Hace ya casi dos años que me quedé en paro, pero no ha sido hasta esta semana que he alcanzado un hito fundamental en mi descenso vertiginoso hacia los infiernos de la exclusión social: me he hecho amigo de unas cabras. De unas cabras enanas, concretamente, también llamadas pigmeas. Helas aquí.
Y estoy bastante orgulloso de mis recién estrenadas habilidades zoológicas, no se crean, porque les explico; a efectos de su amistad, las cabras son como las gaviotas, por ejemplo, como los gatos o como las dependientas de El Corte Inglés: seres ariscos. ¿Han intentado alguna vez hacerse amigo de una gaviota, por ejemplo? Porque yo sí. En una ocasión en la que paseaba por un puerto me encontré con una picoteando un chupa-chups y decidí, como mamífero superior que soy en posición privilegida dentro de lo que es la pirámide trófica, tener una deferencia hacia ella; abrí una bolsita de triskys que pensaba comerme más tarde y le arrojé un puñado. La acción me quedó muy solidaria y muy clímax dramático de La Dama de las Camelias –sólo que con triskys en lugar de monedas, en plan revisión pop–, pero lo hice con tan buena suerte que un trisky le impactó a la gaviota en un ojo y el animal, que se conoce que experimentó sentimientos encontrados, resolvió que lo más apropiado era encaramárseme en el cogote para intentar sacarme los míos.
En la foto: dramatización artística de yo huyendo de la gaviota. El tamaño de la gaviota es aproximado. Que yo sea Tippi Hedren también es aproximado.
Y eso que era una gaviota. Prueben ustedes a arrojarle un puñado de triskys a una dependienta de El Corte Inglés, por ejemplo. Ya verán que la reacción no es muy diferente.
Y a las cabras les ocurre parecido con el particular, además, de que su agresividad se acentúa según menguan de tamaño. Para eso son como los perros pequeños, también denominados perros patada o del género lamecoños; yorkshires, fox-terrieres o chihuahuas, por ejemplo. Cuánto más pequeños son, peor café tienen. Las cabras pigmeas no se sustraen de este fenómeno, tanto así que sólo conocen dos estados emocionales; o te quieren con locura o es que no te pueden ni ver. Y con frecuencia hacen ese gesto tan propio de las cabras cuando se enfadan que es mirarte fijamente con los ojos desorbitados mientras ladean la cabeza. Un gesto que según la habilidad dramática de la cabra que lo articule puede llegar a helarte la sangre porque, no sé si se han dado cuenta: lo mismo que ningún animal de la Tierra expresa la indiferencia mejor que un rumiante, ninguno mejor que un rumiante expresa con mayor y mejor claridad meridiana cuando se le está yendo la puta olla. Son una rama zoológica con sentimientos en claroscuro. Aunque es justo decir que la curva proporcional menor tamaño / mayor agresividad es un fenómeno que también se ha documentado en humanos.
En mi familia, creo habérselo contado alguna vez, sólo uno de nuestros miembros es de origen animal, pero vivimos en un chalet de urbanización muy al estilo del sentir posburgués de la Europa del bienestar que linda por el jardín con unos vecinos que tienen cinco perros, catorce gatos, un hurón, una vaca, dos caballos, un burro –¡un burro!–, varias ovejas y un número indeterminado de gallos, gallinas y pavos. También tienen un cobertizo especial misterioso en el que deben guardar, no sé. Gorilas o gacelas de Thompson algo así, porque si no yo es que no me lo explico. Y ocurre con mis vecinos que son los clásicos vecinos del pueblo que ya estaban antes de la urbanización y que por lo tanto te odian profundamente, a ti y a la urbanización, y se dirigen a ti como si en lugar de una casa les hubiera crecido delante una refinería completa de Repsol YPF. En alguna ocasión les hemos querido trasladar nuestro descontento por tener que vivir en pleno Bioparc de Valencia, pero el horno no suele estar para bollos y además no les puedes decir nada porque si se enfadan sueltan a sus jaurías de animales de fantasía y te persiguen todos aullando y por menos de nada te ves haciendo un Jumanji por los prados de Cantabria.
En la afoto: recreación artística de yo haciendo un Jumanji por los prados de Cantabria.
