A mi santo le tira el trasto el de los 100 Montaditos. Tal como lo están oyendo.
Como esta frase puede resultar un poco enigmática así, dicha en frío, les voy a explicar antes el contexto:
1) Tengo un santo. Este santo mío mide uno ochenta, es medio rubio y tiene los ojos azules. Y además tiene la voz rasgada. Rasgada no en plan Bonnie Tyler, sino en plan hey, nena. Soy un truhán, soy un señor.
2) Mi santo trabaja en un centro comercial. En ese centro comercial hay un 100 Montaditos. Un 100 Montaditos es un establecimiento en el que sirven montaditos. Un montadito es un cacho de pan que le ponen algo encima y te lo cobran a un euro.
3) En el citado 100 Montaditos hay un dependiente. Normal, no lo iban a llevar cyborgs. Hay un dependiente y de hecho, hay más dependientes. Pero a efectos sólo nos interesa uno; el que le tira el trasto a mi santo.
4) Tirar el trasto es una alocución coloquial que utilizo yo y que significa que cuando mi santo entra por la puerta del 100 Montaditos, el dependiente empieza a restregarse por las paredes como una puerca.
Aprovecho para señalar que esto no ocurriría si fuesen cyborgs.