahí está Policarpo dando hostias a mano abierta. 

Policarpo quiere retirarse del mundo Marvel y fundar una familia con Irina pero Irina dice que no están preparados ni como pareja ni como anfibios y que además ella personalmente pasa de ir a poner los huevos en un agujero de la playa, no digamos de la fecundación externa, que qué coñazo de fecundación, que lo que ella quiere es que la pongan mirando para la Fosa de las Marianas. Policarpo insiste en que qué más quisiera él, pero que la reproducción sirena tradicional es así, fecundación externa y huevos en la playa, que él es muy clásico y que no quiere saber nada de experimentos modernos. 


Trémulo Hirsuto, Caballero del Mal.



La de Trémulo Hirsuto es una historia de éxito y superación. Tenía un chalet adobado en la Urbanización Monte Pinar –Palencia–, un Toyota Yaris y un prometedor puesto de trabajo en el embriagador negocio del registro de la propiedad del norte de Castilla. A su piscina se le había disparado el PH, su gato no le quería y sus hijas se acababan de hacer lolitas góticas. Su mujer, profesora de instituto, acababa de caer en la clásica crisis de identidad de la cuarentona progresista, lo que la hundió, junto con sus otras amigas cuarentonas progresistas, en un torbellino desenfrenado de autodestrucción y apuntarse todas a talleres literarios, ir a tupper-sex y etiquetarse compulsivamente las unas a las otras en fotos como ésta

Trémulo Hirsuto, de nombre José Luis Molina, decidió un buen día que allí hasta el más tonto hacía relojes de madera y abandonó su chalet, su trabajo y su familia para cumplir su verdadero deseo; llegar a ser un genuino Caballero del Mal.

Aquí lo vemos pertrechado de su completo equipo del Mal que se compró en el Decathlon a 49,95 € el pack y que incluye:

1) Caballo que resopla con furiosa ira –no se aprecia en las fotos– y babea que es un asco como babea ese caballo;

2) Completo equipamiento tunning show para el caballo, incluyendo faldones con motivos tribales que son la envidia de su polígono industrial;

3) Armadura completa con yelmo con cuernos y un balón medicinal entre los cuernos –esto último no sabemos para qué–;

4) Pistola ametralladora cósmica de rayos mortíferos tamaño triple XL y con un botón que echa luces y hace sonidos y bueno, se te va la puta olla;

5) Y daga maligna sorprendentemente pequeña.

Trémulo Hirsuto se toma muy en serio su trabajo haciendo el Mal y ya ha raptado a no sé cuántas doncellas, ha incendiado varias aldeas medievales y además entra en los bares y fuma denodadamente y con fruición. Además suele dejar el caballo aparcado en doble fila y ya puedes pitar, que el tío no va a quitarlo hasta que han pasado dos horas. Mucho se dice sobre Trémulo pero pocos son los que lo han visto; unos dicen que aparece si dices su nombre tres veces; otros, que mide dos metros y que lanza rayos por el culo; otros dicen que es consejero delegado de Mediaset.

Algo es seguro; mejor no cruzarse en su camino, amigo. Su alma, negra como el tizón, es inasequible a la súplica, y lo mismo te decapita y clava tu cabeza en un palo que te obliga a hacerte una cuenta vitalicia en Megaupload. Vete tú a saber.  

El profesor Livingstone Deduzco y su amigo Unga-Unga. 



El profesor Livingstone Deduzco es arqueólogo diplomado, doctor en antropología y adjunto emérito augusto del Departamento de Arqueología en la Universidad Juan Carlos I de Birmingham.

Lo vemos vestido de Panama Jack y con esas pintas explorativas porque estaba haciendo la Ruta Quetzal BBVA por el África profunda cuando, suddenly, fue atrapado por una tribu indígena que lo confinó en una olla exprés gigante con la idea de comérselo a la puturrú de fuá, qué te parece.

Por suerte fue rescatado en el último momento por un indígena bueno, que lo llevó a lo profundo de la selva para que estuviera a salvo. Al profesor Livingstone Deduzco primero le caía mal el indígena porque el profesor Deduzco tenía prejuicios contra las minorías étnicas en general y contra los negros zumbones en particular, pero poco a poco fue haciéndose su amigo. Vivían en una cabaña hecha de bambú, se bañaban en el río y comían raíces, frutas y monos aulladores. Se comunicaban por señas, porque el indígena no hablaba inglés y el profesor Deduzco no hablaba negro, y aunque ninguno dominaba el lenguaje no verbal al final se compraron un libro de Flora Davis y se acabaron entendiendo por el contexto. El profesor Linvingstone Deduzco le puso a su amigo el nombre de Unga-Unga, aunque el amigo era mozambiqueño lusoparlante y se llamaba Federico Barbosa de Morais pero, lo dicho: es que no se entendían.