Todo esto cambió el otro día. A una de sus –muchas– cabras enanas se le atascó la cabeza en una verja cercana, profiriendo un sonido parecido a éste, y el bloguero que les habla tuvo que levantar sus dedos del teclado para acudir al lugar del drama. Allí me encontré con la cabra atascada, que al principio tuve que tranquilizar porque me miraba como diciendo ya está, ahora me violan. Pero no. Le acaricié la cabeza hasta que se tranquilizo y aproveché cuando lo hizo para maniobrar con sus cuernos –bastante prominentes para tratarse de una hembra– y sacarlos de la verja. Fue por razón de esos mismos cuernos que resultó la primera en ser bautizada.
–Ya está –le dije–, Demi Moore, bonita. Eres libre.
Y la cabra Demi Moore –en la foto– resultó tan agradecida de que respetase su integridad sexual la liberase que hasta dejó que me acercase a sus cabritillos, que son los de las fotos que siguen.
El de la izquierda es hembra y se llama Panchita, la cachonda. El de la derecha es macho y todavía no sé si somos amigos, porque es una cabra enana de gesto indescifrable que no se sabe si está enfadada o triste o alegre o qué coño le pasa. La he llamado Sergio Peris Mencheta.
Y ésta que ven aquí es el marido de Demi Moore, que también me quiere bastante. Es negro, así que no creo que sea el padre biológico de Panchita la cachonda y Sergio Peris Mencheta –para mí que el único que ha respetado a Demi en ese prado he sido yo, pero bueno–. Se llama Belcebú, Dios Rey de la Muerte y Señor del Inframundo, pero como es un nombre muy largo he decidido llamarle Chop. Al principio pensé que había otra cabra igual que Chop –a la que lógicamente llamé Chip– pero luego resultó que Chip y Chop son en realidad la misma única cabra. Fue un momento inquietante.
Por último, estos son los restantes miembros de la manada. Cuando la familia interracial Moore-Chop acude a verme a la verja de al lado de mi casa –cosa que hacen con frecuencia–, ellos también vienen todos juntos, pero no se acercan. De momento los he llamado Grupo de Bloomsbury, pero los estoy sobornando con absurdos manojos de hierba para ganarme su confianza y cuando lo haga, les daré nombres personalizados. Mi mayor reto es el macho, que me mira con recelo porque piensa que quiero abusar de alguna de sus putitas hacerle algo malo a las otras cabras.
Y bueno, pues ya. Les tendré al tanto de mis progresos. Como les decía al principio, empezar a comunicarte con los animales es un momento determinante en cualquier proceso de hundirse en el ostracismo y creí que sería bonito compartir el mío con ustedes. Cuando alcance mi próxima meta volante personal –practicarle un agujero a un contenedor de reciclaje de vidrio y meterme a vivir en él–, tengan por seguro que serán los primeros en saberlo. Gracias por su atención y que tengan un buen día.
En la afoto; dramatización artística de yo huyendo de mi destino, metafóricamente encarnado en un ATAT de La Guerra de las Galaxias. ¿Ustedes saben lo difícil que es ponerle una imagen al destino?













Publicado por
El señor de las moscas


26 comentarios en el bote:
Increible, te juro que me acabas de alegrar el día, buscaba algún motivo para no tener que pensar en que coño hace uno cuando se levanta a las 7.30 para acudir a un trabajo ( en pleno sabado) del que sabes que a la orden de una semana ya no desempeñaras, por que las hordas te han comunicado tu no renovación del mismo.
Pero insisto, le acabas de dar sentido a mi triste madrugar, hoy el día será diferente, y probablemente mañana y los siguientes!... por fin alguien ha provocado el cambio en mi forma de ver el mundo.
Excepcional relato, flipando en Pantone!...Gracias..
Gracias, gracias, gracias por hacerme reir tanto...un saludo desde Valencia
Muy bueno, me he hartado de reír ;)
Qué brillante!!! y sobretodo que bien documentado, y esas imágenes... Ya sé que con los tiempos que corren pedirle a alguien que se encuentra en el paro si se quiere casar contigo entraña un riesgo, pero... ¿Quieres casarte conmigo?
Necesito a alguien que me haga reír tanto como lo has hecho tú.
Pues fíjese usted, que en otras afotos que ha puesto de su persona en este blog no se parecía tanto a Tippi Hedren como aquí. Se nota que ha empezado a cuidarse, mire.
Sigue usté siendo la alegría de la huerta (en general de la huerta de todos y en particular de la de su vecino), querido. Así me gusta.
