No les diré que me da miedo volar y no se lo diré por dos motivos. Uno, por orgullo, y dos, por pulcritud semántica.
Y es que miedo, lo que es miedo, pues no me da. Si me diese miedo volar haría lo que hace la gente con miedo a volar, que es no volar. O volar, sí, pero estando hasta el culo de sustancias prohibidas por la legislación vigente. Eso es lo que hace Alaska, por ejemplo, que se toma un trankimazín antes de coger el avión y mira, oye; tan contenta que va ella surcando el cielo más pedo que un piojo. Y también lo hace Sánchez Dragó, que cuando viaja a Tokio se toma un par de valiums con un güiscazo on the rocks y se pasa catacroquet las diecisiete horas del vuelo. No lo digo yo, ojo; lo dijo él en una entrevista que le hicieron en Telepepé Telemadrid. Estaba enseñando a los televidentes su casa de Soria –porque Sánchez Dragó se ha ido a vivir a Soria, no sé si lo saben, a un pueblo que se llama Castilfrío, y además ha fundado allí algo llamado “Círculo Hermético Eleusis” con la idea de que sea una “escuela iniciática y centro de estudios místicos”, que quieras que no es algo que siempre le da mucha vida a un pueblo– enseñando a los televidentes su casa, les decía, y su centro Eleusis de sabiduría oriental jedi milenaria mientras le explicaba al periodista que es que la medicina de Occidente es impersonal y horrible y desnaturalizada y una mierda, en resumen, y que hay que hacer como él, que tiene una estantería en la que guarda extractos de gusano de seda y hongos del Amazonas y sus cienes y cienes de plantas y ungüentos y cataplasmas medicinales orientales y que por eso es un autor prácticamente inmortal, tanto literaria como físicamente hablando. Y el periodista le dijo que si la podían ver, y Sánchez Dragó le dijo que vale, y cuando llegaron a la estantería resulta que había plantas y ungüentos y cataplasmas, sí, pero también había más cajas de Valium que en los almacenes centrales de la compañía Roche en Basilea, Suiza. Y Sánchez Dragó explicó, pues eso. Que la infusión de sakura vendrá muy bien para equilibrarte el Qi, pero que para volar tranquilo nada como una buena castaña a whishkys con valiums. Y que no hay nada de lo que avergonzarse porque igual que él lo hace mucha gente que ha muerto en la bañera que viaja a Tokio. Como no he encontrado el link a la entrevista, les dejo con este otro en el que Sánchez Dragó dice que con Franco se vivía mejor y con esta foto de Sánchez Dragó en zapatillas dentro de un ataúd que tiene en su casa.






Publicado por
El Señor de las Moscas