Al final el profesor Livingstone Deduzco fue rescatado de la selva por Miguel de la Quadra-Salcedo y se llevó a Unga-Unga a la civilización, pero a Unga-Unga no le gustó la experiencia porque tenía que trabajar vendiendo productos de cuero y bolsos falsos de Vuitton y se volvió a lo profundo de su selva, se unió a la Guerrilla Revolucionaria y ahora es presidente corrupto de Costa de Perfil. Que es un país donde todo el mundo anda de lado. 

El madero José Ramón y Johnny, el antisistema.



José Ramón quería ser abogado pero no le dio la nota, así que su padre, que es comisario, le arregló los papeles como quien no quiere la cosa y ahora José Ramón ha encontrado su vocación en la Policía Municipal –aunque él prefiere que lo llamen Policía de Proximidad–. Tiene una novia que se llama Yoli y que no le cae bien.

Johnny hizo la FP de tornero-fresador aunque su verdadera vocación es escuchar a Eskorbuto, okupar casas, tocar los bongos y oler a perro mojado.

José Ramón y Johnny se conocieron en las protestas del 19-J. Uno custodiaba la entrada al Parlament; el otro coreaba consignas entre el tumulto. Surgió la chispa cuando José Ramón se acercó a Johnny y le dijo vaya hombre, qué sorpresa. Un listo. Con lo que me joden a mí los listos. Y le puso las esposas. Johnny alegó que él no estaba haciendo nada, apuntando seguidamente que maldito cerdo fascista al servicio del orden financiero, pero José Ramón, profesional de lo suyo, no se dejó engañar: Johnny vestía claramente de malhechor, tenía tatuajes y además llevaba una linterna. Por si se va la luz, alegó Johnny en su defensa. Ya, replicó José Ramón. Tira para el cuartelillo, anda.

Johnny acabó en el calabozo junto a otros antisistema. José Ramón, que llevaba ya varios años destinado en Cataluña, sabía cuál era su obligación; desollar vivo a Johnny y presentar su calavera al Conseller d’Interior para que se mease en ella él personalmente. No obstante aquel día algo cambió en su interior y, cuando la cuadriga ceremonial de Felipe Puig llegó a comisaría tirada por esclavos nubios, José Ramón no pudo reunir el valor suficiente. Liberó a Johnny y ambos huyeron de la mano, mezclándose entre el tumulto.

La suya fue una historia de amor que empezó mal y siguió regular, porque eran muy diferentes. Uno era rubio y el otro moreno; uno leía El Mundo y el otro, el Público; uno votaba al Pepé y el otro, a Izquierda Unida; uno hacía footing y spinning y yoga tibetano todas las mañanas y el otro estaba todo el día fumando unos porros que se le saltaban las lágrimas. Con frecuencia discutían y con más frecuencia aún Johnny le decía a José Ramón:

 –Maricón y del PP. Tiene cojones.

Y José Ramón le decía a Johnny:

–Déjame en paz, so rojo. Sociata. Titiritero. Comunista. Masón. Melendi.

Pero luego se besaban apasionadamente porque la suya era una historia de amor homogay pasional en claroscuros que parecía aquello Entrevista con el vampiro.

Finalmente un día Johnny le anunció a José Ramón que tenía que decirle algo, y José Ramón pensó verás tú ahora, y Johnny le dijo que no sólo era antisistema y perroflauta; es que en realidad además se llamaba Joseba Carranza-Aguirrepagazaurtundúa y que gora Euskadi askatasuna. Y mira, a José Ramón casi le dan los siete males allí mismo. Johhny abandonó el domicilio conyugal y se apuntó a una candidatura de Bildu; José Ramón, por su parte, se unió al colectivo de gays y lesbianas del PP, escribió un ensayo de gran difusión sobre cómo compaginar la homosexualidad con la virilidad y acabó siendo una drag-queen de reconocido prestigio.

