A ustedes no sé, pero a mí Ventajas de viajar en tren me lo recomendó mi amiga Verónica porque en su facultad, que era la de psicología de San Sebastián, tenía cierto predicamento. Ocurrió en el año 2001 y desde entonces hasta hoy me ocurre con Antonio Orejudo —Madrid, 1963— lo que a los seguidores originales de Wes Anderson cuando dirigió Bottle Rocket, por ejemplo, o a los que descubrieron a Amy Winehouse con el primer disco en lugar de con el segundo; que evocamos con nostalgia aquellos tiempos mejores en los que sólo nosotros sabíamos que la Obra existía e intentamos remediar la pérdida de esa arcadia de lo petulante dejándole claro a nuestros contertulios culturales que nosotros, eh, ya los conocíamos antes de que fueran best sellers [...].







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El Señor de las Moscas



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