... El porqué de una mosca encerrada en un bote: 1/07/11

27 de julio de 2011

Fianzas, finanzas y viceversa.

27 de julio de 2011
Bankia le ha pagado la fianza a Francisco Camps y hay quien monta, a este respecto, grande pajarraca. Con que hay que joderse estoy de acuerdo, faltaría plus, pero no entiendo la sorpresa. De verdad que no la entiendo [...].


25 de julio de 2011

¿Qué preocupa realmente a los españoles...

25 de julio de 2011
...acerca de sus políticos? Basta echar un ojo a Google Instant para saberlo. 





Belén Esteban guiando al pueblo (y otros photoshops)


Estamos de inauguración. Hoy El porqué de una mosca encerrada en un bote estrena la nueva sección de imágenes, en la que además de ésta podrán encontrar todos los demás montajes de Photoshop que hemos ido e iremos perpetrando en la creación continuada de esta magna obra bloguera multimedia 2.0. que a mí, se lo digo, al final me va a costar la salud.

19 de julio de 2011

Vivan las cadenas.

19 de julio de 2011
Hoy hablamos de Francisco Camps, pero vamos a empezar por Fernando VII. 

Cuando Fernando VII regresó del exilio no lo hizo en Easyjet, se podrán imaginar, sino en barco y por Valencia. Porque sabrán ustedes —rebobinamos por si hay víctimas de la ESO— que el rey Fernando no pasó la invasión napoleónica en España, sino en Francia. En un pueblito muy bonito que se llama Valençay, concretamente. Para ello sólo tuvo que asomarse a la puerta pirenaica cuando Napoleón dijo toc toc y entregar el país tranquilamente sin montar la pajarraca, o sea; en cómodos plazos [...].


18 de julio de 2011

MONIAC o la máquina de predecir economía.

18 de julio de 2011

¿Sería bonito, verdad, poder predecir el devenir de la economía mediante una máquina? Bonito, simple y terriblemente práctico. Con sólo echarla a andar desaparecerían del mundo las recesiones, las crisis y los cracks, las ideologías morirían con la feliz naturalidad con la que murió Operación Triunfo y se revelarían inútiles las agencias de calificación, la CNMV, el BCE, el FMI y otras grandes BPV –burras pintadas de verde– de la precognosciencia financiera. ¡Ah, qué mundo! Los terráqueos habitantes podríamos dedicar el tiempo a propósitos más estéticos que el matarnos constantemente los unos a los otros, por ejemplo. Que no es poco [...].


Operación masón.

La historia de hoy viene a cuento de que un amigo mío tiene un sello de lacrar, pero como yo las historias que cuento las cuento siete u ocho veces cada una y este caso no es una excepción, sé por experiencia que con ésta hay que empezar por explicar en qué consiste un sello de lacrar.  Así pues, empiezo por eso.

Tú vives en la alta edad media, ¿no? En Burgos, por ejemplo, que es una ciudad como muy edad media. Vives en Burgos en la edad media y estás tú ahí en tu castillo aburrida de la vida, tocándote la enagua y diciendo qué coñazo de Burgos y qué coñazo de edad media, de verdad,  y de repente piensas pues le voy a escribir una carta a mi amiga la Maribel, por ejemplo, porque como vivo en la edad media, pues no le voy a mandar un tweet. Y le pides a los siervos de tu castillo un papiro y una pluma y un bote de tinta y le cuentas por carta a tu amiga la Maribel que en realidad eres Paloma Lago, por ejemplo, y que estás atrapada en el siglo XIII porque has viajado atrás en el tiempo no sabes cómo, aunque en realidad tú eras una gran presentadora de los noventa y la gente del siglo XX, de hecho, se estará empezando a preguntar qué fue de Paloma Lago y por qué despareció sin dejar rastro. Y como es un secreto muy gordo y encima presentaste Noche de Fiesta y en la edad media por menos que eso ya te queman por bruja, decides lacrar la carta para que nadie la lea por el camino. Le echas un pegote de lacre derretido en la lengüeta, chof, y antes de que el pegote se enfríe le plantas encima el sello tuyo de lacrar, que es un anillo que tiene sobreimpreso tu escudo de armas o tu símbolo tuyo personal intransferible. Y ya después sales al patio del castillo, le das la carta lacrada a un señor en caballo y le dices parte raudo, brioso corcel, y el señor del correo sale cagando virutas y galopa tres días con sus tres noches para llegar al castillo de tu amiga la Maribel, que en realidad vive a cuatrocientos metros, no te creas, pero es que las distancias en la edad media ya se sabe que eran otras.

13 de julio de 2011

Caca flotante.

13 de julio de 2011
Hoy les voy a contar una historia que no debería contar por varias y poderosas razones. La primera y más poderosa es que va de cacas, siendo las cacas como son un tema tan poco agradecido. Además en mi otro blog estoy hablando ahora mismo de anos y habrá quién diga, y con razón, que me estoy encasillando. La tercera razón es que me han prohibido expresamente contarla. 

Aun así pienso contarla y pienso hacerlo, además, por la inversa proporcional de estas tres mismas razones, a saber; porque sabida es por todos mi afición a hablar del quinto elemento, para qué les voy a engañar yo a ustedes a estas alturas de mi obra artística; porque encasillado ya estoy yo que ni Matthew McConaughey en una peli de surferos, esto tampoco es ninguna novedad; y porque es lo que yo digo: que si quisiera que me prohibieran contar cosas tendría un informativo de Telemadrid, por ejemplo, y no un blog.