18 comentarios en el bote:

malena dijo...

Me ha encantado.
Un saludo

Chache dijo...

Pero pero... ¡al final no cuentas cómo se juntan todas las historias! :O

Red dijo...

Hay que crear urgentemente un club de fans de Trémulo Hirsuto.

Alberto Santana Gutiérrez dijo...

Claramente, todos esperábamos que las historias se unieran al final, al más puro estilo Magnolia o Short Cuts. Lo esperamos en el siguiente capítulo.

F. Gordon dijo...

Pero estos son nuevos ¿no?, los que recuerdo de la infancia no estaban tan currados...
Me encanta Trémulo Hirsuto, aunque el nombre de Livingstone Deduzco me parece genial.

Señorita Pepis dijo...

Los integrantes de mi familia clickera se están partiendo el torso con sus congéneres, y mi Priscila, dama de alta alcurnia, tocada por una pluma de ganso, bebe los vientos por su Trémulo Hirsuto...

Luc dijo...

Señores,

me encanta la luminosidad de su baño y sus cortinas, que son muy coquetas.
En otro orden de cosas, estoy con Flash en que estos clics no existían en nuestra generación de reyes magos, que eran más parcos en imaginación. Nunca hubiera yo soñado con una (en femenino, ojo, grandes olvidadas en el mundo clic) sirena con su cola de pescado y todo o con un tritón con espada de ¿fuego? Qué cosas, madre...

Luc dijo...

Señores 2,

esto tiene claros visos de convertirse en una fotonovela por entregas. La historia de José Ramón y el antisistema me arrebata, pero siento casi más curiosidad por conocer mejor la historia de Hirsuto, que seguro que tiene un manoderecha (o izquierda) con barbita llamado Fredo Torpedo o algo así, que conspira en la sombra contra él.
¿Existen los clics con barba?

Crazy Macachino dijo...

Comparto la fascinación de Luc por la luminosidad del baño, pero ante todo me sorprende lo glamouroso de su colección de clics (universo con el que he ido perdiendo el contacto). Yo aún tengo clics en casa de mis padres, pero de los de corte minimalista (eufemismo de "rancio")... de los de antes, para entendernos. Playmobil ha abierto la veda para hacer de sus muñecos objetos de coleccionista... porque a ver: ¿de qué no se puede hacer un clí? Muchos nos lo planteamos, al igual que si hay algún clí en el mundo que no esté sonriendo. ¿De dónde leche nace esa satisfacción? Sobre todo antes, con esa parquedad en complementos digna de un soviet. Total, así, con la veda colecionista abierta y nuestro relativo poder adquisitivo, los que de niños tuvimos escasez de estímulos playmobilescos ahora podemos caer en voluptuosos excesos de variedad, los cuales nunca saciarán el ansia interior. Como cuando un modosito Amish va a la gran ciudad y acaba mínimo yonki, gordo y guarrete, o como si le dieran a un ewok un lote de productos Loreal... con la variedad la gente se vuerve crazy mialma, que decía Platón (a lo que su interlocutor de turno añadía, porque nunca decía más de dos frases seguidas,"ezo es ruina"). Le ocurre a mi hermano con los legos, franquicia que también lleva palante su Big Bang correspondiente. Yo me conformo con guardar las sorpresas de los Kinder Sorpresa (cuando cae alguno, porque suputamadre de caros, señor mío), cuya trayectoria en diseño y variedad no es que haya mejorado precisamente: las ruedas de los vehículos, si encajan (que no siempre) como era de esperar siguen sin girar una mierda (por eso sólo guardo los de animalitos). Pero al menos la decadencia no ha sido extrema como en el caso de los regalos de los Happy Meal: ¿dónde quedaron esos transformers-hamburguesa, transformers-vasodecocacola, etc.? No sé si tuvo el gusto. Si no, puedo aportar fotos, que también me los guardan mis padres todavía.

Por cierto, nunca me había animado a comentarle, pero sepa usted que sigo su blog en silencio reconcentrao y disfrutón desde que Luc me lo descubrió. Hoy me he visto obligado a intervenir tratándose de un tema que toca tan hondo y que hermana los corazones de los hombres una pechá buena.

Y sí, existen los clics con barba, con patillas o con bigotes (un bigote por cada cabeza, se entiende). Pero, repito, ¿existen clics que no estén sonriendo?