¡Por fin! Un sábado que empieza bien. Creo que, a partir de ahora, leeré este blog antes que El País. Y, muy probablemente, ello mejore mi salud física. (La psíquica no tiene arreglo)
Póngame a los pies de las cabras de su vecino.
Sulleiro, o algo así.
Gracias, gracias y gracias por hacerme reir de esta manera!!! Me has alegrado la mañana que se presentaba un poco oscura...
Virgen santísima! Me he reído tanto que creía que era apendicitis... Eso sí, tiene que ser una sensación chupiguay eso de que la gente se desternille con el relato de tu desgracia laboral (que comparto, por cierto; aunque en tu caso es menos lógico, porque yo estudié filosofía para "alimentarme de mi propia autosuficiencia cognitiva y no tener que trabajar").
Por cierto: que yuyu da el balido de la cabra. Si yo hubiera sido su persona de usted hubiera pensado que se había quedado atrapado en mi valla el enano de Twin Peaks.
Siga usted ahí siempre, y que yo lo vea. Saludos!!!
Muy señor mío, he de comunicarle que me congratulo tanto de su entrada como aquellos que me preceden en los comentarios.
Me he reído de lo lindo, no sé si más por el relato, las fotografías de las cabras hobbits (que conste que —raro que es uno— las cabras me encantan y muy especialmente estas enanas) o las diversas recreaciones cinematográficas.
Le deseo un buen fin de semana en tan buena compañía.
Saludos.
Como siempre, genial.
Yo me pensaría muy seriamente el ofrecimiento de matrimonio de alguien que tiene un blog que se llama másqueperras...
Mira que soy vaggggga para comentar pero esta vez tengo que hacerlo. GRACIAS! Me he reído hasta llorar...Qué bueno eres por Dior!
Por alusión:
antoniorodilla: GRACIAS!!! jajajajaja, esto es ayudar desde la distancia.
Falta más gente como tú. Por cierto, gracias por pasarte por másqueperras.
Ay, qué mono Chop, con esa carita! ¡Si dan ganas de adoptarlo!
Me he reído mucho, de verdad.
Creo que las cajeras del Dia son seres mas ariscos aún, un saludo
Me han gustado mucho las recreaciones artísticas, y lo de que pruebas a tirarle comida a una dependienta de El Corte Inglés.
Con lo que no estoy de acuerdo es con que ser amigo de unas cabritas enanas sea caer en nada malo, mucho peor es tener según qué amigos, que son de la misma especie, pero no tan monos.
Eeeeeh!!! Kitty!!! que yo lo vi antes perrrrraaaa!!!
Aunque creo que el santo de aquí FlyLord no estará muy de acuerdo con tu proposición decente
Muy bueno Rubén. Se me abren las carnes de reir ... y el enlace del gato de la familia es im-presionante
Enhorabuena por su entretenido y divertido relato... esas cabras son realmente adorables, ójala tuviese yo unas vecinas así, y no la que he de sufrir, que estar, está como una cabra, pero no es lo mismo, claro... le dejo, que debe estar rendido de hacer el Tipijendren :). Un saludo
Y a mí que Chop, o Belcebú, Dios Rey de la Muerte y Señor del Inframundo me recuerda a Penélope Cruz.
Señores:
los rumiantes nunca han sido santo de mi devoción, precisamente por caras tan expresivas como la que usted enlaza, pero en esta ocasión tengo que decir que he tenido un regreso fatal a cualquier capítulo de Heidi y he pensado que todo puede ser bonito en un valle de Cantabria si cuentas entre tus amigos con cabras enanas. Supongo que no era ese el mensaje pero oiga, ocurrió.
Por otro lado, hablando de gaviotas (y otras pájaras) ¿qué puede esperarse de un animal que sólo te mira con un ojo cada vez? Y cuando digo pájaras, me refiero a un ave hembra, no es como si dijera zorra.
Simplemente me tienes maravillada con tu destreza para hacer tan interesante a una manada de cabras!
que bueno jajajajajaja que bueno !! no dejo de reír .. mi madre y mi hermano tampoco dejan de hacerlo, y es que eres muy bueno... escribe un libro ya anda . en mexico tienes seguidores
se te da bien la tragicomedia. Muy muy muy gracioso. Por favor, aunque consigas trabajo, sigue escribiendo. A esto le veo futuro!
es que eres muy bueno copón... escribe más, escribe más... Dameeeee
Genial, total y absordutamente genial. Sigue escribiendo por favor te lo pido.
Menuda sarta de estupideces. Es usted un escritor frustrado sin duda.
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