9 de julio de 2011

Medirse el ano.

9 de julio de 2011
Hay un cura por ahí pidiendo a gritos que le midan el ano. No sé si están al corriente. 

Le acusan de ser homosesual, que es como se dice homosexual en los círculos en los que no suele decirse mucho. En concreto su obispo, monseñor no se qué, dice de él que es mariquita y además no de las graciosas, ojo, sino de las practicantes. Y le acusa de practicar concretamente con un seminarista que, para más película, ha resultado ser jovencito, guapo y cubano. Como Asdrúbal, pero en beatus ille. Cómo te has quedado [...].


8 de julio de 2011

Breve historia de mis clics

8 de julio de 2011
(sólo de algunos; tengo más, no se crean)

Irina, sirena por sorpresa.


Irina es una sirena, vive en una almeja gigante y es la princesa del mar porque su padre, el rey Tritón, derogó la ley sálica de costas.

Irina lleva una lira en la mano porque suele encaramarse a un atolón a entonar hipnóticas versiones de Fito & Fitipaldis, atrayendo así a los marineros y hundiendo sus barcos. Un día, no obstante, apareció un señor montado en una zodiac, con maletín, traje y corbata, y le dijo que era de la SGAE y que le iba a caer un puro por vulnerar la propiedad intelectual de Fito y de varios de los Fitipaldis –no de no todos–. Desde entonces sólo toca el Himno de la Alegría con una flauta, que es de copyleft, o se lleva el iPhone 4 al atolón y pone el Spotify en manos libres, como los adolescentes en el metro.

7 de julio de 2011

Carta a Francisco José De la Cigoña.

7 de julio de 2011
Señor De la Cigoña,

Vaya por delante que no le hablo desde, qué le diría yo, la superioridad moral o algo así. Nada más lejos que La Coruña. En categoría ética aquí vamos a ser hoy igual de miserables usted y yo, porque vengo enfangado hasta las cejas y porque al final de esta carta pienso desearle a usted cosas muy feas. Se lo digo por si quiere saltarse el cacho del medio y acudir directamente al final.

Dicho lo cual, le cuento. Le escribo con motivo de la entrada que publicaba usted anteayer en La cigüeña de la torre, su blog en la web de Intereconomía. No sé si se acuerda. En ella hablaba usted de Hugo Chávez y Antonio Gala, a los que denomina ‘dos declarados enemigos de la Iglesia católica’ para concluir seguidamente un silogismo más o menos sucinto entre esto y el hecho, sabido a lo largo de esta semana, de que ambos sufren cáncer:
Dos declarados enemigos de la Iglesia católica tienen cáncer. No descubro nada pues son ellos quienes lo han declarado. Por mi parte les deseo que la enfermedad les sea lo más leve posible y que les sirva para acercarse a la Iglesia de la que un día se apartaron.

5 de julio de 2011

La lerda y yo.

5 de julio de 2011
El otro día me atropellaron. A mí, quiero decir. Me atropellaron literalmente. Iba yo caminando tranquilamente por un parking sin hacerle daño a nadie, cual peregrina en tonadilla de María del Monte, cuando un coche tuvo a bien atropellarme.

Tuvo el detalle, eso sí, de atropellarme poco. Fue un siniestro fatal pero flojito, y al final ni morí ni nada. Esto es fácilmente deducible porque si hubiese muerto o bien no estarían leyendo esta entrada en este blog o bien la estarían leyendo directamente en una pared de Bélmez.

Incido especialmente en el de me han atropellado –a mí– porque –a mí– personalmente me parece particularmente injusto que me atropellen. Que me atropellen a mí, quiero decir, en lugar de a otras personas. Esto seguramente se deba a una cuestión de perspectiva, no les digo yo que no, pero también a que tendría cojones. Sabrán que una famosa estadística de la Association of Brittish Drivers arroja el dato de que el 90% de los conductores cree conducir mejor que la media. Todos se equivocan, por supuesto, y por dos razones; por simple lógica matemática y porque además yo conduzco mejor que todos ellos. Así se lo digo yo a ustedes sin asomo de duda, quiero decir. Modestias aparte. Practico una conducción consciente, responsable y amable. Voy despacito, adelanto poco y sólo con total seguridad y facilito el paso a los demás en las incorporaciones. No bebo, no toco el móvil y debo ser el único imbécil de todo el Hemisferio Occidental que pone el intermitente en las rotondas.

4 de julio de 2011

Crónica de actualidad

4 de julio de 2011
¿Cómo empezar un blog? Ésta es una pregunta que me hacen con frecuencia en las charlas-coloquio imaginarias sobre nuevo periodismo a los que acudo yo mentalmente invitado por mí mismo –porque a los reales no sé qué pasa, que no me invitan–. Hasta la fecha, no obstante, no he podido concluir una respuesta satisfactoria. No es que importe mucho, claro, tratándose de eventos imaginarios; en los suyos no sé, pero en los míos suelen sacarme a hombros de la sala de todos modos entre vítores, aplausos y volteretas hacia atrás [...].


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