El Señor de las Moscas dijo...

Comentamos:

@Malena;

Usted me encanta a mí. Otro saludo.

@Chache;

Y qué. Si De la Iglesia lo hace, a ver por qué no iba yo a poder.

@Red;

Urgentemente, estoy con usted.

@Alberto Santana;

Bueno, usted y Chache ya son dos. Se estudiará la propuesta, pero no prometemos nada (¿usted se imagina que espectacular ejercicio de bizarrez nos saldría?)

@F. Gordon;

En efecto. Ése es un tema de enorme vigencia que ya fue tratado en este blog, no sé si usted recuerda (http://elporquedeunamosca.blogspot.com/2009/09/visita-al-carreflus-ii-y-final.html)

@Señorita Pepis;

My God. ¿Eso existe? ¿Un clic de alta alcurnia? ¿Por qué no he sido informado antes?

@Luc;

No es el baño, es mi ex-casa de Madriz. Luminosa, sí; pero fíjese que en ella los baños se confunden con los dormitorios. Quicir, no puede ser bueno. Por algo es mi ex-casa. Sobre la obsolescencia clic, le recomiendo a vd. la misma lectura que a F. Gordon (http://elporquedeunamosca.blogspot.com/2009/09/visita-al-carreflus-ii-y-final.html). Y por cierto que pienso apropiarme intelectualmente del nombre 'Fredo Torpedo', que me parece lo más mejor que he oído en años.

@Crazy Macachino;

Sobre los clics no-sonrientes no puedo decirle nada: tema de tan hondo calado cosmogónico escapa al conocimiento de este humilde bloguero. Sé que los hay con las cejas inclinadas, eso sí. Como diciendo soy malo, muajaja. Le recomiendo la misma lectura que a Luc y F. Gordon (http://elporquedeunamosca.blogspot.com/2009/09/visita-al-carreflus-ii-y-final.html), donde ya hablábamos de la injusticia histórico-generacional que se está haciendo con esto de los clics. Siga por favor leyéndonos y anímese a comentar más de cuando en cuando. ¡Un saludo!

Azote ortográfico dijo...

Casi caigo rendida a los pies de Trémulo Hirsuto pero, sintiéndolo en el alma, esa daga que más bien parece un artículo de broma me hizo desistir. Yo es que soy del club del "Ande o no ande"; por eso, a esta criatura le recomiendo un paseo por las rebajas de Albacete, a ver si encuentra algo un poco más acorde.

Suya afectísima,

Azote.

El Señor de las Moscas dijo...

@Azote;

Acerca del club ande o no ande... ¿Usted ha visto la pistola?

Saludos.

Azote ortográfico dijo...

Sí, hombre, sí; al igual que la esfera de la cabeza, toda una reminiscencia al estilo Inuyasha. Pero la pistola es eso, una pistola, y no creo que luzca así porque se alegre de verme, como diría la gran Mae West.

A Albacete se ha dicho. Que hay que promocionar el turismo de interior.

¡Saludos!

El Señor de las Moscas dijo...

@Azote;

Sea. Del estilo Inuyasha ese ni idea y mejor no darlas. Lo mando para Albacete a que se compre una buena quitapenas marca acme o mejor; de acero toledano. Que también queda por el interior y además es muy bonico.

Homo libris dijo...

Le envidio vilmente la colección, oiga.

Cuchuflet dijo...

Oye, pues explicado así, da gusto que te enseñen hasta la cubertería.

¿Para cuando un artículo con su colección de tazos?

El Señor de las Moscas dijo...

@Homo Libris;

Huy, pues tengo más. Quizás algún día me ponga y haga la segunda entrega.

@Cuchuflet;

Ah, los tazos. Qué recuerdos. Pero he de decir que no los conservo. Lo dicho; que tengo más clics. Lo mismo hago un volumen 2 de todo esto.

Ender Muab'Dib dijo...

Bravo. Descubrí su blog anoche y no he parado de leer (bueno, salvo para dormir). Tiene algunas joyas para enmarcar.

Si este post me ha obligado a escribir es para glorificar la fina ironía de juntar las biografías de nuestros dos líderes políticos en la vida pasada del Caballero del Mal Trémulo Hirsuto.

Esto me ha llevado a preguntarme si se ha tomado licencias similares para el resto de personajes; pero no he sido capaz de descubrir ninguna tan clara.

Un saludo

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